Un repaso a la colosal campaña de desinformación del Kremlin sobre Ucrania

Los protocolos de Putin: una conspiración que se ocultó propagando la conspiranoia

En 1903 fue publicada en la Rusia de los zares una de las teorías conspirativas más exitosas y que más daño han hecho en toda la historia de la humanidad.

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La historia de ‘Los protocolos de los sabios de Sión’

Esa teoría conspirativa apareció en la ciudad de San Petersburgo, concretamente en las páginas de un periódico llamado “Znamya”, propiedad de Pavel Krushevan, un editor que conjugaba el nacionalismo ruso con el antisemitismo. La teoría se publicó entre 28 de septiembre y el 7 de septiembre del citado año, en forma de una serie de textos que supuestamente habrían sido robados a una organización judía secreta. La serie de textos lleva por título “Los protocolos de los sabios de Sión”, y en ella los judíos confesarían planes secretos para controlar a los medios y a los políticos, destruir el Cristianismo y las naciones, acumular inmensas riquezas, promover los más diversos vicios entre los gentiles, controlar la economía y, finalmente, dominar el mundo.

La publicación de esos textos iba orientada a una sociedad rusa ya infestada por el antisemitismo. Sólo unos meses antes de la publicación de “Los protocolos” se organizon varios pogromos en los que decenas de judíos fueron asesinados, después de que el periódico de Pavel Krushevan les culpase del asesinato de un joven cristiano, Mijaíl Rybachenko. Poco después se supo que el autor del crimen fue un familiar de la víctima, pero el daño ya estaba hecho. Hoy en día se sabe que “Los protocolos” fueron un invento de la Ojrana, la policía secreta zarista, para demonizar a los judíos. El propósito era burdo y simple: se les usó como chivos expiatorios para culparles de todos los males de la sociedad rusa y evitar que el descontento popular se volviese contra los zares: la misma técnica de distracción que algunos emperadores romanos usaron contra los cristianos.

Años después de la caída del zarismo, “Los protocolos” fueron utilizados por el nazismo para promover el antisemitismo. Fueron un recurso muy útil para un personaje sin escrúpulos, Adolf Hitler, que logró convencer a millones de alemanes de que existía una conspiración judía mundial contra su nación. Si en la Rusia zarista ese panfleto antisemita sirvió para alimentar pogromos antijudíos con decenas de miles de asesinados, en Alemania esa patraña surgida en Rusia en 1903 desencadenó el Holocausto, un genocidio colosal.

Ese libelo usó la conspiranoia para ocultar una conspiración antisemita

La historia de “Los protocolos” demuestra que alimentar la conspiranoia (la tendencia obsesiva a explicar todo lo que ocurre en el mundo como fruto de conspiraciones e intereses y planes ocultos) sirvió para disfrazar una auténtica conspiración: la creación de una burda mentira para promover el antisemitismo y así culpar a un colectivo en concreto, los judíos, de todos los males de la sociedad. ¿Cuántos sospecharían de que pueden ser víctimas de una conspiración a manos de aquellos que intentan convencerles de que hay conspiraciones por doquier? Los totalitarismos se han aprovechado de eso muchas veces: el comunismo asesinó a muchas personas a las que acusó de ser conspiradores “contrarrevolucionarios”, y el nazismo hizo lo mismo con los judíos. Los verdaderos conspiradores, los verdaderos canallas, eran las élites comunistas y nazis que engatusaban a las masas con esas conspiranoias.

La campaña de desinformación del Kremlin sobre la invasión de Ucrania

Lo ocurrido con “Los protocolos” se parece peligrosamente a lo que hemos vivido en los últimos meses. En septiembre de 2021 se anunciaron unas importantes maniobras militares de Rusia y Bielorrusia que reunirían a 200.000 soldados. En los meses siguientes empezaron a acumularse las tropas rusas junto a las fronteras con Ucrania. La tensión fue subiendo, y el 17 de diciembre Rusia presentó un ultimátum a la OTAN y otro a EEUU. Ambos documentos contenían unas exigencias abusivas que ya analicé con detalle aquí el 25 de enero.

El tono amenazante de esas exigencias, sumado a la amplia movilización militar rusa, apuntaba a una posible invasión rusa de Ucrania. La inteligencia de EEUU ya advirtió de esa posibilidad el 22 de noviembre de 2021. Al día siguiente Rusia lo negó. El 21 de enero volvió a negarlo, y el 1 de febrero incluso negó haber desplegado 100.000 soldados junto a las fronteras con Ucrania. El 17 de febrero Rusia volvió a negar su intención de atacar Ucrania. Hoy sabemos, porque los ucranianos han capturado los planes de invasión que lo prueban, que la orden de invadir Ucrania se firmó el 18 de enero.

Así engañaron a su audiencia los medios de propaganda del gobierno ruso

El 12 de febrero, cuando ya estaban autorizados esos planes de ataque desde hacía semanas, el Kremlin acusó de “histeria” a Occidente por alertar de esa invasión. Los medios de propaganda del régimen de Putin lanzaron una ola de mentiras, utilizando expresiones como “histeria antirrusa”, “absurdos rumores”, “desinformación” y “publicaciones histéricas”, consignas propagadas por RT y Sputnik News para intentar provocar el descrédito de los políticos y de los medios occidentales que alertaban sobre la invasión. Los medios de propaganda de la dictadura de Putin no se quedaron ahí: el 15 de febrero el Kremlin, a través de RT, incluso se mofó de esas alertas sobre la invasión, cuando las órdenes para llevarla a cabo ya estaban firmadas desde hacía semanas.

Esa ola de mentiras del gobierno ruso y de sus medios de propaganda inundó redes sociales, columnas de opinión e incluso tertulias televisivas con las consignas del Kremlin, repetidas por admiradores de Putin que no se conformaron con negar que ese ataque se fuese a producir, sino que además se dedicaron a difamar a los que daban la alarma, lanzando todo tipo de insidias y acusaciones falsas contra ellos, acusándoles de desinformar y de trabajar al dictado de intereses ocultos. Incluso extendieron la idea de que eran EEUU y la OTAN quienes deseaban esa invasión, y no Putin.

La conspiranoia sirvió, otra vez, para ocultar una verdadera conspiración

El Kremlin ni siquiera ha tenido que comprar a propagandistas para esta tarea. Hay un montón de personas a izquierda y derecha dispuestas a creerse cualquier teoría conspirativa que tenga como protagonistas a algunos de los que figuran entre los principales enemigos del régimen de Putin, empezando por EEUU. Curiosamente, esas personas fueron incapaces de ver la conspiración real que tenían ante sus narices, una conspiración del Kremlin para intoxicar y engañar a Occidente sobre la invasión de Ucrania, una campaña de desinformación colosal en la que los medios de propaganda rusos han mentido con descaro, mentiras que muchos se han tragado sin más, porque se amoldaban como un guante a sus prejuicios antiamericanos.

La clave del éxito de esa campaña de desinformación: los prejuicios

Lo más pasmoso de esa enorme campaña de desinformación del Kremlin no es que haya tenido éxito, sino que sigue arrastrando a adeptos una vez iniciada la invasión y destapadas sus mentiras. Personajes que deberían avergonzarse de haber acusado a otros de “desinformar” por alertar sobre la invasión, siguen intentando aleccionarnos desde algunos medios y desde las redes sociales sobre la “desinformación”, y continúan lanzando acusaciones contra otros de estar comprados o de escribir al dictado de intereses ocultos.

Algunos explican todo esto en clave conspirativa: que si Fulanito parece un agente ruso, que si Menganito es un bot de Moscú… Y no creo que estén en lo cierto. “Los procotolos” de la Ojrana tuvieron éxito porque había un montón de gente dispuesta a creerlos, simplemente porque se ajustaban a su odio irracional contra los judíos. Hoy, a pesar de todas las escenas de dolor y sufrimiento que nos llegan desde Ucrania, “los protocolos” de Putin siguen teniendo éxito porque hay gente menos dispuesta a admitir un error que a renunciar a sus prejuicios.

Foto: Asatur Yesayants.

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Comentarios:

  1. FaramirGL

    Mira que tus artículos suelen ser buenos, pero, últimamente son magníficos. Como este.

    Enhorabuena y gracias, Elentir.

  2. Muy buen artículo. Mucha gente no sabe de dónde vienen el antisemitismo contemporáneo.
    Y tampoco el antiamericanismo…Pero eso sería fuente para otro artículo.
    Muy bueno.

  3. Teros

    Deberías hacer un articulo sobre lo aprendido de iniciar una guerra convencional en la era del auge de Internet, globalización y redes sociales porque esta dando muchas lecciones.

  4. wladimir

    cierto…

    que los “los protocolos” de Putin siguen teniendo éxito porque hay gente menos dispuesta a admitir un error que a renunciar a sus prejuicios….por supuesto lo creo..

    es claro,Putin siendo exagente del KGB/FSB ha puesto en practica sus enseñanzas…y casi consiguio sus propositos…pero la enormidad de sus errores en la guerra y los testimonios y hechos lo ha sobrepasado…

    aun asi hay muchos fervientes seguidores de Putin en el mundo que le creen todo lo que dice a pie juntillas..

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