Durante la Edad Media, la caballería pesada fue un arma poderosa capaz de decidir batallas. Hasta que llegaron tres enemigos difíciles.
Dos de esos enemigos eran armas de proyectiles: el arco largo (longbow, en inglés) y sobre todo la ballesta. Ambas armas estaban disponibles antes que la pólvora y eran capaces de penetrar las cotas de malla de los caballeros medievales. El otro gran enemigo ya existía desde la Antigüedad, y de hecho había sido utilizado con mucha eficacia por las falanges griegas: la pica, una lanza considerablemente larga con la que la infantería acabó sepultando a la caballería medieval.
Esto os puede parecer raro, pero hay un país europeo cuya defensa se basa con eficacia en el mismo concepto que los antiguos piqueros. Ese país fue capaz de frenar una invasión iniciada el 30 de noviembre de 1939 por un poderoso aliado, la Unión Soviética. De hecho, Finlandia fue el único país pequeño que fue capaz de rechazar una invasión de una de las grandes potencias de la Segunda Guerra Mundial.
Lo ocurrido en la Guerra de Invierno fue un logro asombroso que no se debió, ni por asomo, a una superioridad armamentística por parte de Finlandia frente a la URSS, sino a una buena estrategia, a una elevada moral de defensa por parte de los finlandeses, a un penoso estado del Ejército Rojo (como consecuencia de las purgas estalinistas) y también a un aliado antiguo y poderoso de los finlandeses: sus bosques.
Actualmente, Finlandia es el país más boscoso de Europa: el 75% de su superficie está cubierta por bosques. Aunque su árbol nacional es el abedul, el pino silvestre es la especie más abundante del país, un árbol que puede llegar a alcanzar 35 o 40 metros de altura, ocultando todo lo que hay debajo de él como un enorme muro de picas esperando a que algún imprudente se estrelle sobre él. Un medio ideal para hacer emboscadas y que equilibra la balanza en una guerra entre enemigos con recursos muy desiguales. Hoy en día, ese país escandinavo sigue basando gran parte de su defensa en sus bosques. Es una parte esencial de su cultura de la defensa, especialmente arraigada desde su independencia en 1918.
Los finlandeses conocen bien ese entorno boscoso y lo dominan desde el punto de vista militar, especialmente en los crudos inviernos que soporta ese país, en cuya región de Laponia llega a haber seis o siete meses de nevadas cada año. Podéis haceros una idea de la importancia de ese medio de defensa viendo este vídeo de los Combat Camera finlandeses (que hacen excelentes trabajo visuales) publicado el martes:
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Fotos: Puolustusvoimat - Försvarsmakten.
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Comentarios:
isanchezgil
En las guerras intervienen elementos poderosos que no son creación de ninguno de los dos bandos enfrentados, sino de la propia Naturaleza. A Napoleón, en Rusia, le derrotó «el general Invierno», y al Ejército Rojo se pudieron enfrentar con ventaja los finlandese gracias a sus bosques. Pero también, no lo olvidemos, gracias a que la nula capacidad de los rusos se debía a que el fastuoso Estado Soviético tenía a sus hombres mal comidos, mal calzados, mal vestidos y mal pertrechados. Lo normal, porque la izquierda lo único que ha sabido es hundir los países, no mejorarlos.
23:32 | 13/02/26
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