Cada 19 de marzo, la Iglesia Católica celebra la festividad de San José, y también es el Día del Padre desde hace cientos de años.
La Iglesia siempre ha puesto a San José, un hombre justo, como ejemplo de padre y esposo. En la carta encíclica "Quamquam Pluries", publicada el 15 de agosto de 1889, el Papa León XIII escribió: "hombres de todo tipo y nación han de acercarse a la confianza y tutela del bienaventurado José. Los padres de familia encuentran en José la mejor personificación de la paternal solicitud y vigilancia; los esposos, un perfecto de amor, de paz, de fidelidad conyugal".
El 9 de febrero de 2022, el Papa Francisco también recordaba a San José como patrono de la buena muerte:
"Una devoción nacida del pensamiento de que José murió con la presencia de la Virgen María y de Jesús, antes de que ellos dejaran la casa de Nazaret. No hay datos históricos, pero como no se ve más a José en la vida pública, se cree que murió ahí en Nazaret, con su familia. Y para acompañarlo en la muerte estaban Jesús y María".
El Papa argentino añadió entonces una reflexión sobre los ancianos que me parece muy bonita y necesaria:
"Los ancianos deben ser cuidados como un tesoro de la humanidad: son nuestra sabiduría. Incluso si no hablan, y si están sin sentido, son el símbolo de la sabiduría humana. Son aquellos que han hecho el camino antes que nosotros y nos han dejado muchas cosas bonitas, muchos recuerdos, mucha sabiduría. Por favor, no aislar a los ancianos, no acelerar la muerte de los ancianos. Acariciar a un anciano tiene la misma esperanza que acariciar a un niño, porque el inicio y el final de la vida son siempre un misterio, un misterio que debe ser respetado, acompañado, cuidado, amado".
Como modelo de padre y esposo, el ejemplo de San José llegó a mi vida a través de mi padre, un hombre bueno y justo que asumió grandes sacrificios por mi familia, tratando con una especial devoción a mi madre. La intercesión de San José también se notó en su despedida: mi padre tuvo la buena muerte que todos desearíamos, yéndose en paz y rodeado de su familia. Con tantas desgracias como hay en el mundo, con tantas muertes violentas que siegan vidas sin dar tiempo a despedidas, que la muerte llegue así, ya en la ancianidad, es un regalo de Dios.
En mis 50 años de vida éste es el primer Día del Padre sin él. Ya no está físicamente entre nosotros, pero la muerte no es el final y sabemos que ha partido a un lugar mejor, en el que algún día, si Dios quiere, nos volveremos a encontrar. Ayer lo tenía muy presente recordando una bella canción cristiana que dice:
Soy un pobre forastero caminante,
estoy viajando a través de este mundo de dolor.
Sin embargo, no hay enfermedad, esfuerzo ni peligro
en esa tierra luminosa a la que voy.Voy allí a ver a mi padre,
Voy allí, para no más vagar.
Sólo estoy pasando el Jordán,
sólo voy a ir al hogar.
Gracias, San José, por tu intercesión en la vida y en la muerte de mi padre, con la que tuve la oportunidad de conocer el ejemplo que tu vida es para tantos hombres. Y a ti, Papá, feliz Día del Padre.
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Imagen: Grok. Una representación artística de San José en su lecho de muerte.
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Comentarios:
JRB
Genial Elentir, como siempre. Muy feliz día de san José y del padre.
Yo también perdí a mi padre, hace ya muchos años, y de él y mi madre recibí la fe, necesaria para salvarse y para llevar una vida humana plena.
El Cielo será la bomba y la plenitud de las ansias de afecto que todos tenemos, en darlo y recibirlo.
Saludos
8:33 | 19/03/26
Flanker
En unas sociedades enfermas que machacan al hombre por el mero hecho de serlo, conviene reinvidicar una figura fundamental de la familia.
¡Feliz Día del Padre!
9:07 | 19/03/26
isanchezgil
Aunque toda mi devoción ha sido siempre para mi madre, tengo que agradecerle a mi padre, además de haberme engendrado, el haberme traspasado muchas de sus características, diferentes de las habituales en un país soleado como España: pelo rojo, ojos claros, piel blanquísima (una cruz toda la vida), ser andarina (no deportista), amor a la mitología griega, y, lo más importante, una memoria fenomenal.
Por todo eso, y por haber estado siempre ahí (con sus altibajos), gracias Papá.
12:34 | 19/03/26
Maria
Precioso artículo. También es mi primer San José sin mi padre. Lo primero que he hecho esta mañana ha sido felicitarle, porque, aunque ya no podamos verlo, sé que sigue cuidándonos desde un lugar mejor. Un abrazo.
15:03 | 19/03/26
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