Doble rasero para el etarra Otegi y para el deporte de élite o el libre mercado

Jordi Évole llama ‘dictadura’ a la búsqueda del éxito pero no al terror impuesto por ETA

Ayer el presentador progre de La Sexta hizo un canto a la mediocridad, hablando de “la dictadura del éxito” y preguntándose: “¿Por qué castigamos tanto el fracaso, cuando es lo normal?”

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Éste es el tuiteo publicado por el presentador de La Sexta ayer por la tarde:

El libre mercado, ‘dictadura’, y el régimen castrista, ‘revolución’

En su cuenta de Twitter Évole no ha usado muchas veces la palabra “dictadura”. Es llamativo encontrarse con que la mayor parte de las veces que ha usado esa palabra ha sido para referirse a una supuesta “dictadura de los mercados”:

Es más llamativo aún comprobar que ni siquiera ha usado esa palabra cuando ha hecho un programa sobre una dictadura de verdad como es el régimen comunista cubano. Ocurrió en marzo de 2012, y siguiendo fielmente la terminología usada por la propaganda castrista, Évole se refirió a esa dictadura como “revolución”:

¿Arriesgarte y alcanzar el éxito es peor que carecer de libertades?

Para que nos vayamos entendiendo: si un deportista acepta libre y voluntariamente emprender el esfuerzo necesario para alcanzar su meta, eso es una “dictadura”, según Évole, que por lo visto preferiría que las medallas se las diesen a los que se esfuerzan menos y quedan de últimos, o incluso a los que creen, como don Jordi, que eso del éxito está sobrevalorado y que es mejor quedarte en tu casa rascándote las narices. De igual forma, si uno arriesga su dinero invirtiéndolo en una empresa, se esfuerza por prepararse, es audaz y acierta a la hora de ofrecer un producto que los consumidores demandan, eso es otra “dictadura”. Lo más guay para don Jordi, seguramente, será esperar a que Papá Estado le dé a uno un subsidio sin arriesgar nada. Ya lo dijo don Jordi en 2012: “Acumular dinero y cosas es de gilipollas”, que es como decir que desdeñar el ahorro, despilfarrar el dinero y apostar por la imprevisión es lo más razonable y sensato, al menos para alguien que -como él- se declara de izquierdas. Ya vendrá el Gobierno a solucionar el fracaso del despilfarrador confiscando los ahorros de los “gilipollas”, con el reclamo de repartir la riqueza. Pero eso sí: si hay un régimen comunista de partido único, sin libertad de expresión, sin libertad de manifestación ni de información, entonces es una “revolución”.

Ni una mención a la dictadura de ETA en la entrevista con el etarra Otegi

Lo más asqueroso de todo esto no es que Évole dé mejor trato a una dictadura comunista que al libre mercado. Peor aún es ver que la semana anterior Évole invitó al terrorista etarra Arnaldo Otegi, y en su Twitter no habló de “dictadura” en ningún momento. En el programa tampoco. Entrevistó a un tipo que no tuvo ningún pudor en negar su participación en un secuestro por el que fue condenado a prisión, negación que Évole no contestó. Otegi incluso salió en defensa de ETA alegando que había avisado de la bomba puesta en el atentado de Hipercor, y que también avisó a la Guardia Civil para que sacara a niños y mujeres de sus casas-cuarteles, como si la culpa de los asesinatos cometidos por ETA contra esas instalaciones fuese de la Guardia Civil, y como si la vida de los agentes no le importase un pimiento. Durante toda la entrevista el mismo Jordi Évole que llama “dictadura” al libre mercado y a la búsqueda del éxito fue incapaz de hablar de la dictadura de ETA en el País Vasco y Navarra, una dictadura impuesta con bombas-lapa y tiros en la nuca, con más de 800 víctimas mortales, miles de heridos y mutilados, miles de extorsionados y muchos miles de vascos y navarros -entre ellos algunos amigos míos- obligados a marcharse de su tierra natal por culpa del terror de ETA. Y tras blanquear a un terrorista como Otegi, Évole emprendió ayer la tarea de denigrar a los deportistas de élite, gente que gana lo que gana -tanto sueldos como medallas- porque se ha esforzado, porque ha buscado el éxito a base de asumir riesgos y sacrificios, y porque –como señala hoy Juanma del Álamoestán entre los mejores en algo que gusta mucho a muchos, sin que a nadie le obliguen a ver un partido de fútbol. Al final, para cierta izquierda parece que tener éxito en un entorno de libertad es peor que querer imponer un proyecto totalitario de ultraizquierda, y por eso a algunos les vemos tirando basura sobre empresarios de éxito mientras se muestran la mar de comprensiblos y delicados con miserables como Otegi.

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Comentarios (Blog):

  1. pacococo

    Tal vez este buen hombre, este hombre de paz, se esté poniendo la venda antes que le den la pedrada. Al fin y al cabo todos los programas tiene un final cuando la audiencia decae y el suyo no va a ser una excepción. Ya tiene la explicación para cuando lo echen: que se castiga el fracaso.

    Luego nos preguntamos por qué la sociedad está tan adocenada y llena de mediocres, pues porque ven programas como el de este buen hombre.

  2. Este señor Évole es muy fuerte con los pacíficos, pero muy débil con los fuertes. Pacíficos deportistas, cristianos
    Y fuertes y violentos como dictadura cubana, etarras es débil
    Es miserable, sectario y cobarde.

  3. Sobre lo de acumular dinero, me gustaría que algún día Jordi Évole explicase lo que gana él, y cuánta pasta tiene en el banco. A lo mejor nos llevamos una sorpresa.

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