Se refirió a la dictadura de Stalin como "el baluarte más firme de la libertad"

El panfleto del Partido Comunista de España apoyando la invasión soviética de Finlandia

Tal día como hoy, hace 80 años, se publicó un panfleto del Partido Comunista de España (PCE) que deja en evidencia hasta qué punto ese partido se comportó como un mero títere del genocida Stalin.

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La invasión germano-soviética de Polonia en septiembre de 1939

Como recordaréis, el 23 de agosto de 1939 la Alemania de Hitler y la URSS de Stalin firmaron el llamado Pacto Ribbentrop-Mólotov, que incluía unas cláusulas secretas por las que esas dos dictaduras totalitarias se repartían Polonia, Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia. En aplicación de lo acordado con los soviéticos, el 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia, invasión a la que se unió la URSS el 17 de septiembre. Esa invasión dio lugar al estallido de la Segunda Guerra Mundial, puesto que tras la invasión, Francia y el Reino Unido, aliadas de Polonia, declararon la guerra a Alemania, pero no a la URSS, a pesar de que Stalin actuó igual que Hitler agrediendo a un país independiente y democrático como Polonia, que había recibido el compromiso de los británicos y los franceses de que intervendrían en su ayuda en caso de invasión en marzo de ese año.

Stalin asistiendo a la firma del Tratado de Amistad Germano-Soviético el 28 de septiembre de 1939, tras el comienzo de la invasión germano-soviética de Polonia, como continuación del Pacto Ribbentrop-Mólotov del 23 de agosto de 1939 que dio lugar a esa invasión. Hasta junio de 1941, Alemania y la URSS actuaron en la práctica como aliados (Foto: National Archives & Records Administration).

La invasión soviética de Finlandia en noviembre de 1939

Una vez concluida la invasión de Polonia a comienzos de octubre de 1939, y aprovechándose de la inacción de los Aliados contra la URSS, Stalin se preparó para dar el siguiente paso conforme a lo pactado con Alemania: la invasión de Finlandia. Significativamente, los soviéticos iniciaron esta invasión igual que lo habían hecho los alemanes con Polonia: mediante una operación de bandera falsa a fin de obtener un pretexto para el ataque. Si los alemanes habían simulado un ataque polaco a una estación de radio alemana en Gleiwitz -la llamada Operación Himmler-, los soviéticos simularon un ataque de artillería finlandés a la población soviética de Mainila el 26 de noviembre de 1939, una operación orquestada por el NKVD, la homóloga estalinista de la Gestapo hitleriana. Después de dirigir un ultimátum a Finlandia, que ésta se negó aceptar, Stalin inició la invasión de ese país nórdico el 30 de noviembre de 1939, un ataque que conllevó la expulsión de la URSS de la Sociedad de Naciones dos semanas más tarde. La campaña resultó bastante desastrosa para la URSS, no sólo por la decidida resistencia finlandesa, sino también porque el Ejército Rojo carecía de mandos bien preparados debido a las purgas ordenadas por Stalin.

Soldados finlandeses con una ametralladora sueca Ksp m/42 durante la Guerra de Invierno (1939-1940). La fuerte e ingeniosa estrategia de resistencia de los finlandeses y la falta de mandos preparados en el Ejército Rojo, a causa de las purgas estalinistas, malograron la invasión soviética de Finlandia.

Los partidos comunistas repetían obedientemente las consignas de Stalin

En aquellos momentos, los partidos afiliados a la Internacional Comunista (Komintern) con sede en Moscú actuaron como meros repetidores de las consignas que dictaba Stalin, lo que implicó favorecer los planes de los nazis. Ya relaté aquí las órdenes del Partido Comunista de Francia para sabotear el esfuerzo bélico francés en plena invasión alemana de ese país, un acto de alta traición que llevó a ese partido a adoptar un perfil bajo en sus críticas a Alemania y una actitud muy crítica contra los británicos, culpando a éstos de la guerra. Algo parecido ocurrió con el Partido Comunista de España, cuyos principales dirigentes estaban exiliados en la URSS y en México tras la derrota izquierdista en la Guerra Civil Española. El 18 de febrero de 1940, tal día como hoy, el PCE publicó en México el primer número de su periódico España Popular (se puede descargar aquí), en el que apareció un artículo de la famosa dirigente comunista Dolores Ibárruri, la Pasionaria, justificando la invasión nazisoviética de Polonia a base de mentiras y manipulaciones.

Página 5 del primer número del periódico comunista ‘España Popular’, publicado por el Partido Comunista de España en México el 18 de febrero de 1940. A la izquierda aparece el artículo sobre Finlandia al que se refiere esta entrada (Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes).

La absurda acusación de los comunistas contra Francia y el Reino Unido

En la página 5 de ese mismo número del periódico apareció otro artículo titulado “España y Finlandia”, y subtitulado así: “La causa del Gobierno de Helsinki es la causa de la reacción mundial”. Igual que con el caso de Polonia, el PCE intentaba justificar lo injustificable simplemente porque así se lo había ordenado Stalin, y nuevamente adoptando un perfil bajo contra Alemania y una actitud muy hostil contra franceses y británicos, a los que acusaba de esta preparando con la España de Franco una “Santa Alianza contra la Unión Soviética”, añadiendo: “Finlandia era la plaza de armas de este futuro ata­que, era la avanzadilla antisoviética al servicio del imperia­lismo inglés. La U.R.S.S. no ha hecho otra cosa que tomar medidas de seguridad anticipándose al golpe imperialista”. Como es habitual cuando se tienen que sostener simultáneamente tantas mentiras distintas, este cínico argumento contradecía el discurso oficial soviético que culpaba a Finlandia, falsamente, de haber atacado primero. Por otra parte, los hechos demostraban la falsedad de la paranoica tesis del PCE: si Francia y el Reino Unido hubiesen querido declarar la guerra a la URSS, Stalin ya les había dado la excusa perfecta invadiendo Polonia junto a Hitler, pero ni siquiera entonces dieron ese paso.

Los efectos de un bombardeo soviético en la Catedral de Víborg, en Finlandia, durante Guerra de Invierno el 5 de febrero de 1940. Esa ciudad finlandesa pasó a manos rusas tras esa contienda (Foto: Finna.fi).

A pesar de los hechos, el artículo de España Popular continuaba afirmando que “en los Gabinetes de Londres y París, como en los de sus satélites de Roma y de Madrid, se tiene todavía la esperanza de ganar a Hitler para la cruzada antisoviética, para el ataque a la U.R.S.S.”. Esta afirmación no dejaba de ser curiosa, pues en ese periódico comunista evitaron cuidadosamente referirse a la alianza entre Alemania y la URSS, pero en esa frase dejaban claro que Hitler, por entonces, no era enemigo de Stalin, sino su aliado. Recordemos que la URSS siguió enviando a Alemania trenes cargados con materias primas hasta la invasión alemana de junio de 1941, y que la colaboración entre ambas dictaduras incluyó la entrega por el NKVD a la Gestapo de unos 4.000 judíos y comunistas alemanes que habían huido a la URSS, y la celebración de una serie de reuniones entre ambas policías políticas para asesorarse en la lucha contra la resistencia polaca.

El PCE afirmó que la dictadura de Stalin era “el baluarte más firme de la libertad”

El artículo del PCE desdeñaba “los hipócritas sentimentalismos en torno a Finlandia”, y un poco más adelante afirmaba: “Finlandia es una pieza de este criminal ajedrez, que han movido los Gobiernos de Inglaterra y Francia como primer paso para una agresión general contra la U.R.S.S., y nosotros estamos abiertamente con la U.R.S.S., como deben estarlo todos cuantos han luchado por la libertad y la independencia de España”. Tras recordar la ayuda soviética al bando izquierdista en la Guerra Civil Española, el PCE afirmaba: “Ahora, cuando la reacción mundial prepara el ataque contra la U.R.S.S., nosotros tomamos la única posición justa: estamos al lado de la U.R.S.S. como antifascistas y como republicanos españoles, porque ella es el baluarte más firme de la libertad de los hombres y de los pueblos”. Unas desvergonzadas afirmaciones que blanqueaban una dictadura sangrienta que ya había asesinado a millones de personas y que, tras aliarse con la Alemania nazi, había invadido ya a dos países independientes y democráticos como Polonia y Finlandia (unos meses más tarde invadió también las tres repúblicas bálticas). Ese panfleto es una valiosa prueba de que el comunismo no tiene reparos a recurrir a la mentira y a la manipulación para conseguir sus fines.

Foto principal: SA-Photo/Skoy/Seura.fi. Soldados finlandeses durante la Guerra de Invierno.

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Comentarios (Blog):

  1. Luis A. Recinos

    Gracias Elentir, por este paseo por la historia. Ahora, con respecto a “que el comunismo no tiene reparos a recurrir a la mentira y a la manipulación para conseguir sus fines”, pues bueno, eso es así y siempre lo ha sido. Y desafortunadamente, no sólo el comunismo lo hace, tal parece que es lo que define el discurso de todos los políticos, incluyendo a los de turno actualmente. Patético.

  2. Alvaro

    Como he leído la historia sirve para estudiar el pasado, con el objetivo de poder dar explicación a la situación actual, es decir, el presente.

    Pero de que nos vale la historia, si la mayoría de los seres humanos del presente no se creen la historia y no aprenden nada de ella?

    Magnífico artículo, Elentir.

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