En los últimos años, las teorías de la conspiración más truculentas se han puesto al servicio de toda clase de déspotas en distintos países.
Hace tres años ya expliqué aquí que la dictadura de Vladimir Putin utilizó la conspiranoia para defender sus crímenes, particularmente la invasión rusa de Ucrania, y para deslegitimar a Occidente. Básicamente, la táctica del Kremlin es demonizar a sus enemigos, mintiendo sobre ellos, para blanquearse a sí mismo. No es una estrategia nueva: ha sido utilizada por numerosas dictaduras, entre ellas los regímenes totalitarios instaurados por nazis y comunistas en el siglo XX.
Ayer, exministros socialistas y artistas e intelectuales afines a la izquierdista publicaron un delirante manifiesto de apoyo al gobierno de Pedro Sánchez, que está acorralado por los escándalos de corrupción. Significativamente, el texto suscrito ayer por esos famosos afines al gobierno omite toda referencia a los casos de corrupción que afectan al entorno personal de Sánchez, a su gobierno y a su partido, como si no existiesen. Es un ejemplo más de la particular burbuja política en la que viven muchos izquierdistas españoles.
Al mismo tiempo, el manifiesto ataca a "jueces y magistrados" que, según los firmantes, "abren prolongadas investigaciones, con endebles bases probatorias", y también ataca a "una parte muy importante de los medios de comunicación y redes sociales" porque, según el texto, "han desatado una orgía de falsas noticias o medias verdades con el fin de crear un clima político irrespirable". Ni una mención a las reiteradas mentiras del gobierno ni a las pruebas de corrupción descubiertas hasta ahora. Eso tampoco ha debido llegar a la burbuja izquierdista.
Así mismo, el manifiesto también ataca a "un sector de la jerarquía de la Iglesia" porque "solicita nada menos que la celebración de elecciones generales", algo no sólo legítimo sino también lógico, teniendo en cuenta que Sánchez llegó al gobierno presentándose como un paladín contra la corrupción política y hoy preside el gobierno más corrupto de nuestra democracia, que ha llegado al extremo de ofrecer privilegios penales a delincuentes a cambio de su apoyo al gobierno.
Pero la parte más surrealista del manifiesto aperece al principio. Esto es lo que dice:
"El ataque, desde todos los frentes conservadores y reaccionarios, al Gobierno de coalición progresista y su presidente se asemeja más a una conspiración para derribar a un gobierno legítimo, que a la crítica política propia en un sistema democrático".
Esto recuerda mucho a la "conspiración judeo-masónica" de la que hablaba la dictadura de Franco, pero en versión progre. Esa afirmación del manifiesto es un ejemplo más de que la izquierda española no acepta la crítica política y la fiscalización del poder como algo propio de una democracia. Con un gobierno sumido en escándalos de corrupción, pretenden que la oposición, los jueces, los periodistas e incluso la Iglesia miren hacia otro lado y cierren la boca, como si esto fuese una dictadura en la que la crítica legítima al gobierno te convierte en un enemigo del Estado. Al final, ese manifiesto se convierte en una razón más para oponerse al gobierno, cuya situación es tan insostenible que recurre a un texto abiertamente autoritario y conspiranoico para defenderse, como lo hace el régimen de Putin.
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Foto: PSOE.
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Comentarios:
isanchezgil
Esta pandilla de abajofirmantes no vive en una burbuja, no hay más que ver los muchos desafueros que denuncian de la extremaderecha, lo que significa que los conocen muy bien (los desafueros) y se los adjudican a sus enemigos políticos, a ver si cuela.
Si tuviéramos tiempo y ganas, podríamos investigar, uno por uno, las canonjías, subvenciones, trabajos en empresas de ámbito nacional, y cuántos son «sobrinas» o «sobrinos» de los capitostes que nos mangonean y que les han sido concedidos durante estos últimos siete años.
Sin harina, todo es mohína, y hay que arrimarse a la vaca que da leche. Veremos en cuanto esto cambie (Dios lo permita y rápido) a ver a quien se arriman.
12:26 | 23/07/25
FaramirGL
El socialismo es una ideología y, como tal, un sucedáneo de religión. Un sustitutivo de religión, con su propia moralidad (incompatible con la cristiana) y sus propias normas de funcionamiento.
Y los partidos socialistas se organizan como sectas de obediencia total. La fe en el líder y la dirección es ciega y absoluta.
SON una secta. Una secta criminal, enemiga de España.
22:40 | 23/07/25
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