No soy nacionalista: soy gallego

Lun 5·9·2011 · 16:32h 30

Mucho se ha escrito sobre el fenómeno nacionalista en España y, como de costumbre, en una sociedad donde preferimos buscar culpables a buscar soluciones, con frecuencia se ha responsabilizado a toda la población de ciertas regiones de ser culpable del separatismo: unos por acción, los nacionalistas, y otros por omisión, quienes sufrimos a aquéllos, por no rebelarnos frente a sus abusos como deberíamos (predicar el heroísmo en tercera persona es mucho más fácil que practicarlo en primera). Cuando llega la hora de buscar culpables y de dibujar un retrato simplón de España, a base de trazos gruesos, algunos parecen olvidar que en regiones como Cataluña, el País Vasco y Galicia defender España y la libertad te aboca a ser perseguido con odio y violencia por una auténtica mafia.

España adolece de una pasmosa falta de sentido de la unidad, pero esa carencia no sólo se aprecia entre quienes reclaman la independencia de su terruño y desligarse del resto de la nación. Ese escaso sentido de la unidad se percibe también en personas que se creen grandes patriotas. Con frecuencia se denuncia, por ejemplo, la perversa identificación que hace el nacionalismo entre sus tesis liberticidas y la tierra, la lengua vernácula o el pueblo de cierta región. Sin ir más lejos, estos mismos días estamos viendo la enésima farsa nacionalista para abominar del rechazo al monolingüismo y a la exclusión del castellano en las escuelas de Cataluña, viniendo a decir que rechazar esa imposición fascistoide es lo mismo que odiar la lengua catalana. Esa misma grosera manipulación la vemos en Galicia a diario a manos de los nacionalistas de acá. Pues bien: ¿cuántos pretendidos patriotas españoles no han suscrito ya esa perversa identificación entre la ideología nacionalista y el pueblo que habita en cierta comunidad, o la lengua regional que en ella se habla?

Pondré un ejemplo práctico referido a Galicia, donde muchos gallegos hemos llevado a cabo una movilización sin precedentes para defender nuestras libertades frente a las imposiciones nacionalistas, haciendo que aquí el nacionalismo, en vez de subir, baje. A algunos poco les ha importado que en Galicia los nacionalistas sean una minoría: tiempo les ha faltado para identificarles como “los gallegos”, como si todos los nacidos entre el Miño y el Eo fuésemos unos separatistas. ¿Cuántas veces no hemos escuchado todos esa misma identificación entre el nacionalismo y los vascos o los catalanes? Sin ir más lejos, en el Congreso de los Diputados -cuya sede no está en Barcelona o Bilbao, sino en Madrid- se ha consentido que el PNV se autotitule “grupo parlamentario vasco” y CiU lo haga como “grupo parlamentario catalán”. ¿Acaso no hay más diputados vascos y catalanes en el Congreso, como para verse excluidos de un gentilicio que les es tan propio como a los nacionalistas?

Vascos, catalanes y gallegos no nacionalistas tenemos que soportar no sólo que se nos confunda con los nacionalistas por haber nacido donde hemos nacido, sino que además de eso, se nos piden actos heroicos para demostrar que no merecemos ser víctimas de esa perversa identificación. Al mismo tiempo, tenemos que sufrir ciertas ocurrencias separadoras. ¿Cuántos no han respondido a las provocaciones nacionalistas con el boicot a los productos catalanes, asumiendo así la identificación nacionalista entre su ideología y el pueblo catalán? Mientras a los catalanes que se sienten españoles les pedimos heroísmo, en vez de apoyarles desde el resto de España, se les ponen esas zancadillas. Aquí, en los momentos de mayor auge nacionalista, cuando los gallegos que amamos a España esperábamos ayuda de nuestros compatriotas para no rendirnos frente a los abusos nacionalistas, me tuve que tragar no pocos llamamientos a boicotear los productos gallegos. Esos llamamientos tienen un efecto directo: que todos los gallegos, también los que nos sentimos españoles, nos sintamos agredidos por unos “patriotas” que asumen las perversas identificaciones de los separatistas entre su ideología y todo un pueblo. Si esto es lo que algunos entienden patriotismo, apaga y vámonos. El separatismo es una ideología liberticida que se genera en buena medida a base de un odio irracional. Rechazar ese odio asumiendo sus manipulaciones más rastreras es un acto de suma torpeza. A ver si algunos acaban de enterarse.

+23:39h: A propósito de esta cuestión, os recomiendo leer la entrada que publica hoy Pablo en Vigilia Pretium Libertatis. Da una serie de datos sobre lo que representa el voto nacionalista que me parecen muy significativos.

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Comentarios a esta entrada:

  1. Tiene razón. No se debe identificar a todo un pueblo por los grupos extremistas minoritarios. Un saludo.

  2. MR (Monárquico y republicano)

    Non vou entrar no discurso dos nazonalistas cainitas, que viven do conto e cobran -e non pouco- por enfrontar ós españois… Un forte abrazo para Elentir e tódolos galegos de boa fe, que son os máis. Viva Galicia e maila súa lingua, e as súas xentes, pola banda deste madrileño namorado de Galicia e de España enteira.

  3. So teño unha cousa que engadir ó teu comentario, MR: viva España e todos os españois que honran a unha nación tan nobre como a nosa.

  4. pacococo

    Tienes razón. Es problema de mafiosos. Empezando por el gobierno que consiente y luego todos esos gobiernos autonómicos que van paso a paso avanzando hacia… Ninguna parte. Lo único que podemos pedir a los catalanes, gallegos o de la región que sean es que no voten a los que propugnen el nacionalismo o mejor que voten a los que prometan recortar el nacionalismo. Pero entonces nos encontramos que todos son nacionalistas y nadie promete recortes. Y ante eso se vota a los que crees que van a hacerlo mejor para tí. Todo está perfectamente estudiado.

    El nacionalismo supone el viaje a ninguna parte. Funciona bien mientras puedes ordeñar al gobierno central, pero en algún momento el gobierno central ya no tendrá nada que dar o no querrá darlo ¿y entonces? Te sometes con lo que quedas como lo que eres o te declaras independiente y condenas a tu región a la miseria.

  5. No todo se arregla con el voto. Aquí en Galicia, por ejemplo, el PP rinde homenajes a Castelao, que era un furibundo nacionalista. Fue también el PP el que impuso los topónimos únicos en gallego, algo que sin embargo el PP ha rechazado con los topónimos vascos. Cuando se nos dice que tenemos que votar al PP para remediar el problema, hay que tener en cuenta estas cosas.

  6. JFM

    Lo del pepé rindendo homenaje es en parte porque el PP cree que un dia u otro necesitar a los nacionalistas para tener mayoria. Pero tambien vemos que incluso ahi donde no hay nacionalistas los partidos nacionales intentan crear uno artificialmente. Ahi tenemos los movimientos para resuscita lenguas que llevaban siglos mueras en Leon y en Aragon. En mi opinion esto es debido a que por una parte han notado que el nacionalismo permite chantajear a Madrid y por otra que les permite ser dueńtilde;os y seńtilde;ores de sus provincias sin tener que rendir cuentas (cunetas fiancieras a nadie.

  7. “Predicar el heroísmo en tercera persona es mucho más fácil que practicarlo en primera” (Elentir)

    El pedir que secretamente se introduzca una papeletita en una urna de un partido que no sea nacionalista (incluyo aquí por sus acciones u omisiones al PSC, al PSG o al PSE) no creo que sea un acto de elevado altruísmo heroico.

    Eso es lo que os pedimos los que amamos a España a los gallegos, catalanes o vascos que no os sentís nacionalistas en el sentido que comentas… y lo cierto es que no sois mayoría; por eso os representan quienes os representa, igual que a mí me representaba ZP cuando hacía el ridículo en las cumbres europeas.

    Así que, nada de victimismo… la culpa es de los gallegos, catalanes o vascos en general; igual que a mí me decía un amigo extranjero que dejáramos de lamentarnos por la nefasta gestión del gobierno del PSOE; la culpa era nuestra por haberlos votado (y por dos veces) mayoritariamente.

    Saludos.

  8. Antonio M: “un partido que no sea nacionalista (incluyo aquí por sus acciones u omisiones al PSC, al PSG o al PSE)”

    Seguro que mucha gente lo hizo. El resultado es que el PSC llevó a cabo en Cataluña una política de imposición lingüística y de multas a comerciantes que rotulaban en castellano, al más puro estilo nacionalista. En Galicia el PSdeG, junto a sus amigos del Bloque, implementaron el famoso Decreto de 2007 discriminando el castellano en las escuelas. En el País Vasco, el PSE ya gobernó en coalición con el PNV hace años, señal de que no le hace ascos al nacionalismo.

    Antonio M: “Así que, nada de victimismo… la culpa es de los gallegos, catalanes o vascos en general”

    Tú mismo acabas de aconsejarnos que votemos a partidos que apoyan las tesis nacionalistas, ¿y a la vez nos echas las culpas de los estragos que han provocado esos partidos? En fin, si alguien tiene la culpa de que los nacionalistas se hayan crecido en España son el PP y el PSOE, que han cedido al chantaje nacionalista hasta hartarse, primero con Felipe González, luego con Aznar y más tarde con Zapatero. Fue el PSOE en toda España el que secundó el pronacionalismo de sus correligionarios catalanes y gallegos. Fue Aznar el que decapitó al PP catalán en tiempos de Alejo Vidal-Quadras para contentar a Jordi Pujol. Fueron los grandes partidos nacionales los que cedieron a las pretensiones nacionalistas de incluir el término “nacionalidades” en la Constitución. A esos grandes partidos nacionales no sólo los votamos gallegos, vascos y catalanes, así que si quieres repartir culpas, repártelas entre todos los españoles “en general”, olvidando también que hay muchos que no votaron a esos partidos, igual que hay muchos gallegos, catalanes y vascos que no tenemos ninguna culpa del nacionalismo: antes bien, nos hemos dedicado durante años a denunciar sus abusos, muchas veces sin que en el resto de España se nos hiciera ni puñetero caso. Pero bueno, es lo que tienen las generalizaciones: son siempre falsas, porque toman una parte por el todo.

    Claro que ahora parece que una falsedad le vale tanto a los nacionalismos separatistas como el nacionalismo español, ése que reparte culpas entre los habitantes de las regiones periféricas como si no fuésemos parte de España, y como si el resto de los españoles no tuviesen nada que ver en lo que aquí ocurre, aceptando así las pretensiones separatistas. En el fondo, estáis aceptando que una parte de España no lo es, que no tiene nada que ver con el resto e incluso apeláis a una falsedad para desentenderos de los españoles que vivimos en Galicia, País Vasco y Cataluña, todo ello para gloria y satisfacción de los Beiras, los Ibarretxes, los Carod, los Pujoles y demás de turno. Desde luego, si eso es patriotismo, vaya asco de patriotismo.

  9. Elentir:

    Lo siento si te ofende como gallego lo que voy a escribir, pero entiende que yo en parte estoy ya bastante ofendido y quemado como asturiano. Yo considero al gallego de los nacionalismos más fuertes y agresivos que hay, sólo que por algunos motivos, no trascienden tanto, como los casos catalán y vasco. Pero por ejemplo en Galicia hasta Fraga y el PP han tenido responsabilidad en políticas de corte nacionalista, cosa impensable para el PP vasco o catalán.

    Aquí creo que cometes un error grave y es confundir nacionalismo con separatismo, cuando el nacionalismo no tiene porque ser separatista (de hecho parte del nacionalismo catalán, por ejemplo, no habla de separarse de España) para ser algo problemático.

    Hay nacionalismo gallego cuando desde instituciones y entornos gallegos no se deja claro a la gente al hablar del reino medieval de Galicia la diferencia que tiene este concepto con la Gallaecia, antigua división romana y cuyo nombre quedó como reminiscencia, como un cultismo, para referirse al entorno geográfico de buena parte del norte de la Península Ibérica (en algún documento se habla de Pamplona como gallega, lo que parce dejar cristalino que esa “Galicia” es por la “Gallaecia” y no por nada que sea la Galicia actual o su reino medieval) hasta muy tarde. Así luego tenemos a gente nacionalista gallega negando la existencia de los reinos de Asturias o León “porque hay documentos medievales y mapas en los que se nombra a ‘Galicia’ y no a ‘Asturias’ o ‘León’”. Y eso es muy grave, porque eso es querer darse importancia histórica a costa de atacar al vecino y negar su propia esencia e historia. Al final parece que Asturias o León fueron provincias del reino gallego, ¡cuando los reyes tuvieron sus cortes y fueron enterrados en territorio de Asturias o León y no en Galicia! Negar las crónicas como la Albeldense, Rotense, etc., donde se habla del “Astororum Regnum” o reino de los Astures y donde se dice que Pelayo fue el primero en Canicas (Cangas de Onís, Asturias). O donde se hablan de “Ordo Gothorum Ovetensium Regum” o relación de los reyes godos de Oviedo. Aún dejando claro las propias crónicas del reino como lo llamaban y donde tenían la capital, se habla de un “reino de Galicia con capital en Oviedo o León”, y se actúa con victimismo tachando de “españolistas” a los que responde con los argumentos como el que he utilizado, para cuestionar estas tesis que más que nacionalistas, son ya casi imperialistas gallegas.

    Eso lo tenemos que soportar asturianos y leoneses y a los gallegos no nacionalitas no veo criticar en esto a los gallegos nacionalistas. Pero a vascos y catalanes siempre se les critica, en cambio.

    Hay nacionalismo gallego (y muy fuerte) cuando un partido, que llegó en algún momento a ser parte de gobierno autonómico, propone la inclusión en el estatuto de autonomía de Galicia que si concejos y municipios de las comunidades autónomas vecinas en los que se hablan variedades del gallego, que puedan unirse si quieren a Galicia. Yo defiendo el derecho a la gente a elegir con quien quieren estar, pero creo que proponer esa inclusión en un estatuto de autonomía es un poco provocador, sinceramente. Es algo que en Asturias y León no sentó bien.

    Hay nacionalismo gallego (en este caso suave, esto es más disculpable) cuando, se hace una televisión autonómica a cargo del erario público que llega adentro en territorio asturiano, leonés o portugués.

    El caso es que la actitud de algunos (no todos, debo aclarar) los gallegos y la falta de crítica a esa actitud de los que no son nacionalistas ante estos hechos, lo que está consiguiendo es generar malestar entre los vecinos. Leoneses y asturianos se sienten ofendidos con esto y yo creo que es normal.

    Un saludo y perdón por el tochón este y nuevamente disculpas por lo que te puedas dar por aludido. No tengo nada en contra de los gallegos, sólo contra la gente que hace interpretaciones de la historia que son ataques a la historia de vecinos o terceros y que hacen daño.

  10. Adefons, no sólo estoy de acuerdo con las objeciones que haces al nacionalismo gallego respecto de sus aspiraciones sobre Asturias y León: es que además, yo mismo he hecho esas objeciones, como puedes leer aquí:

    http://www.outono.net/elentir/2009/04/28/los-nacionalistas-falsean-la-wikipedia/

    http://www.outono.net/elentir/2006/10/18/asi-lavan-el-cerebro-a-los-ninos-gallegos/

    Tuve que aguantar por ello no pocas críticas de esos nacionalistas.

    Por supuesto, si los no nacionalistas de Galicia no dedicamos a este asunto tanto tiempo es porque el nacionalismo nos tiene machacados con problemas que, por lo menos en el interior de Galicia, nos resultan más acuciantes que las discusiones históricas, como la imposición lingüística o el adoctrinamiento nacionalista en las escuelas. En todo caso, ten por seguro que un servidor tiene muy en cuenta a asturianos y leoneses y no comparte para nada las paridas anexionistas del nacionalismo gallego.

  11. Huy Elentir, quizás fui un poco precipigtdo y mi parlamento pudo sonar amargo y que incluso te reprochaba a ti algo. No lo tomes como un reproche a ti o a otros como tú, que son ciudadanos gallegos particulares. No tendría nada que reprocharos, ni mucho menos. Lo que quiero decir es que me entristece y me da rabia este tema cuando se da por parte de los políticos, intelectuales, funcionarios, etc. gallegos que cobran del erario público.

    Un cordial saludo.

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