Hoy en día, los ejércitos de todo el mundo utilizan condecoraciones metálicas para recompensar a sus soldados por distintos méritos.
Aunque las primeras medallas metálicas datan del siglo XV, su uso en los ejércitos empezó a extenderse a finales del siglo XVIII. De esa época son las dos condecoraciones militares más antiguas que aún están vigentes: la "För tapperhet i fält" (Por el valor en el campo) y la "För tapperhet till sjöss" (Por valor en el mar), ambas instituidas por el Rey Gustavo III de Suecia el 28 de mayo de 1789.
La condecoración militar más antigua de España es la Real y Militar Orden de San Fernando, establecida el 11 de agosto de 1811, durante la Guerra de Independencia contra los invasores franceses. Su condecoración es la Cruz Laureada de San Fernando, que es la distinción militar de más nivel que se otorga en España, tanto a nivel individual como colectivo, pero sólo en tiempos de guerra.
Con todo, antes de que existiesen ésta y otras medallas, en España existían los llamados "escudos de distinción". El año pasado, el Instituto de Historia y Cultura Militar comentaba lo siguiente sobre estas insignias: "Los escudos de distinción aparecen a finales del siglo XVII como premio y reconocimiento a actos heroicos y participación en notables hechos de armas, y tienen en la Laureada y la Medalla Militar colectiva sus modernos herederos. Son, sin duda, las recompensas al valor más características y más desconocidas de los ejércitos españoles, y que en la actualidad solo se mantienen en algunos países Hispanoamericanos".
El IHCM añade: "En sus inicios, los escudos de distinción, eran distintivos de tela bordada y sobrepuesta en la manga del uniforme o en el pecho y representaban el haber participado en alguna acción o campaña determinada, poniendo de manifiesto el valor en acciones de guerra de quien lo portaba. Estas distinciones, a modo de recompensa, podían ser concedidas a título individual o colectivo. En este último caso, el escudo era bordado sobre el paño de la bandera Coronela o la de Ordenanza de la Unidad condecorada. Llevaban bordada una imagen y una leyenda alusiva a la acción de guerra que se premiaba".
Sobre estas insignias tan desconocidas en España, ayer la Academia de las Ciencias y las Artes Militares (ACAMI) publicó este interesante vídeo, en el que repasa la historia de los escudos de distinción y muestra algunos ejemplos de ellos:
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Imagen principal: Santiago Abella. Retrato del Teniente General Felipe Rivero Lemoine, 1875. Anónimo
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