La crisis educativa y el relativismo han despejado el camino a los bulos rusos

La creencia de que la Tierra es plana, el gen de los ojos rojos y la invasión rusa de Ucrania

Eng Lun 28·7·2025 · 7:00 2

La creencia de que la Tierra es plana procede de la Antigüedad, cuando no existían los medios actuales para conocer la forma de nuestro planeta.

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La Tierra plana y el gen de los rojos rojos

A pesar de esos medios y de las evidencias científicas que nos aportan, aún hoy sigue habiento personas que creen que la Tierra es plana. Es más: esas creencias se alimentan, al igual que otras opiniones, de teorías de la conspiración que afirman que hemos sido manipulados para creer en la redondez de la Tierra.

Esto ya no es nada extraño: hoy hay teorías de la conspiración para justificar las teorías más ridículas. Por ejemplo, un vídeo publicado hace dos días en TikTok afirma que los caballeros templarios eliminaron un supuesto "gen de los ojos rojos", porque "creían que las personas con ojos rojos estaban poseídas por demonios". Esa colosal tontería ya ha sido marcada con un "me gusta" por más de 860.000 personas.

El peligroso cóctel de crisis educativa y relativismo

En toda la historia de la humanidad nunca hemos tenido tanta información como ahora, pero los medios que sirven para transmitir esa información también sirven para transmitir cualquier mentira. Muchas personas no tienen ni la cultura ni la madureza suficiente para distinguir qué es verdad o qué es mentira de todo lo que les llega a través de las redes sociales. Es un problema que no se remedia con la censura, al contrario. Para los creyentes en teorías de la conspiración, que se censuren esas teorías sólo sirve para hacerles creer que son ciertas y que poderes ocultos están intentando ocultar algo que no quieren que sepamos. Estamos ante un problema cultural y por tanto educativo. Y si hoy ocurre esto es porque los niveles educativos están decayendo y de una forma alarmante, a menudo por culpa de leyes que rebajan la calidad educativa por simple populismo, como ocurre en España.

Otro factor influye notablemente en este problema: el relativismo (la creencia de que no hay verdades absolutas) ha hecho grandes estragos en nuestra sociedad. Durante años, muchos políticos, periodistas e intelectuales nos han repetido hasta la saciedad de que nada es verdad ni es mentira, que todo depende del cristal con el que se mira, y en base a ideas como ésa se van destruyendo todas las certezas y el pensamiento racional, dando paso a los mayores absurdos.

Ese cóctel ha despejado el camino a los bulos rusos

Los resultados de esto los podemos ver en el caso de la invasión rusa de Ucrania. Las redes sociales están plagadas de personas que ensalzan a Rusia y culpan a Ucrania de la invasión rusa, que afirman que la OTAN es nuestro enemigo, que la culpa de esta guerra es de Estados Unidos y la Unión Europa, que Putin es nuestro referente en la lucha contra el globalismo y que Moscú es la Tercera Roma. La cantidad de tonterías que vengo leyendo a los fans de Putin desde 2022 podría llenar una enciclopedia del disparate. Por supuesto, esa avalancha de irracionalidad no sale de la nada: el Kremlin dedica muchos recursos a llenar de desinformación las redes sociales. Como ya expliqué aquí hace tres años, los creyentes en teorías conspirativas son uno de los objetivos predilectos de la propaganda rusa, porque son los más propensos a tragarse todas sus patrañas sin ninguna objeción.

La defensa de la verdad y los casos perdidos

Por supuesto, combatir esa ola de falsedades es complicado, pero es una labor necesaria. La defensa de la verdad, tan debilitada por el relativismo, era antaño una de las razones de ser del periodismo, y sigue siendo hoy la meta de muchos periodistas honrados que se esfuerzan por hacer bien su trabajo. El problema añadido es que malos periodistas y políticos irresponsables alimentan esa desinformación al combatirla de forma torpe y tramposa, no buscando la verdad, sino ofreciendo propaganda contra propaganda y actuando con escaso o nulo rigor, fomentando así la desconfianza en de muchos ciudadanos.

Obviamente, hay personas con las que es intentar razonar es una pérdida de tiempo. A veces me encuentro con buenas personas que creen en serio que es posible convencer mediante la palabra a quienes apoyan a criminales como Putin. Lamento decepcionarles, pero muchos fans de Rusia son personas completamente inmunes a cualquier clase de argumento racional. Llevan años tragándose las patrañas más descabelladas y algunos viven, intelectualmente hablando, en una dimensión paralela donde la libertad es esclavitud y la ignorancia es la fuerza, como señaló George Orwell en su novela "1984".

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Foto: Fabian Bimmer / Reuters. Una manifestración prorrusa en Hannover, Alemania.

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Comentarios:

  1. JuanCarlosCasillas

    Hay que partir que somos persona con paradigmas diferentes. Para la cultura cristiana la honestidad es un valor absoluto. Buscar la verdad, aunque no siempre se respete, es fundamental. Hay otra gente que se ve a si mismo como un abogado de alguna causa y como tal solo busca defenderla intentando colarnos un relato que no se contradiga a si mismo aunque sea evidentemente absurdo, aunque contradiga el sentido común. Se ven a sí mismos representando un papel y por lo tanto no van a reconocer sus contradicciones. En todo caso intentaran confundirte intentando hacer creer que tú tienes contradicciones aún mayores.

  2. isanchezgil

    Vaya faena que nos hizo Campoamor con el versito de la verdad y la mentira!
    En este mundo traidor,
    Nada es verdad ni mentira,
    todo es según el color,
    del cristal con que se mira

    Si hubiera sabido que un montón de analfabetos lo iban a aplicar a pies juntillas, se hubiera muerto de verguenza. Un hombre como él: sabio, ponderado, enemigo de extremismos y cultísimo. Pero tiene mucha razón Elentir, esto pasa por la deficiente educación y formación que vienen recibiendo los jóvenes desde hace, al menos, cuarenta años (y no estoy demonizando a los boomers, solo expongo un hecho de la realidad).

    Al respecto, recomiendo vivamente el libro de Alicia Delibes «EL SUICIDIO DE OCCIDENTE, La renuncia a la transmisión del saber», Ediciones Encuentro, 2024.

    Quiero traer aquí un bulo que se ha tragado todo el mundo, y que produce beneficios sin cuento a los que lo difunden: se trata del «cambio climático», cuestión con la que han engañado a todos para que crean que el cambio/modificación del clima se debe a la obra del hombre, sin tener en cuenta que ha habido ciclos climáticos en la tierra desde hace millones de años, y no había hombres que los causaran. Y ahora, llamadme negacionista, si podeis: tengo argumentos suficientes para sostener este planteamiento, para algo estudié Geografía en la Universidad.

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