Pretende gobernar sin el poder legislativo, depositario de esa soberanía

Sánchez no respeta la soberanía nacional de España y pretende custodiar la de Dinamarca

Eng Jue 8·1·2026 · 6:50 3

España está viviendo una situación política que está a medio camino entre una comedia del absurdo y una película sobre psicópatas.

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Últimamente, la administración Trump ha vuelto a reafirmar sus pretensiones sobre Groenlandia, un territorio que pertenece al Reino de Dinamarca, un país aliado de Estados Unidos y miembro muy comprometido de la OTAN. En marzo del año pasado ya expresé aquí mi oposición a esos planes, que no sólo son una falta de respeto a un país amigo de Estados Unidos, sino que además favorecen las intenciones de Putin para dividir a los aliados occidentales en un momento en el que la unidad transatlántica es muy importante frente a la amenaza del expansionismo ruso. EEUU no necesita Groenlandia: para defenderla le basta con mantener la cooperación con Dinamarca que ha venido desarrollando de forma cordial durante décadas.

Dicho esto, no puedo hacer otra cosa que mostrar mi estupor ante el mensaje difundido el martes 6 de enero por Pedro Sánchez, afirmando lo siguiente: "España reitera, junto a Alemania, Francia, Italia, Polonia y Reino Unido, su firme apoyo a Dinamarca y al pueblo de Groenlandia. El respeto a la soberanía de los países es esencial para la paz. Esa fue la mayor lección que nos legó el siglo XX. No la olvidemos".

Es increíble la capacidad que tienen algunos políticos de decir una cosa y hacer la contraria, y Sánchez cultiva esa costumbre con la más absoluta desvergüenza. Por si alguien no lo sabe, Sánchez gobierna en minoría tras haber perdido las elecciones generales de 2023. Actualmente su gobierno lleva ya tres años incumpliendo su deber constitucional de presentar unos presupuestos generales del Estado para su votación en el Congreso de los Diputados. En cualquier otro país de la Unión Europea, un gobierno en estas condiciones ya habría convocado elecciones ante su incapacidad manifiesta para gobernar.

En vez de eso, en septiembre de 2024 Sánchez anunció su intención de gobernar sin el poder legislativo, es decir, sin el Congreso de los Diputados y sin el Senado, simplemente porque no tiene los apoyos necesarios en ambas cámaras para poder aprobar leyes. Sánchez pretende gobernar por decreto, como en una dictadura, usurpando a las Cortes Generales su función legislativa y atacando, con ello, la separación de poderes propia de una democracia.

Además de demostrar lo poco que le importa la democracia y el interés de su país, con esa forma de actuar Sánchez se está saltando dos artículos de la Constitución, uno de los cuales habla precisamente de la soberanía nacional:

Artículo 1.2: "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado".

Artículo 66.1: "Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado".

Así pues, ese poder legislativo del que Sánchez quiere prescindir es precisamente en el que reside la representación de la soberanía nacional de España, ya que sus miembros son elegidos en votación por los españoles cuando se convocan unas elecciones generales. El gobierno español no es elegido directamente por los españoles, sino que se elige por votación de los diputados que forman parte del Congreso.

Ciertamente, un gobernante debe respetar la soberanía nacional, empezando por la de su país, que es al que se debe en primer lugar antes que a cualquier otro. En España estamos viviendo la situación ridícula de tener un presidente del gobierno de España que se salta la soberanía nacional de su país y ahora pretende custodiar la de Dinamarca, como si su primer compromiso fuese con los daneses y no con los españoles. Es un ejemplo más del circo en el que Sánchez ha convertido a su gobierno, el más corrupto y el que más veces se ha saltado la Constitución Española desde su aprobación en 1978.

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Foto: Jacob Bøtter.

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Comentarios:

  1. Victor

    Se le ha acabado Gaza y el recambio es Groenlandia, nada nuevo en Sánchez.
    Lo realmente preocupante es el futuro de la OTAN. Si bien es cierto que en el seno de la Alianza ha habido roces por cuestiones territoriales, se me ocurre Grecia y Turquía por la delimitación de las aguas en el Egeo. Pero esto va más allá, es lo que comenté el otro día, entre unos cuantos quieren repartirse el mundo y Europa, estorba. De un tiempo a esta parte (desde que llegó Trump) la OTAN no es que esté muy boyante que digamos pero esto, podría ser la puntilla. Urge que Europa vaya pensando en un Euro-ejército, el germen podría ser el Euro-cuerpo ya existente, pero aumentado astronómicamente y con los componentes naval y aéreo.

  2. Endika

    En España hay partidos cuyo objetivo es romper el Estado, y este presidente, que defiende que Groenlandia forma parte de Dinamarca, no es capaz de proteger la unidad del país que gobierna. Con sus pactos, fomenta la secesión de parte del territorio, permite la marginación del idioma común, negocia deshacer la caja única de la administración y concede privilegios según el lugar de residencia, ignorando la igualdad que dice defender. No sorprendería que acabara otorgándoles la potestad de convocar un referéndum de autodeterminación.

  3. isanchezgil

    Además de las tres buenas razones que enumera RoberPR sobre la importancia de Groenlandia para los USA, hay otra que no es solamente de tipo práctico y concreto y que se basa en la egolatría del Sr. Trump: ya desde su primer mandato, este caudillo estadounidense se refirió en muchas ocasiones a que Canadá debía ser incorporado a los USA como su estado número 51.

    Y esto no solamente por afán anexionista, sino también porque Canadá tiene su territorio mucho más próximo a Groenlandia y la anexión de esta gran isla sería mucho más lógica si los USA cubrieran totalmente toda la extensión de América del Norte.

    Es una temática (la unificación Canadá-USA) que se viene hablando en ambos países, al menos, desde los años 60 del siglo pasado. Hay un libro muy interesanto del autor de bestsellers Arthur Hayley, que se caracterizan por la meticulosa investigación de los temas sobre los que escribía. Se trata de la obra titulada «In high places», de 1962, donde plantea de forma muy amena toda esta problemática. No fue editada en español, pero se puede encontrar en inglés por internet.

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