A pesar de la salvaje represión desatada por la dictadura islamista, las protestas populares contra el régimen en Irán continúan.
La violencia extrema utilizada por la dictadura para liquidar esas protestas ya deja cifras propias de una guerra. Iran International señaló ayer que más de 36.500 personas han sido asesinadas en "la mayor masacre callejera de la historia". "La información recibida por Iran International presenta un patrón más claro de represión, el alcance geográfico de los conflictos y el comportamiento de las fuerzas de seguridad, revelando ejecuciones extrajudiciales, disparos de munición real contra los heridos e intervención directa de las fuerzas de seguridad en centros médicos", señala ese medio persa con base en Londres.
Iran International ha denunciado lo que califica como "un crimen generalizado y planificado que requiere registro, documentación y seguimiento internacionales". Este medio añade lo siguiente sobre las cifras de muertos de esta salvaje ola de represión:
"Un informe presentado a la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior de la Asamblea Consultiva Islámica el miércoles 1 de febrero enumeró el número de muertos en al menos 27.500.
Según la información recibida por Iran International de fuentes confiables del Ministerio del Interior de la República Islámica, el número de muertos ha superado los 30.000, según las estadísticas recibidas de los consejos provinciales de suministro hasta el martes 20 de enero.
Dos fuentes familiarizadas con el Consejo Supremo de Seguridad Nacional dijeron a Iran International que en dos informes recientes de la Organización de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria al Consejo, el 2 y el 4 de febrero, el número de muertos figuraba como más de 33.000 y más de 36.500, respectivamente".
Hoy Iran International señala que estas protestas ya duran 30 días, señalando: "En el trigésimo día de la Revolución Nacional iraní, algunos funcionarios europeos enfatizaron la necesidad de que la Unión Europea declare al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria como una organización terrorista, y funcionarios y medios de comunicación israelíes informaron sobre la posibilidad de un ataque estadounidense".
Obviamente, las medidas para denunciar a ese régimen criminal están muy bien, al igual que los pronunciamientos para clasificar como organización terroroista al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria (CGRI). Pero no basta. Muchos pusieron el grito en el cielo por los muertos de una guerra provocada por Hamás, acusando a Israel, el país atacado, de "genocidio" por su campaña para intentar liberar a las personas secuestradas por esa organización terrorista islamista apoyada por la dictadura iraní. Esos mismos están exhibiendo un espantoso silencio sobre la colosal masacre en Irán, cuando no una abierta complicidad con la dictadura, como el caso de la extrema izquierda antisemita y su infame posición en este asunto.
Al final, las protestas en Irán han sacado a la luz el patológico sectarismo de muchos activistas que fingen ser defensores de los derechos humanos, pero sólo cuando tienen una excusa para demonizar a la única democracia real de Oriente Medio, que es el Estado de Israel. La extrema izquierda antisemita ha dejado claro que los derechos humanos le importan muy poco, como ya demostró con su actitud cómplice con la invasión rusa de Ucrania y su silencio ante las masacres de cristianos en Nigeria a manos de terroristas islamistas.
La extrema izquierda actúa en este caso como un mero títere político de la dictadura islamista de Irán, igual que ha actuado como un títere del Kremlin en el caso de la invasión rusa de Ucrania. Para los comunistas y sus adláteres todo vale para apoyar a los enemigos de Occidente, con quienes comparten el mismo odio por la civilización judeocristiana, la democracia liberal y el sistema de libre mercado.
Una posición miserable también asumida por la extrema derecha antisemita, que al mismo tiempo que presume de defender al Cristianismo, no ha tenido reparos en defender a un régimen criminal que persigue de forma atroz a los cristianos. Era algo previsible, teniendo en cuenta su posición ante la invasión de Ucrania, poniéndose del lado del Kremlin, aliado de dictaduras a los cristianos, como Corea del Norte, la China comunista, Irán y Cuba.
Esa masacre en Irán no sólo está sirviendo para constatar que organizaciones como la ONU no sirven para nada, como ya quedó claro con la invasión rusa de Ucrania (que ni siquiera ha conllevado la expulsión del país invasor de esa organización, en cuyo Consejo de Seguridad mantiene su derecho de veto), sino también para ver como se caen las caretas de muchos, desde los que se callan o adoptan un perfil muy bajo frente a esa masacre, tras haber vociferado contra Israel, hasta los que directamente actúan como cómplices de la dictadura islamista de Teherán. Nada de esto pasará al olvido: su actitud en estos días será recordada en días venideros, cuando vuelva a tener el cinismo de darnos lecciones de moral sobre los más variados asuntos.
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Foto: Zuma. Una imagen de las protestas en Teherán.
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Comentarios:
isanchezgil
No paran de dejarme sorprendidísima estos izquierdistas a la violeta: el ateo Sr. Sánchez ha dicho que no irá a una misa por las víctimas de Adamuz; solamente irá a un «funeral laico» que nadie quiere. ?Sabrá el Sr. Sánchez que, según las leyes de los ayatolas, los ateos son los peores enemigos de Alá, y hay que descabezarlos in situ?
Es una pena que todos estos supuestos «progresistas», no se vayan a Irán, por ejemplo en una flotilla, para ayudar a los pobres iraníes que no aceptan al Jamenei y compinches.
9:59 | 27/01/26
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