El separatismo catalán imita las actitudes de los comunistas y de los nazis

Supremacistas catalanes, unos fanáticos que creen ser las víctimas de sus víctimas

Eng Sáb 23·8·2025 · 6:50 2

Un denominador común de todos los totalitarios es que alimentan un falso victimismo para justificar la violencia contra otros.

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De esa forma, los comunistas creen ser las víctimas de los "burgueses" (una expresión en la que cabe todo tipo de cosas, como ser cristiano, tener una empresa, que tu casa mayor que la de un comunista o simplemente tener gafas, como ocurrió en Camboya) y los nazis creen ser las víctimas de una conspiración judía para controlar el mundo (la absurda teoría de la conspiración que les llevó a perpetrar un colosal genocidio antisemita). Lo mismo se puede decir del separatismo catalán.

Al igual que otros movimientos secesionistas que hay en España, el falso relato del separatismo catalán consiste en creerse siempre víctimas de algo o de alguien, un victimismo que puede generar monstruos porque hace que las falsas víctimas se crean con derecho a ejercer la violencia sobre los demás. El más reciente ejemplo de este comportamiento propio de totalitarios ha llegado hasta los medios argentinos: una heladería argentina en Barcelona ha sido víctima de un ataque separatista a su local simplemente porque una camarera no entendió a una clienta que le habló en catalán, ante lo cual la clienta -una nacionalista catalana- insultó a la camarera, una actitud que ya es típica de los separatistas contra los que hablan habitualmente en español (que son la mayoría de los catalanes, por cierto).

Esa enfermiza obsesión con el idioma se deriva del hecho de que el separatismo catalán es un movimiento supremacista. La Real Academia Española define el supremacismo de esta forma: "Ideología que defiende la preeminencia de un sector social sobre el resto, generalmente por razones de raza, sexo, origen o nacionalidad". El separatismo catalán (igual que el gallego y el vasco) ha alimentado el mito de que la lengua española fue impuesta en Cataluña, por lo que cualquiera que la hable es un opresor para el separatismo.

Sobre ese mito, el separatismo ha elaborado una serie de normas propias de una dictadura fascista, un proceso en el que ha tenido el apoyo de los socialistas catalanes del PSC. Esas normas incluyen la exclusión de la lengua española en los colegios (como ya señalé aquí en 2021, se trata de un modelo discriminatorio similar al impuesto por el Apartheid sudafricano) y multas a los comerciantes que rotulan sus tiendas en español (unas multas que no se imponen si el rótulo está en catalán, inglés, chino o cualquier otra lengua).

Esas normas antidemocráticas obvian el hecho de que en Cataluña hay dos lenguas oficialeas, el español y el catalán (además del aranés, en este caso sólo en el Valle de Arán). Desde hace años, el propósito del separatismo catalán es claro: erradicar la lengua española en Cataluña y conseguir una región monolingüe donde nadie se atreva a usar el español si no quiere sufrir represalias.

La paradoja es que esa mentalidad, propia de nazis, es defendida por gente que dice ser "antifascista" y que califica como "fascistas" a todos aquellos que defienden algo tan lógicamente democrático como el bilingüismo y la libertad de idioma. Ésa es la mentalidad supremacista que promueve ataques como el sufrido por esa heladería argentina, que es un ejemplo más de que el separatismo catalán es un movimiento radicalmente antidemocrático y debe ser denunciado como tal.

Por supuesto, esos fanáticos no son los únicos culpables de actuar impunemente como unos nazis: durante años han tenido la complicidad de los dos grandes partidos españoles, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP), que tienen la insistente costumbre de querer apaciguar a los supremacistas catalanes creyendo que de esa forma los fanáticos dejarán de serlo. Hasta ahora, como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia cuando se busca apaciguar a unos matones, eso sólo ha servido para que los supremacistas se sientan cada vez más crecidos. ¿Hasta cuándo seguirán alimentando a ese movimiento intolerante y violento?

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Foto: Efe. Una marcha de separatistas catalanes con antorchas, al más puro estilo nazi, el 11 de septiembre de 2014.

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Comentarios:

  1. calatravo

    Buenos días,

    Elentir, hoy la pregunta que haces tiene fácil respuesta. Lo van a seguir haciendo mientras les sea rentable electoralmente y mientras no hagan cumplir las leyes de las que ya disponemos.
    Dado que la CE dice que todo español tiene el deber de conocer y el derecho a usar el español y que el rango de la CE debe(ría) estar por encima de las normas emanadas por un parlamento autonómico, toda esta mandanga identitaria se acaba de un plumazo si hubiera voluntad de hacer cumplir nuestro ordenamiento jurídico.

  2. isanchezgil

    Sería discutible el que estos energúmenos crean algo, y menos que se crean superiores a aquellos a los que se enfrentan. Solo se ven superiores cuando van en manada, como las hienas, que es cuando se atreven a atacar a víctimas atemorizadas, o en minoría. Véase el caso de la heladería de Barcelona: todos a una, amparándose en el anonimato de las redes sociales, para atacar.

    La pobrecilla que no fue atendida en catalán no se enfrentó con el camarero, fue a quejarse al amigute, ligue, o lo que fuera, para poner en marcha el escrache que le han hecho a esta pobre gente.

    Tiene razón Calatravo, mientras los que tienen el poder no cumplan las leyes ni las hagan cumplir, no hay nada que hacer.

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