La exploración del espacio es una fuente constante de cosas asombrosas, y una de esas cosas está en nuestro propio vecindario espacial.
La exploración del Sistema Solar es un campo abierto a muchos descubrimientos, entre ellos planetas enanos como Eris, Makemake, Ceres y Haumea. Además de ellos, en nuestro sistema hay un objeto sobre el que no hay acuerdo entre los astrónomos. Algunos consideran que es un planeta enano, aunque la Unión Astronómica Internacional no lo ha reconocido como tal. Estoy hablando de Sedna.
El descubrimiento de Sedna es muy reciente. En 2001, tres astrónomos (Michael Brown, Chad Trujillo y David Rabinowitz) empezaron una serie de observaciones en el Telescopio Samuel Oschin del Observatorio de Palomar, em San Diego (California, EEUU). El 14 de noviembre de 2003 descubrieron un objeto situado a 100 unidades astronómicas (casi 15.000 millones de kilómetros), con una órbita muy excéntrica alrededor del Sol, razón por la cual hasta entonces había pasado desapercibido. Debido a sus características, Michael Brown lo bautizó inicialmente como "El Holandés Errante", en honor al famoso barco fantasma de las leyendas, un buque sin tripulación ni rumbo conocido que era una señal de mal agüero para los marineros.
Considerado un objeto transneptuniano, este objeto fue inicialmente designado como 2003 VB12. Finalmente fue bautizado con el nombre de la diosa Sedna de la mitología inuit, una mujer que vive en el fondo del mar, en una zona llamada Adliden, donde según los esquimales van las almas de los muertos. Al igual que el planeta enano Eris, Sedna está en una región remota del Sistema Solar conocida como disco disperso, poblada por objetos (muchos de ellos helados) cuya distancia del oscila entre unas 30 y más de 100 unidades astronómicas. En esa región, el Sol se ve como una estrella brillante, blanca y distante. Del disco disperso proceden muchos de los cometas que dan vueltas en torno al Sol en un periodo inferior a los 200 años.
Esos cometas son mucho más rápidos en dar esa vuelta que el pequeño mundo que nos ocupa: se ha calculado que Sedna tarda 11.408 años en completar una órbita alrededor del Sol, a una velocidad de 1,04 kilómetros por segundo. No es mucho lo que se sabe de ese pequeño mundo. Se cree que puede tener un diámetro de entre 800 y 1.100 millas (entre 1287 y 1.770 kilómetros (para que nos hagamos una idea, la Luna tiene un diámetro de 3.474,8 km). Su masa es desconocida.
Además, Sedna es uno de los objetos más rojizos del Sistema Solar, sólo superado por Marte, lo que podría deberse a la presencia de tolinas en su superficie, un lodo de hidrocarburos formado por una larguísima exposición de millones de años a la radiación ultravioleta. Además, tiene una superficie homogénea, señal de ausencia de impactos de otros objetos, además de una atmósfera tenue. Se cree que este objeto tiene una rotación de sólo 10 horas, de modo que allí los días serían muy cortos y los años serían extraordinariamente largos... y muy fríos. La temperatura máxima en Sedna sería de −240°C.
Hay que decir que el descubrimiento de Sedna fue hasta cierto punto fortuito, ya que su larguísimo viaje alrededor del Sol hace que tengamos una pequeña oportunidad para detectarlo. Se cree que podría haber decenas de objetos como Sedna en el disco disperso, cuya detección no ha sido posible hasta ahora debido a la excentricidad de sus órbitas.
El propio origen de Sedna y la causa de su larguísima órbita son un misterio. Una hipótesis es que otro planeta, aproximadamente del tamaño de la Tierra, fuese expulsado al exterior del Sistema Solar cuando éste se formó, arrastrando consigo a Sedna, pero ese planeta hipotético (que algunos astrónomos llaman "Planeta Nueve") no ha sido detectado por ninguna observación astronómica.
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Comentarios:
AlbertoAG
Bastante interesante
12:58 | 14/08/25
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