Estamos ante un intento de socavar las bases de la democracia en España

Una reacción socialista que indica algo mucho peor que el caso Begoña Gómez

Eng Mar 14·4·2026 · 6:51 3

En una democracia, los políticos no sólo tienen el deber de respetar las leyes, sino también de dar ejemplo con su conducta.

La demencial actitud de Sánchez mientras los escándalos aumentan en su partido
La corrupción socialista en España explicada de forma breve a personas de otros países

Ayer, el juez Juan Carlos Peinado cerró la instrucción del caso Begoña Gómez y dictó auto de procedimiento contra la esposa de Pedro Sánchez, el presidente del gobierno de España, que tendrá que responder ante la Justicia por cuatro presuntos delitos: tráfico de influencias, corrupción en los negocios en el sector privado, malversación de caudales públicos y apropiación indebida. Los hechos conocidos durante la investigación indican un posible uso de la posición privilegiada de la esposa del presidente del gobierno para obtener ventajas ilegales.

Estos hechos son sumamente graves. Algo así no había ocurrido en todos los años que llevamos de democracia en España. Además, los hechos que hemos ido conociendo en relación a este caso coinciden con otros escándalos que afectan al entorno personal de Sánchez, a su gobierno y a su partido. Así pues, todo parece indicar que el caso Begoña Gómez no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia.

El gobierno y sus medios afines han hecho grandes esfuerzos para desacreditar a los medios y al juez que han investigado este escándalo, una forma de actuar con la que no han conseguido ocultar los hechos que han sido finalmente documentados por la Guardia Civil durante la instrucción del caso. El gobierno y sus aliados han tenido exactamente la misma reacción con otros casos de corrupción de los socialistas. Recordemos que es la misma izquierda que llegó al poder en 2018 abominando del Partido Popular por sus escándalos de corrupción y prometiendo, unos casos por los que Sánchez, cuando estaba en la oposición, reclamó la dimisión de Mariano Rajoy.

Como ha ocurrido en otras cuestiones, Sánchez ha cambiado de opinión (que es como él disfraza sus mentiras) en cuanto la corrupción ha afectado a su entorno personal, a su gobierno y a su partido. Cuando estaba en la oposición pedía "ejemplaridad" al PP, pero ahora que la imputada por varios delitos es su esposa, la actitud del dirigente socialista es muy distinta. Ahora, Sánchez, su gobierno y su partido se dedican a atacar a los medios y a la Justicia (como ayer hizo el ministro de Justicia, Félix Bolaños, contra el juez Pintado, en una intolerable intromisión del gobierno en la labor de la Justicia), transmitiendo una idea muy peligrosa y absolutamente intolerable en una democracia: la idea de que los socialistas están por encima de la ley.

En condiciones normales, un gobierno democrático que se viese implicado en un caso así debería respetar la labor de la Justicia y, en caso de dictarse una sentencia condenatoria, asumir las correspondientes responsabilidades políticas. Sánchez y sus ministros no actúan como un gobierno democrático: se comportan como sus aliados chinos, cuyo régimen comunista no conoce la separación de poderes propia de una democracia. Su reacción es aún más escandalosa que los hechos ya conocidos del caso Begoña Gómez, porque ninguna democracia está libre de sufrir casos de corrupción política, pero la respuesta del gobierno de Sánchez a estos escándalos es un intento de socavar varios de los pilares de nuestra democracia.

Lo que estamos viendo es algo mucho más grave que un mero escándalo de corrupción: es un intento de destruir la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la independencia judicial y el principio de responsabilidad política, según el cual los gobernantes deben responder por sus actos. Si el socialismo logra destruir esos tres pilares de nuestra democracia, España pasará a ser un régimen autoritario, igual que ése al que Sánchez ha ido a favorecer con gran descaro en su visita oficial a China. Lo más triste ya no es que esté ocurriendo esto, sino ver la escasa respuesta política, social y mediática que está recibiendo ese ataque a las bases de nuestra democracia. ¿Acaso los españoles no nos damos cuenta de la amenaza que se cierne sobre nosotros?

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Foto: Europa Press.

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Comentarios:

  1. AlbertoAG

    Si Begoña Gómez es condenada, Sánchez renegará de ella con tal de seguir en Moncloa.

  2. Flanker

    Dirá que ni la conoce…

    El PSOE es incompatible con la democracia desde que la fundó aquel trastornado.

    No aceptan la separación de poderes, la presunción de inocencia, la libertad y el estado de derecho en general. Solamente cuando les beneficia…

  3. isanchezgil

    Leyendo el artículo me ha venido enseguida a la mente la famosa frase de Julio César:
    «Caesaris uxorem non suspicione modo, sed etiam crimine carere oportet», que no traduzco porque creo que todo el mundo la conoce.

    Perdón, todo el mundo no, el rufián Pedro Sánchez no sabe latín, por lo que puede decir que no sabe lo que significa. El problema es que no sabe tampoco lo que significa la decencia, ni la moral, ni la vergüenza. Así que, no vamos a exigirle que sepa latín, pero tampoco que tenga ninguna de las características de la gente decente que sí goza de tales conocimientos.

    Su respuesta será: no me consta, no la conozco, no tengo nada que ver… pio, pio que yo no he sido.

    Y seguimos aguantándole.

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