After Earth: cabe esperar más de un director como M. Night Shyamalan

Ayer fui al cine a ver la última película de uno de mis directores favoritos, M. Night Shyamalan, una cinta de ciencia-ficción a la que algunos acusan de ser propaganda de la Iglesia de la Cienciología.

En esta película Will Smith cede el protagonismo en pantalla a su hijo Jaden. Ya se les vio juntos en una película estrenada en 2007 que me gustó bastante: “En busca de la felicidad”. No puedo manifestar la misma satisfacción por la que vi ayer: he visto películas mucho mejores de ciencia-ficción, y desde luego del director de ésta espero mucho más después de ver auténticas maravillas como “El sexto sentido” (1999), “Señales” (2002), “El bosque” (2004) y la que sin duda es la que más me ha gustado de toda su filmografía: “La joven del agua” (2006). Con “El Incidente (The Happening)” (2008) las cosas empezaron a torcerse, y desde entonces el director hindú aún no ha conseguido remontar su declive, agravado con “Airbender” (2010) y confirmado con “La trampa del mal” (2011). En “After Earth” cuesta encontrar alguno de los detalles que más me gustaron de sus mejores películas. Es más: por un momento me olvidé de que estaba viendo una película suya, y caí en la cuenta al ver los títulos de crédito. No me lo explico, en fin…

Las interpretaciones de Will Smith y su hijo, más bien normalitas, no ayudan a mejorar el producto, y ya no digamos el guión, que no es precisamente para tirar cohetes. Lo más aprovechable de la película es la historia en la que se basa, partiendo de la evacuación de la Tierra y la colonización de un nuevo planeta, pero todo eso pasa por la pantalla con rapidez. Añadamos a eso ciertos detalles científicamente muy cuestionables: por ejemplo, según la película la acción se desarrolla mil años después de evacuar la Tierra, pero nos encontramos con especies evolucionadas como si este planeta hubiese quedado abandonado por la mano del hombre durante 100.000 años. En su defensa hay que decir que la película tiene momentos trepidantes de persecución, un cuidado diseño de escenarios y naves futuristas (con estructuras de apariencia orgánica nada habituales en el género de ciencia-ficción) y con buenos efectos especiales. En fin, es una película entretenida y poco más: menos, en todo caso, de lo que esperaba de un director por cuyas películas llegué a sentir tanto entusiasmo.

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Comentarios (Blog):

  1. Bastiat

    ¿Y la historia?

    Perdona Elentir, lo vuelvo a hacer. Ayer vi la película, me acordé de que la habías visto y había escrito y aparezco casi un año después para comentarte algo sobre la misma….

    Perdona.

    La historia, creo que es lo mejor o lo mas aprovechable de la película. Will está pasado en su papel, el chico… tiene que aprender mucho, pero los planos, las secuencias creo que no están mal. No me gustan los decoradores, el diseño de la nave es demencial y el argumento en cuanto al paisaje en el que desarrolla la historia cogido con alfileres. Una lluvia de asteroides que desvía a una nave al lado de la Tierra cerrada a los humanos porque por causas culpa únicamente de los humanos se ha hecho inhabitable para ellos mismos. No para los demás animales y plantas que, como es de esperar,… han seguido a lo suyo que no es preocuparse de los torpes y brutos humanos.

    Los malos una especie alienígena que desarrolla unos perros de presa específicos para humanos, ciegos pero que ven el miedo… Ese es el argumento.

    La película es una película de un padre y su hijo. Es la película de Will Smith y su hijo Jaden. Es la película del héroe que descubrió cómo matar a esas bestias y su hijo que contempló como su hermana moría mientras el se quedó en la urna de cristal. Protegido… encapsulado en la inmadurez. Sobreprotegido.

    La película es un rito de iniciación a la madurez en el que un hijo debe aprender a no depender de los demás y enfrentar los miedos de la adolescencia para alcanzar la madurez.

    Freud lo expresaba con aquello de “Matar al Padre”, que no significaba que habría que cargase al progenitor físicamente sino aparatarlo de uno mismo para ser capaz de enfrentar las situaciones de la vida por uno mismo.

    La cápsula es esa esfera en la que metemos a nuestros hijos para evitar que maduren. El animal es el compendio de todos los miedos que aparecen en esa edad, las angustias por no saber enfrentarlos, la falta de seguridad por no haber experimentado suficientes situaciones como para salir victorioso de los retos.

    Veo en ello una crítica al modo de educación actual en el que los padres evitan, y estoy generalizando, enfrentar a los hijos a sus responsabilidades, se les mima, no necesariamente con cosas, aunque nuestra riqueza relativa con otros pueblos nuestros hijos tienen muchas mas cosas que otros y demasiado fácil sino el hecho de evitarles pesares, miedos, males, angustias… Hay un caso del que hablo a menudo: las barreras en las camas para evitar que los niños se caigan… Y los niños lo que aprenden es a toparse con ella de tal manera que si se la quitas…. se caen. Hay que aprender a caerse sin llorar. Socorrer a un niño que se ha caído con aspavientos, tratando de minorar su sufrimiento con cosas, caricias en exceso, lo que hace es que lloren más y aprendan que su llanto, aunque sea por el dolor, les trae beneficios. No aprenden a superar el dolor y aprender a no caerse. Para qué… si luego a uno le arrullan, lo besan, lo estrujan le compran una chuche o un juguete….

    Pues en la película veo eso.

    Willl Smith, además, es el único actor de Hollywood con el que me gustaría tomar un café. Esa película de la que hablas, “En Busca de la Felicidad” me gustó porque en el fondo es una declaración de intenciones políticas y sociales. La búsqueda de la felicidad no es la propiedad de la que hablamos los liberales como colofón a la vida y la libertad, sino a esforzarnos a ser felices, con lo que consideremos que lo seríamos… pero por nuestros propios medios, la búsqueda es un esfuerzo. Otra es la versión, de marketing y con un poco de potpurrí de la serie de Yo Robot de Asimov. El guiño del robot, la esencia de la individualidad frente al dictado de un órgano central que nos oprima incluso para protegernos….

    Me parece un tío interesante.

    Bueno. No me extiendo. Parece que te voy a tomar como receptáculo de los pensamientos que algunas películas me provoquen y espero que no te moleste.

    Un Saludo. Bastiat.

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