Un KC-130F Hercules de la US Navy hizo esa hazaña en 1963 en el USS Forrestal

El avión más grande y pesado que fue capaz de aterrizar y despegar en un portaaviones

La historia de la aviación naval está llena de hitos fascinantes. El propio hecho de que un avión pueda aterrizar en un barco es ya de por sí asombroso.

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En noviembre de 1963, la Armada de Estados Unidos decidió hacer unas de las pruebas más asombrosas que se han hecho sobre un portaaviones. La idea era buscar qué avión de transporte sería adecuado para suministrar material a este tipo de buques, y se les ocurrió probar con un Lockheed KC-130F Hercules. Para los que no conozcan el famoso modelo, se trata de la versión de reabastecimiento en vuelo de un avión de transporte con cuatro motores turbohélices. Mide casi 30 metros de largo y 40 metros de punta a punta de las alas. Este avión es famoso por su capacidad para aterrizar y despegar en pistas cortas y poco preparadas.

El aparato seleccionado para la prueba fue un Hercules de la US Navy, con numeral 798 y número de construcción 149798, perteneciente al Primer Escuadrón de Apoyo Logístico de la Flota (VR-1). El buque elegido fue el USS Forrestal (CV-59), un portaaviones que fue cabeza de su clase y que tenía 325 metros de eslora, capitaneado entonces por Dick H. Guinn. El piloto que intentaría llevar a cabo esa hazaña fue un aviador naval, el Teniente James H. Flatley III, que pilotaría el avión acompañado por el Teniente Comandante W.W. “Smokey” Stovall y el Mecánico de Aviación de 1ª Clase Ed Brennan.

El día elegido para las pruebas fue el 8 de noviembre, y tendrían lugar en el norte del Atlántico, a 500 millas náuticas (unos 930 kilómetros) de la costa de Massachusetts. La cubierta de vuelo del USS Forrestal fue despejada de otras aeronaves para evitar posibles colisiones debido al gran tamaño del KC-130F.

Hay que señalar que la prueba fue un completo éxito, ya que el KC-130F fue capaz de aterrizar sin utilizar los cables de apontaje que se utilizan para detener a los cazas embarcados cuando toman en la cubierta de vuelo. De hecho, el Hercules fue apodado “Look ma, no hook” (Mira mamá, sin gancho), ya que no necesitó usar el gancho de apontaje que emplean los aviones navales al aterrizar en portaaviones. Además, el KC-130F también fue capaz de despegar sin recurrir a las catapultas de vapor del portaaviones, que sirven para lanzar a los aviones embarcados en las operaciones aéreas. Eso indica el formidable avión que es el Hercules, y también lo hábiles que fueron sus tripulantes.

Durante esas pruebas, el KC-130F pilotado por el Teniente Flatley hizo un total de 21 aterrizajes sin cable de apontaje y otros 21 despegues sin catapulta, además de 29 “touch-and-go”, que es como se llama en términos aeronáuticos a los aterrizajes en los que el avión no llega a detenerse y vuelve a despegar.

Con un peso de 85.000 libras (38.555 kilogramos), el avión sólo necesitó 267 pies (81,4 metros) para detenerse por sus propios medios en la cubierta de vuelo del USS Forrestal. Se hicieron aterrizajes probando distintos pesos. Con la máxima carga, un total de 121.000 libras (54.884 kilogramos), el avión necesitó 460 pies (unos 140 metros) para aterrizar y 745 pies (227 metros) para despegar.

Por aquella hazaña, el Teniente Flatley recibió la Cruz de Servicios Distinguidos. Por lo demás, a pesar del éxito de la prueba, la US Navy consideró muy arriesgado el uso de los C-130 Hercules como aviones logísticos embarcados. Su gran tamaño impedía operar en cubiertas de vuelo habitualmente abarrotadas con otros aviones. Además, era demasiado grande para los ascensores del buque, y tampoco cabía en el hangar de aeronaves.

Para hacerse cargo de esa misión se desarrolló el Grumman C-2 Greyhound, un bimotor de 17 metros de largo y 24 metros de envergadura derivado del avión de alerta temprana E-2 Hawkeye, que había hecho su primer vuelo en 1960. El Greyhound está siendo sustituido ahora por convertiplanos V-22 Osprey.

El KC-130F 149798 “Look ma, no hook” estuvo en servicio con el VR-1 hasta 2005, cuando fue donado al Museo Nacional de la Aviación Naval de Pensacola, en Florida, donde está expuesto en la actualidad (como veis sobre estas líneas). Podéis ver a continuación algunas filmaciones de aquellas históricas pruebas de 1963:

Fotos: National Naval Aviation Museum / NavSource / avgeekery.com.

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Comentarios (Blog):

  1. Miguel Ángel

    Me ha gustado mucho este reportaje. Una verdadera azaña.

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