Pretenden reemplazar nuestra libertad individual por una diarrea legislativa

Las redes sociales, la Comisión Europea y su curiosa idea de lo que es adictivo

Eng Sáb 11·7·2026 · 6:58 3

Leí "El Señor de los Anillos" un invierno cuando estaba en 2º de Bachillerato, hace más de 30 años. La obra me enganchó muy rápido.

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Me gustó tanto la obra que pasé muchas horas leyéndola y se me iba el tiempo volando. Son tres tomos, así que aquella historia tan apasionante parecía no tener fin. Me he acordado de aquella experiencia lectora al conocer las acusaciones lanzadas ayer por la Comisión Europea contra Facebook e Instagram de tener un "diseño adictivo": "La investigación se centra en características como el desplazamiento infinito («infinite scroll»), la reproducción automática («autoplay»), las notificaciones automáticas («push»), y los sistemas de recomendación altamente personalizados de las plataformas".

Da la casualidad de que soy diseñador web y estas acusaciones me parece una grandísima estupidez. Básicamente, la Comisión Europea está pretendiendo que esas redes sociales asuman una responsabilidad sobre el uso de sus contenidos que corresponde a las personas adultas que usan esas redes y, en el caso de los menores de edad, a sus padres. No es la primera vez que vemos esa actitud en la Comisión Europea: Bruselas tiene una enfermiza tendencia a infantilizar a los usuarios de las nuevas tecnologías, haciéndolos irresponsables de sus decisiones y aspirando a imponer unas normas puramente absurdas basadas en esa estúpida idea sobre la responsabilidad.

No quiero imaginar qué habría pasado si la Comisión Europea existiese cuando se inventó el libro, un formato de lectura que te permite consumir sus contenidos durante horas sin parar, pasando una y otra vez páginas, sin tener a un funcionario cerca que te diga en qué momento debes dejar de leer. Yo nunca he pasado tanto tiempo leyendo una red social como el que he pasado de forma continuada leyendo un libro. ¿Van a acusar también a los impresores de libros de lucrarse con formatos adictivos? Y quien habla de libros podría hablar también de otros formatos de comunicación. Yo puedo encender la televisión o la radio y estar viéndolas o escuchándolas todo el día sin parar. ¿La Comisión Europea tiene previsto imponer a los medios audiovisuales un lapso diario en sus emisiones para evitar conductas adictivas?

Hay que decir que los medios de comunicación y las redes sociales no son los únicos que podrían ser señalados de promover adicciones siguiendo los criterios de la Comisión Europea. En Europa tenemos políticos, incluidos los de la Comisión, partidarios de dar subsidios a gente que viene de fuera para que no trabajen, una conducta que acaba generando un efecto llamada cuyas consecuencias ahora mismo en materia migratoria han creado ya un gran problema. ¿No es eso generar conductas adictivas? ¿No lo es, acaso, regalar billetes de tren a jóvenes a costa del resto de los contribuyentes? Las únicas adicciones que no parecen incomodar a nuestros políticos son precisamente las que ellos promueven.

Personalmente, me atrevo a aconsejar a los padres que limiten el tiempo que sus hijos consumen las redes sociales, de la misma forma que sería aconsejable limitar el tiempo que ven la tele o que dedican a cualquier actividad de entretenimiento. Todo debe tener su justa medida, pero para conocer esa medida está la educación y la experiencia, además del consejo de nuestras familias.

Desde hace ya demasiado tiempo tenemos políticos que se empeñan en reemplazar el papel de los padres y en sustituir nuestra responsabilidad individual por toda clase de prohibiciones. No me consuela pensar que algunos harán eso de buena fe, teniendo en cuenta que el resultado, sea cual sea la intención, es ir reemplazando nuestra libertad por una diarrea legislativa que invade hasta los más pequeños rincones de nuestra existencia, dando lugar a algo más parecido a un régimen autoritario que a una sociedad libre.

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Foto: Paul Hanaoka.

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Comentarios:

  1. AlbertoAG

    Si les incomodan las redes sociales es porque están perdiendo el relato.

    Si legislan sin parar es porque viven a costa de los impuestos de los demás, y como ese dinero les da para vivir bien a los políticos, los deja pegados al sillón. Se ponen a legislar y legislar para robarnos cada vez más riqueza y libertad justificando que es para mil milongas que son supuestamente necesarias, para solucionar problemas que no existirían si ellos no los generaran y emplean mucho tiempo en legislar para justificar el porque ganan un gran sueldo procedente de los impuestos, es decir, de dinero robado.

  2. Flanker

    Nadie es realmente anónimo, tenemos ya nuestra IP, que es como nuestro DNI. Antes, en un cíber, sí podías ser anónimo mientras no estuvieras fichado por número de ordenador.

    Lo que quieren es el control total, que demos nuestro nombre apellidos yDNI por estar en redes sociales o en cualquier web.

    Internet no lo controlan desde que empezó hace 30 años y eso no lo pueden permitir los poderes fácticos y políticos.

    Les saldrá el tiro por la culata si llegan a hacer eso, que se olviden las plataformas de sacar beneficios, incluso de existir, parte de la población seguirá, incluso dando sus datos completos, el resto no volverá.

    Imaginad tener que dar tus datos al completo por escribir…

  3. isanchezgil

    A la vista de las insensateces, que ya se han hecho habituales, de estos woke que nos quieren salvar de nosotros mismos, vengo pensando, ya desde hace algún tiempo, en que haría falta que surgiera un Erasmo de Rotterdam, que, en lugar de criticar la falsa religiosidad de la época, produjera un «Elogio de la Locura» (Laus Stultitiae, mal traducido, estulticia no es locura, sino necedad) criticando a estos fenómenos de la intelectualidad que legislan sin ton ni son, pero siempre para fastidiar al prójimo.

    A mí no me llegó el Señor de los Anillos a edad temprana (aún no se había escrito), pero me envicié con la lectura a los ocho años con «Los tres mosqueteros», y desde entonces no he parado de leer. Una gran parte de mi vida la he pasado divirtiéndome muchísimo con la lectura, y el enviciamiento que me proporcionaba esta diversión tuvo un efecto colateral: la capacidad de abstracción y de concentración que luego se requieren para meterse con otros géneros, como el ensayo, o la absorción de ideas y conceptos necesarios para estudiar textos universitarios. Así que, doble beneficio, diversión e ilustración.

    Si estos woke se hubieran metido con los libros, regimentando su uso, el empobrecimiento general de la capacidad mental de la población, ya deteriorada por los sistemas pedagógicos al uso, hubiera terminado en catástrofe, y el público subido a los árboles, de los que bajamos hace unos cuantos milenios.

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