Su marido John y su hijo por nacer Dylan fueron asesinados en el mismo atentado

La historia de la mujer española asesinada en las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001

El 27 de septiembre de 1974 nació Silvia de San Pío en Queens, Nueva York. Era hija de una familia española, por lo que tenía esta nacionalidad.

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11-S: emoción y vergüenza

Una artista y apasionada por las matemáticas

Silvia era un bella mujer morena, con una mirada profunda y un gran talento. En sólo tres años se graduó en Matemáticas en el Hamilton College, una escuela universitaria de Clinton, Nueva York. Después viajó a México para estudiar cerámica. Y es que además de matemática (y muy aficionada a los videojuegos) era también una artista. Tras sus estudios de cerámica, volvió a Nueva York, donde encontró trabajo en Carr Futures Inc., una empresa financiera que tenía sus oficinas en las famosas Torres Gemelas, concretamente en el piso 92 de la Torre Norte, mirando hacia la zona alta de Manhattan. Desde esas oficinas tendría unas vistas espectaculares de la ciudad y del río Hudson.

Silvia con John, al que conoció en una fiesta de disfraces de Halloween en 1999 en las mismas oficinas de las Torres Gemelas donde ambos murieron. Quienes les conocieron afirman que estaban muy enamorados. Esta foto fue la que se puso en su funeral en la Iglesia del Sagrado Corazón en Bayside en octubre de 2001 (Foto: VoicesCenter.org).

Una fiesta de disfraces de Halloween en la que empezó una historia de amor

El 31 de octubre de 1996 se celebró en las oficinas de Carr Futures una fiesta de disfraces de Halloween. Silvia aún no lo sabría, pero esa fiesta iba a cambiar su vida. Allí, entre calabazas naranjas, conoció a un hombre apuesto y con fama de romántico, John Thomas Resta, que tenía entonces 35 años y que era católico como ella. Fue el comienzo de una gran historia de amor. A partir de entonces, aquella fiesta de monstruos, brujas y sustos sería para ellos su particular día de los enamorados, al ser el aniversario del día en que se conocieron. En su noviazgo, Silvia contagió a John su amor por el arte, y él empezó a pintar cuadros al óleo.

Silvia era una artista de la cerámica y animó a John a pintar. Aquí vemos algunos cuadros al óleo que pintó él (Foto: VoicesCenter.org).

Una romántica petición de matrimonio, una boda y una nueva vida en camino

John y Silvia viajaron juntos varias veces a Florida, y en Miami ella encontró una marisquería que le gustaba mucho. El 31 de octubre de 1999, en el tercer aniversario del día en que se conocieron, John se tomó el día libre. Había encargado marisco que llegó a Nueva York desde aquel restaurante de Miami que tanto le gustaba a Silvia. Además, alquiló un esmoquin, un sombrero de copa y un bastón, y se pasó el día adornando con velas, un elegante mantel y flores su apartamento en Bayside, Queens. Cuando Silvia regresó al apartamento, él se arrodilló ante ella y le propuso matrimonio. Y ella dijo que sí.

Silvia y John en su boda, celebrada en la escuela católica de Hazlet, Nueva Jersey, en la que estudió él. Ambos eran católicos (Foto: VoicesCenter.org).

Se casaron en agosto del año 2000. La ceremonia se celebró en la escuela católica de Hazlet, Nueva Jersey, en la que había estudiado Jonh, y el banquete se celebró en el Molly Pitcher Inn de Red Bank. A John y a Silvia les gustaban mucho los niños. Él tenía diez sobrinos, y solían ir a pasar el fin de semana con ellos a Hazlet. Como a Silvia le encantaban los videojuegos, los críos se lo pasaban pipa con ella. En febrero de 2001 llegó una buena nueva: Silvia estaba embarazada. Pensaron que tal vez su apartamento en Queens se les quedaría pequeño, y estuvieron buscando una casa en Nueva Jersey, cerca de la familia de John, pero después de mucho buscar, sin éxito, finalmente se dieron por vencidos. La familia era lo que importaba, la casa era lo de menos.

Silvia y John en su luna de miel (Foto: VoicesCenter.org).

El último viaje de Silvia a España en el verano de 2001

Ya que la llegada del niño –ya sabían que iba a ser un varón y habían decidido que se llamaría Dylan– no iba a permitirles viajar durante algún tiempo, John y Silvia pasaron algunas semanas en España visitando a la familia de ella en el verano de 2001. Para ellos fue un viaje maravilloso. Pero había que volver, ya que el 11 de septiembre, por la tarde, ella tenía cita con el médico y a Silvia ya le faltaba poco para coger su baja por maternidad.

Silvia y John en su viaje a España en el verano de 2001. Fue la última vez que vieron a los padres de ella (Foto: VoicesCenter.org).

John y Silvia estaban en la Torre Norte el 11-S

Y llegó el día que cambió la historia. El 11 de septiembre, por la mañana, John y Silvia acudieron juntos a las oficinas de Carr Futures en la Torre Norte, donde trabajaban juntos. Estaban muy enamorados y estaban llenos de ilusión por el próximo nacimiento de su pequeño Dylan. Silvia ya estaba embarazada de siete meses y medio. A esa edad, el pequeño Dylan ya mediría unos 33 cm y pesaría unos 750 gramos. Sus pulmones ya serían capaces de respirar oxígeno y también podría percibir olores. Y también reconocería la voz de su madre.

El impacto del Vuelo 11 de American Airlines procedente de Boston en la fachada norte de la Torre Norte, captado en vídeo por Jules Naudet. El avión impactó en las plantas 93 a la 99. John, Silvia y su hijo por nacer estaban en la planta 92 (Imagen: Jules Naudet / Wikimedia).

Esa misma mañana, a las 7:59 horas de la Costa Este, el Vuelo 11 de American Airlines, un Boeing 767-223ER con matrícula N334AA, despegó de la pista 4R del Aeropuerto Internacional de Logan, en Boston, llevando 92 personas a bordo, entre ellas cinco terroristas que secuestraron el avión 15 minutos después del despegue, dirigiéndolo a Nueva York. Lo estrellaron en la Torre Norte de las Torres Gemelas a las 8:46. Impactó a 748 km/h por el lado norte de la Torre, entre las plantas 93 y 99. John y Silvia estaban en la 92. El brutal impacto destrozó todas las plantas y ascensores del edificio entre los pisos 92 y 99, matando en el acto a los 92 ocupantes del avión, y matando también a 1.344 personas que estaban la Torre Norte, muchos de forma instantánea, y otros atrapados entre los escombros y las llamas.

José Luis de San Pío, el padre de Silvia, estaba en un pequeño restaurante de Madrid cuando le avisaron de lo ocurrido. Sabía que su hija estaba en el piso 92 de la torre en la que había estrellado el avión, y que las oficinas de Carr Futures miraban hacia el norte, justo el lado del impacto. Abrigó la esperanza de que ella no hubiese ido al trabajo a causa de su embarazo, pero pronto le informaron que sí había ido. Asumió que su hija “se había ido”, pero sin perder la esperanza, voló a Nueva York, donde al final tuvo que aceptar “lo inevitable”. Tras los atentados, José Luis se hizo voluntario de Cáritas: “encontré fuerzas para salir de mi angustia decidiendo colaborar por un mundo más solidario en Cáritas Madrid”, dijo en una carta a las víctimas de los atentados del 11-M en 2004, en la que añadía: “Si desgraciadamente alguno de tus seres queridos ha fallecido en los atentados, y si como yo eres creyente, recuerda que la muerte no tiene la última palabra“.

En el Monumento Conmemorativo del 11-S, situado en el lugar que ocupaban las Torres Gemelas de Nueva York, Silvia, John y su hijo Dylan aparecen mencionados en el Panel N-62. Ella y su hijo por nacer son mencionados así: “Sylva San Pio Resta and her unborn child” (Foto: FindaGrave.com).

«Los ángeles que Dios ha elegido para estar a Su lado»

John, Silvia y Dylan fueron tres de las 2.996 personas asesinadas en los atentados del 11-S. Ella fue la única víctima de nacionalidad española y una de las once mujeres embarazadas que se cuentan entre las personas asesinadas en esos ataque. Silvia tenía 26 años en el momento de su muerte, John 40, y Dylan siete meses y medio. En octubre de 2001 se celebró un funeral en la Iglesia del Sagrado Corazón de Bayside. En ella, Maritza, la hermana mayor de Silvia, dijo: “Silvia, John, su bebé y todas las personas que murieron el 11 de septiembre son los ángeles que Dios ha elegido para estar a Su lado”.

La tumba en la que descansan los restos de John Thomas Resta. También figuran simbólicamente su esposa y su hijo no nacido. Los restos de ella y del niño figuran entre los no que no pusieron ser identificados entre las víctimas del 11-S (Foto: VoicesCenter.org).

Los restos de John fueron identificados en febrero de 2002. Los restos de Silvia y de su pequeño nunca han podido ser identificados. En la tumba con los restos de John se han puesto, simbólicamente, los hombres de su esposa y de su hijo. Hoy, el Monumento Conmemorativo del 11-S, situado en el lugar que ocupaban las Torres Gemelas, incluye el nombre de ella junto a una mención a su hijo no nacido. La mención a los tres se encuentra en el Panel N-62 del monumento (ella aparece como Sylvia San Pio Resta, con su nombre en inglés y su apellido de casada). Sus nombres también figuran en el monumento al 11-S de Hazlet, junto al escudo del Departamento de Policía de Nueva York.

Dedico esta entrada como homenaje a Silvia, John, Dylan y todas las víctimas del 11-S. Descansen en paz.

Bibliografía:

Foto principal: VoicesCenter.org. Silvia de San Pío y su marido John Thomas Resta durante su luna de miel.

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Comentarios (Blog):

  1. Marcial

    Qué pedazo de post

  2. wladimir

    el mas terrible atentado de la historia…

    el mundo dejo de ser el mismo desde entonces, las victimas del 11-S descancen en paz,jamas seran olvidados…

  3. Blanca

    También falleció en el atentado el burgalés Edelmiro Abad, que tenía ambas nacionalidades. Y falleció por haber ayudado a escapar a sus empleados antes que él. Leí el reportaje en un periódico de Burgos hace poco; no recuerdo en qué empresa trabajaba ni el cargo que tenía. Pero debió comportarse como un héroe.

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