11-S: emoción y vergüenza

Hoy se cumplen diez años de un día que a muchos nos dejó boquiabiertos durante horas ante un televisor. Precisamente me he pasado toda esta semana rememorando esa reedición del “Día de la Infamia” (que es como conocían hasta entonces en Estados Unidos al domingo 7 de diciembre de 1941, día del ataque japonés sobre Pearl Harbour). No quiero abundar en la enorme cantidad de material multimedia que estamos viendo todos estos días con motivo de este aniversario, pero sí quiero hacer hincapié en algunas cosas que me han llamado la atención y que han ido entremezclando en mi ánimo los dos conceptos que pongo en el título de esta entrada: la emoción y la vergüenza.

Emoción

En Discovery Channel han mostrado imágenes del 1WTF, el edificio que sustituirá a las Torres Gemelas. Han entrevistado a los obreros que trabajan en él, en algunos casos hijos de otros que trabajaron en la construcción de los edificios destruidos tal día como hoy. Todos esos trabajadores, a muchos metros de altura, se sienten emocionados al participar en una obra que entienden como un homenaje a las víctimas de aquel ataque terrorista.

En Libertad Digital he visto un reportaje sobre el USS New York, el barco de guerra construido con toneladas de acero de los restos de las Torres Gemelas. De las ruinas del ataque, los Estados Unidos hicieron un arma para dar caza a sus enemigos, un gesto épico que demuestra hasta qué punto esa nación es capaz de levantarse y responder cuando la afrentan.

Ayer en la televisión veía otro reportaje sobre el monumento que se ha construido en la Zona Cero de Manhattan, en el lugar donde se erigían las Torres Gemelas. Una formidable obra de arquitectura, las mayores cascadas artificiales de América, servirán de homenaje a las víctimas del 11-S, cuyos nombres quedarán grabados para la posteridad en un colosal monumento, teniendo sus familiares y compatriotas un lugar donde ir a rendirles homenaje o simplemente a llorar por los que fueron asesinados ese día.

Vergüenza

Mientras me invade la emoción, empiezo a hacer memoria sobre acontecimientos que ocurrieron mucho más cerca. En España sufrimos hace siete años una brutal masacre terrorista que conmocionó a todo el país. A diferencia de Estados Unidos, lo que se propagó aquí no fue una ola de patriotismo frente al agresor y un deseo de responder a la afrenta como es debido. Antes bien, cierto sector del país decidió que de un acto terrorista había que echar la culpa al gobierno, utilizando de forma descarada la masacre para ganar unas elecciones. Una vez conseguido ese objetivo político, lo primero que hizo el nuevo gobierno fue retirar a nuestros soldados de Irak, como acusando recibo del aviso enviado por los terroristas y aceptando pagar el precio que habían puesto por dejarnos en paz. Lo siguiente fue abrir una negociación con los asesinos de ETA, demostrando que aquí no se iba a combatir a los terroristas, sino a ceder ante ellos. Con los restos de los trenes del 11-M no se hicieron barcos de guerra, ni tan siquiera fusiles para nuestros soldados. Fueron desgüazados y escondidos, también en el terreno judicial.

El trato que se ha dado a las víctimas ha sido también muy distinto al que han recibido en EEUU las del 11-S. Al primer año se les rindieron muchos homenajes y tocaron a duelo 650 campanarios, además de inaugurarse el Bosque del Recuerdo en su memoria. Tres años después de la masacre se inauguró un monumento construido sobre una glorieta y, por tanto, aislado de las visitas por el tráfico. Cinco años más tarde el PSOE boicoteó el homenaje a las víctimas del 11-M mediante SMS en protesta por una cuestión política que nada tenía que ver con aquel acontecimiento. Este año, en el Congreso, la cosa se limitó a un homenaje improvisado y dos minutos de silencio, borrándose el 11-M del calendario de homenajes a las víctimas en favor del 27 de junio. Y no voy a entrar ya en las cuestiones judiciales, pues añadirían a esta entrada un grado tal de vergüenza que me resultaría muy pesado seguir escribiendo.

En días como hoy quienes honramos la memoria de las víctimas del terrorismo, quienes pedimos la derrota de los asesinos, nos sentimos un poco estadounidenses, lo seamos o no, pues con sus aciertos y errores, ése país sí que sabe honrar a sus víctimas y plantar cara a sus enemigos. Yo me he pasado muchos años acudiendo a concentraciones de rechazo al terrorismo, incluso cuando éramos cuatro gatos los que íbamos y la gente nos miraba raro por estar allí (antes incluso de que empezase el llamado “Espíritu de Ermua”). Amo a España tanto como los estadounidenses a su gran nación. Admiro a los héroes que han dado sus vidas luchando contra la lacra terrorista, y conservo en mi memoria a tantos cientos de asesinados, miles de heridos y mutilados y cientos de miles de exiliados que ha dejado tras de sí el terrorismo en España. Lo que no consigo entender es que en Estados Unidos ese rechazo al terrorismo, ese amor por el país y esa memoria hacia sus caídos sea algo tan natural y en el nuestro, sin embargo, siga siendo algo que muchísima gente no entiende, ni comparte, ni le preocupa, o incluso le produce rechazo. ¿Cómo no va a estar en crisis un país así?

(Foto: Thomas E. Franklin / AP)

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Comentarios (Blog):

  1. En esto exactamente he estado pensando yo desde ayer, punto por punto tal y como tú los has descrito.
    En España a los del 11M se les premia con ascensos, ya a otros se les pone en las instituciones.

    Exactamente España tiene que andar con la cabeza gacha si es que aún le queda algo de dignidad. En España no importa la Patria, no importan las victimas de la masacre, aqui contamos con una clase politica degenerada y servil a los asesinos de ETA, aqui ninguna formación politica se erige en abanderada de nuestra nación en defensa de nuestros valores y de nuestras raices, aqui todos sin excepción quieren pasar página e intentar permanecer en el poder o hacerse con él.

    Aqui en España nuestra clase politica y quienes les votan, han perdido la decencia, la dignidad y la verguenza.

    Como muy bien dices ¡¡Que grandeza la de EEUU!! y ¡¡que bajeza la de España!! ¡¡Que verguenza!!

  2. El Tíol Bastón

    El primero que claudicó ante la masacre del 11M fue el propio “pueblo español”, cuando dos días después votó a quien votó dando alas a los terroristas para que se pudieran apuntar el tanto de haber modificado a su gusto el gobierno de un Estado. Ciertamente, con una masa votante así ¿qué cabe esperar de la clase política?

    Este año me caduca el visado, ya no lo puedo pedir más de este tipo, y me estoy planteando seriamente emprender el difícil e incierto trabajo de solicitar el grado siguiente para continuar la aventura en Estados Unidos. No sé qué se puede hacer en España, país que ciertamente cada vez da más vergüenza. Tengo incluso la grave duda de que, después del pozo negro en que estos calaveras (a quienes los peores defectos del pueblo español han permitido gobernar) nos han metido, la gente tenga el necesario poder de asunción de los propios errores como para echarlos de ahí. Los prejuicios creados en los españoles después de décadas preparando sobre ellos el terreno de la blandenguería y la estupidez son demasiado graves como para que esto tenga una solución drástica rápida.

  3. Yo, si Dios quiere, voy a seguir en España, porque amo a mi país y quiero hacer lo que esté en mi mano para que las generaciones futuras vivan en una España mejor. Haya más o menos españoles que han renunciado a ser críticos con el poder, es problema suyo. No por ello voy a dejar de serlo yo.

  4. IgnasiV

    Recordemos que el mayor interés de los políticos españoles era (y seguramente es) generar tensión.

    http://www.youtube.com/watch?v=r8YCN2yF62g

    Y lo consiguen a base de bien…

  5. Vengo de comentar precisamente un mero hecho, Bush y Obama juntos en el décimo aniversario, sin rivalidades. Fue una imagen que se me quedó grabada al verla ayer.

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