Los nuevos tejidos ofrecen más protección frente a fragmentos o esquirlas

El INTA prueba en Madrid uniformes más resistentes a explosiones para FAS y FCSE

Uno de los retos de las fuerzas militares y policiales es mejorar los tejidos de los que están compuestos los uniformes de sus miembros.

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Desde hace unos años se vienen elaborando uniformes de campaña con mejores prestaciones que los de antaño, gracias a los tejidos antirrasgaduras e incluso con propiedades ignífugas. El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) ha llevado a cabo una serie de ensayos en el Campus de La Marañosa, en San Martín de la Vega (Madrid), en el marco del Proyecto Ares. Estos ensayos fueron desarrollados por el Departamento de Sistemas de Armas y Balística de la Subdirección de Sistemas Terrestres del INTA, con el fin de evaluar la capacidad de protección de prendas frente a impactos en explosiones.

“Las pruebas consisten en ensayos de proyección de fragmentación respecto de unos maniquís vestidos con estas prendas, mediante un cañón de aire comprimido sobre muestras de tejidos, así como ensayos de detonación en plaza balística con una carga conformada”, ha señalado el INTA en su web. “Estos últimos, con explosivo real, son los que mejor reproducen la realidad a la que se enfrentan estos uniformes y para la que están especialmente diseñados. Primero, los uniformes reciben la onda de choque de la explosión que tensa el tejido y acto seguido, el alcance de los fragmentos que perforan el tejido, incrustándose en un maniquí de gel balístico”.

Este ensayo simula la perforación a la que se ve expuesta la piel de la persona, según señala el INTA, como se puede ver en este vídeo publicado anteayer en su canal de Youtube:

“Los nuevos tejidos permitirán dotar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de una mayor capacidad de protección en explosiones de proyectiles, granadas de mortero, artefactos terroristas, etc.”, apuntan desde el INTA. “Esta nueva tecnología está pensada para ser utilizada por unidades militares desplazadas a zonas de conflicto, o simplemente unidades militares y/o policiales antiterroristas y de desactivación de explosivos”.

El Instituto señala que el actual uniforme de campaña de nuestras Fuerzas Armadas “es perforado con fragmentos o esquirlas que lo alcanzan a velocidades superiores a los 100 m/s. Los nuevos uniformes en combinación con la ropa interior diseñados por ITURRI necesitan velocidades superiores a los 250 m/s“.

El INTA viene participa en este proyecto desde 2019 y su papel en el mismo ha consistido en la búsqueda y desarrollo de tecnologías que permitan simular el entorno de amenaza al que se ven expuestos las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para, de esta manera, evaluar el poder de protección de estos nuevos tejidos y de las prendas que serán utilizadas a posteriori”.

(Muchas gracias a los amigos de Aviación Digital por facilitarme esta información).

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