En la práctica no critican el machismo, sino las preferencias de las mujeres

Elitismo feminista: ¿por qué no piden más mujeres basureras, militares o mecánicas?

Anoche la gala de los premios Goya se convirtió otra vez en un mitin, en este caso feminista, en el que se pidió más presencia de las mujeres en el cine, bajo el lema “más mujeres”.

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El duro ritmo de trabajo del mundo del cine

Hay que decir que el mundo del cine impone a sus empleados un ritmo de trabajo muy duro. Un ejemplo de ello lo hemos visto en el caso de Carrie Fisher, conocida por su papel de princesa Leia en la saga de Star Wars. Hace ya años, Fisher había confesado que empezó a consumir drogas en 1980, durante el rodaje de “El imperio contraataca”, para mantener el duro ritmo de trabajo al que se vio sometida. Ese mismo ritmo de vida es el que provoca que las rupturas matrimoniales sean frecuentes en el mundo del cine. Por supuesto, no es el único trabajo duro que las sufre: los famosos Navy SEAL, el grupo de operaciones especiales de la Armada de Estados Unidos, son conocidos por su alto número de divorcios, debido a que dedican mucho tiempo a su trabajo, que requiere un altísimo nivel de preparación y muchas horas de adiestramiento.

Las mujeres tienden a dar más importancia a su familia y a su tiempo libre

Hace unos días, el diario El País publicaba una noticia sobre los Países Bajos, señalando que allí la situación de pleno empleo “incrementa la brecha salarial”. ¿Y cómo es posible eso? Así lo explicaba ese periódico: “Las mujeres holandesas en edad laboral tienen la posibilidad de trabajar a tiempo parcial para criar una familia y son por ello las que menos horas laboran de la UE: 29 a la semana”. Además, según el Centro de Planificación Económica de los Países Bajos, los hombres “aprecian un buen salario”, mientras que las mujeres “tienden a combinar el trabajo con la maternidad y sus aficiones”. Dicho sea de otra forma: la supuesta “brecha salarial” de la que tanto se habla se debe a la elección de las propias mujeres, que a diferencia de los hombres tienden a dar más importancia a su familia y a su tiempo libre que a su trabajo (algo que me parece muy juicioso, dicho sea de paso). Es decir, que quienes denuncian una supuesta “brecha salarial” o laboral están, en realidad, criticando las preferencias profesionales de las mujeres. Unas preferencias que se derivan, en buena medida, de la propia naturaleza femenina, por mucho que algunos no acaben de entenderlo.

¿Las mujeres deben renunciar a sus preferencias para contentar a las feministas?

Teniendo en cuenta lo anterior, lo que debería hacer el mundo del cine para resultar más atractivo para muchas mujeres es dejarse de cuotas y exigir menos sacrificios a sus trabajadores. Pero ¿está dispuesto a ello? ¿Los cineastas estarían dispuestos a suprimir rodajes en lugares remotos o con horarios maratonianos, por ejemplo, para que ese trabajo implique menos sacrificios familiares? Posiblemente eso perjudicaría a la rentabilidad de muchas películas. Por supuesto, hay mujeres que están dispuestas a sacrificar su vida familiar por su trabajo. Son libres de hacerlo. La cuestión es: ¿la totalidad de las mujeres deben renunciar a sus preferencias personales y sacrificar su vida familiar para que las feministas se sientan satisfechas?

El caso de las mujeres en las Fuerzas Armadas

Algo parecido ocurre con otro ámbito generalmente dominado por los hombres: la vida castrense. Después de casi 30 años, en las Fuerzas Armadas Españolas hay un 12,5% de militares que son mujeres. A mí me provocan una especial admiración, ya que en ese trabajo no hay cuotas que valgan: la buena preparación de un militar puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Nuestras militares asumen muchos sacrificios para desempeñar su trabajo, y lo hacen para proporcionarnos seguridad a todos los españoles. Chapó para ellas. Hay medios de izquierda que hablan de “machismo” en el Ejército porque no hay más mandos femeninos, pero lo que no se preguntan es por qué no hay más mujeres en las FAS. Volvemos el caso de Holanda: la vida militar es muy dura y exige muchos sacrificios familiares. Y muchas mujeres no están dispuestas a asumirlos. ¿Merecen ser acusadas de machismo por ello, acaso?

El ‘impacto de género’ y los 853 nuevos barrenderos de Madrid

Hay otros trabajos en los que suele haber pocas mujeres, como los basureros, los mineros, los barrenderos, los mecánicos, los trabajadores de la construcción… pero no son trabajos de prestigio. Son trabajos duros e ingratos, y tal vez por eso las feministas no suelen hacer reclamaciones de paridad al respecto. A modo de ejemplo, en San Fernando (Cádiz) incorporaron a sus primeras barrenderas el año pasado, y no hemos visto a las feministas pidiendo que haya paridad. El año pasado, Madrid incorporó 853 nuevos barrenderos sin especificar cuántos eran mujeres, algo extrañísimo en un gobierno municipal que incluso encarga estudios de impacto de género sobre el soterramiento de carreteras. ¿No dieron ese dato tal vez porque sigue siendo un trabajo al que las mujeres optan en menor medida que los hombres?

¿Deberían las mujeres dejar la medicina y hacerse obreras de la construcción?

Según datos del INE del tercer trimestre de 2017, el porcentaje de mujeres en el sector de operadores de instalaciones y maquinaria y montadores es del 9,39%; entre los artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras y la construcción las mujeres son el 5,97%; sin embargo, entre los empleados contables, administrativos y otros empleados de oficina hay un 51,67% de mujeres. Así mismo, según un informe del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada, el 66,3% de los médicos MIR que acabaron el año pasado su residencia eran mujeres. ¿Debemos animar a las mujeres a que dejen de optar a ser médicos y se dediquen a la construcción para complacer a las feministas? Por otra parte, según el citado informe, hay un 87,4% de mujeres especialistas en Obstetricia y Ginecología y un 85,9% en Pediatría, frente a un 35% de las que eligen Neurocirugía y un 35,9% que optan por la Cirugía Ortopédica y Traumatología. ¿Deberían imponerse cuotas masculinas en Ginecología y Pediatría para lograr la igualdad, acaso?

Unos ideólogos incapaces de asumir que pueden estar equivocados

Todo este debate tiene su origen en uno de los más absurdos preceptos de la ideología de género: que las diferencias sociales y culturales entre hombres y mujeres no están vinculadas a las diferencias biológicas entre ambos sexos, sino que son una mera imposición social. El caso es que las mujeres hoy disfrutan de más libertad que nunca, y sin embargo siguen inclinándose por determinadas profesiones en lugar de otras. La respuesta de las feministas a este hecho que contradice sus tesis es siempre la misma: el machismo. Intentan convencernos de que hay un machismo que lo invade todo y que deberíamos ser sometidos a un proceso de reeducación, para que las mujeres dejen de elegir lo que desean y hagan lo que las feministas les dictan. Por supuesto, poco importa lo que indiquen los hechos: la ideología de género no basa sus tesis en un análisis serio y honesto de la realidad, sino en afirmaciones a priori que no necesitan demostración y que son inmunes al contraste con los hechos. Precisamente por ello la ideología de género es una teoría puramente anticientífica: sus defensores son incapaces de asumir que pueden estar equivocados. En lugar de eso, pretende modificar la realidad a golpe de ley, para obligar a hombres y mujeres a ajustarse a sus dictados ideológicos. No es la primera vez que una ideología hace algo tan peligroso: ya lo hicieron los totalitarismos, y en el intento arruinaron las vidas de millones de personas. Se ve que hay algunas personas incapaces de aprender nada de la historia.

(Foto: US Marine Corps. Un grupo de mujeres del 3D Marine Aircraft Wing (3D MAW) del Cuerpo de Marines de EEUU en una sesión de entrenamiento en Camp Korean Village, Irak, el 31 de julio de 2006)

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Comentarios:

  1. Lo que no se puede hacer y obligar, es que todos los implicados en el tema feminista; tengan que ir contra la Creación. Dios creó al hombre y mujer y se complementan perfectamente. Las feministas me producen alergia, porque amén de no representar a nada ni a nadie, y mucho menos a la mujer femenina; son personas frustradas, alejadas de la realidad, inconformistas y de pensamiento extravagante.
    Admiro a la mujer femenina cien por cien; como siento profundamente admiración por la mujer que desea vivir en un ambiente familiar, que la hace grande y noble. Se podía decir muchas cosas favorables a favor de la mujer, porque es un canto al Creador ya que nadie en la vida, ha alcanzado la dignidd, grandeza y belleza ante Dios, que la Virgen María, que se declaró: “la Esclava del Señor”.

  2. Blanca

    Miguel, en la empresa donde yo trabajo la tercera parte de los ingenieros somos mujeres. Yo empecé hace unos años siendo la primera, pero cada vez hay más. Esto no casa con que no nos va la ingeniería, sino con que antes nos estaba vetada (Dios sabe lo que me costó encontrar trabajo). En las Universidades también cada vez hay más mujeres en las carreras técnicas, esto es imparable. A no ser que nos obliguen a quedarnos en casa otra vez, que no lo veo yo muy claro…

  3. Fredo

    La semana pasada un alto cargo del campus universitario de Gijón, donde se cursan fundamentalmente ingenierías, decía que sobre el 90% de las matriculaciones en estas carretas eran hombres. Pienso que si una mujer no se matrícula en ingeniería será porque tengan otras inquietudes y no porque alguien se lo impida.

  4. Blanca, ¿cuándo han estado vetadas las ingenierías a las mujeres, a qué siglo te refieres? Llevamos décadas de democracia, las mujeres tienen total libertad y su presencia en carreras técnicas sigue siendo muy reducida. Y no porque estéis vetadas, sino porque a la mayoría de las mujeres no les interesan. Eso es lo que no acaba de aceptar el feminismo de género, que no acepta que las mujeres y los hombres podamos tener preferencias distintas derivadas de nuestras diferencias biológicas.

  5. pacococo

    El feminismo es una, digamos, ideología al servicio de los que mandan. Y los que mandan decidieron que había que frenar el crecimiento de la población. Y dado que las guerras no solucionan el problema, se actúa sobre los nacimientos y sobre las defunciones.

    De ahí el auge de los anticonceptivos y del aborto, pero eso no basta, hay que actuar sobre las mujeres y se actúa de dos formas: Una con el feminismo y otra con la ausencia de políticas que favorezcan la maternidad.

    El feminismo obliga a las mujeres a ejercer profesiones incompatibles con la maternidad y el instinto de las mujeres las rechaza. Por eso hay muchas profesiones a los que no acuden las mujeres, todas incompatibles con la maternidad. Por supuesto hay mujeres que renuncian a la maternidad, cosa que no critico, cada cual que use su libertad como mejor le parezca.

    La otra forma de reducir po9blación y gastos, es actuar sobre los ancianos, la eutanasia es un buen método, pero también está la desmoralización, convenciendo a la gente que a partir de cierta edad ya no sirven o los clubes de jubilados, donde se deja pasar el tiempo en lugar de llevar una vida activa.

  6. jam, bcn

    ¿Por qué las mujeres se interesan más en disciplinas de Letras que de Ciencias? ¿Por qué, dentro de las Ciencias, más en las relacionadas con la vida (Biología, Medicina) que en las relacionadas con lo inerte (Física, Geología)? No creo que haya discrimación activa en ello.

    Le pregunté a una de mi familia, la única científica de la familia, especializada en ingeniería genética, lo más hard que ofrece la Biología hoy día; no supo contestarme, más allá de que le gusta.

    En cualquier fábrica más o menos grande, las operarias que allí trabajan suelen buscar, cuando pueden, oportunidades para dejar de estar a pie de máquina y pasar a oficinas. ¿Por qué, cobrando menos?

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