Últimamente se está hablando mucho sobre la última película del cineasta británico Christopher Nolan, titulada "La Odisea".
Debo decir que me han encantado algunas de las películas de Nolan, como "Batman Begins" (2005), "El truco final (el prestigio)" (2006), "El caballero oscuro" (2008), "Dunkerque" (2017) y sobre todo "Interstellar" (2014), una de mis películas favoritas de ciencia-ficción.
Esta vez, Nolan inspira su película en la famosa historia de Homero. Digo "inspira" porque el cineasta británico se toma algunas grandes licencias a la hora de contar la historia. Por otra parte, la película tiene errores históricos de bulto: drakkars vikingos haciendo el papel de barcos griegos (hay casi 2.000 años de diferencia entre unos y otros), así como errores considerables en cascos y armaduras (las armaduras de placas de acero medievales son uno de los errores más gordos).
Por otra parte, Nolan cae en el mismo error que la serie "Los Anillos de Poder" de Amazon Studios, inspirados en la obra de Tolkien pero que distorsionan el mundo creado por ese escritor británico. La historia de "La Odisea" habla sobre el regreso de Odiseo (Ulises) al reino helénico de Ítaca después de la Guerra de Troya. Entre los guerreros de Ítaca vemos negros africanos e incluso un oriental. Uno de los cambios más sorprendentes que se pueden observar en la peícula está relacionado con una de las protagonistas de la historia de la Guerra de Troya: el papel de Helena de Troya, a la que Homero describe como una mujer de brazos blancos (una forma de destacar que era una mujer de la nobleza que no estaba habitualmente expuesta al sol, como pasaba con las campesinas), fue asignado a Lupita Nyong'o, una actriz muy guapa, pero que es de raza negra y origen keniano. Así mismo, el papel de la diosa Atenea, de la que Homero destaca sus ojos claros, fue asignado a Zendaya Maree Stoermer Coleman, una mujer de piel morena y ojos oscuros.
Estos cambios han molestado especialmente en Grecia, ya que distorsionan la realidad de la cultura helenística. Una vez más, asistimos a un caso en el que una producción cinematográfica ha decidido sacrificar elementos históricos en el altar de la corrección política, algo que se ha convertido en una costumbre en los últimos años. Ya puestos a introducir en relatos históricos una diversidad racial que es totalmente anacrónica, ¿Por qué Nolan no ha incluido a ningún maorí de Nueva Zelanda en el reparto? Me parece injusto. Por lo demás, me pregunto qué habría pasado si este relato no correspondiese a la tradición helenística, sino a la historia o la mitología de otras partes del mundo. ¿Habrían aceptado los países árabes que personajes famosos de su historia fuesen interpretados por personas nórdicas, por ejemplo? ¿Aceptarían en China o Japón que personajes de su historia fuesen representados por actores de raza negra o caucásica? ¿Por qué la corrección política siempre se aplica a los mismos?
Dicho esto, debo decir que hay muchos aspectos de la película que me han gustado. Matt Damon hace un buen papel protagonista como Odiseo y Tom Holland está mejor de lo que me esperaba en el papel de Telémaco. De Anne Hathaway no puedo decir nada malo porque siempre me gustan mucho sus interpretaciones. Además, la película es entretenida y no se hace larga a pesar de durar casi tres horas, lo cual me parece que tiene un especial mérito. De todas las escenas que me han gustado, la más destacable está hacia el final: el capítulo de la caída de Troya me parece especialmente bien contado, especialmente por lo horripilante que debió ser ese momento. La parte del cíclope Polifemo, interpretado por Bill Irwin, también me ha gustado mucho (ya sólo ese episodio daría para una buena película de terror).
Personalmente, la película me ha gustado, aunque creo que le falta el sentido épico de otras producciones sobre esa época. Es una lástima que la película contenga los errores señalados, porque de otra forma habría sido una gran película. Os dejo aquí con el trailer en español:
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Comentarios:
Clemente Avizores
He sido un amante del mundo clásico en general y de La Odisea en particular desde que hace 50 años la descubrí en una adaptación infantil de Els Joglars dirigida por Albert Boadella, que emitían en RTVE cuando esta no era Televisión Espantosa. Así pues, como no podía ser de otra forma, me fui al cine a ver la versión de Nolan.
Debo decir que salí del cine un tanto decepcionado. Además de los defectos que ya comenta Elentir, acabo de leer en Libertad Digital un artículo sobre este asunto de Santiago Navajas, donde critica la película tanto desde el punto de vista formal (en España no la hemos podido ver en el formato original de IMAX 70 mm, lo que ya desvirtúa la versión del director), como en cuanto al fondo. Cuando terminó la película sentía que faltaba algo y Santiago Navajas lo expresa muy bien en su artículo, que recomiendo.
Yo personalmente eché de menos dos cosas: una, el carácter socarrón de Ulises, que no solamente ciega y vence al cíclope, sino que después le toma el pelo, lo que no aparece en el filme; y la otra, el mejor personaje femenino del poema, la princesa Nausícaa. Cuando de niño vi La Odisea en “Un globo, dos globos, tres globos” me gustó tanto que esas navidades se la pedí a mis padres como regalo (en la tienda, al lado de La Odisea estaba también La Ilíada; caramba, me dije, es del mismo fulano, un tal Homero, así que debe de estar bien, por lo que le pedí a mis padres que me la comprarán también). En la versión de RTVE no sale tampoco Nausícaa, pero cuando leí el libro recuerdo que con mis diez años no quería que Ulises volviera a Ítaca, sino que se quedara para siempre con Nausícaa, a la que había fascinado con el relato de sus aventuras.
Hace años volví a ver la versión de Boadella en RTVE play con mi hijo, que entonces también tenía diez años, y le encantó, a pesar de ser una producción cutre en blanco y negro sin los efectos especiales de Nolan.
16:05 | 29/07/26
PeterLuisR
«INTERSTELLAR»… también es una de mis películas favoritas..
Sin olvidar a «Origen»..✌️
La corrección política, es una plaga magnifica..👎
16:25 | 29/07/26
isanchezgil
Espero que el Sr. Elentir me permita una intervención un poco más larga que mis habituales, pero es que el tema me toca de cerca: además de tener un padre cuyos personajes favoritos eran los héroes de la Iliada y la Odisea, junto con todo el panteón de dioses de la antigüedad griega, por lo que oí hablar de ellos desde mi más tierna infancia, leí la Odisea con 12 años, en una bellísima versión de Leconte de Lisle. A los 19 estaba haciendo el Preu: un año entero traduciendo Homero (Ilias, Odisseea y Cánticos de los Dioses, solo me faltó la Batracomiomaquia). Con todo este introito, se imaginarán que tengo algo que decir:
– difiero de los gustos de nuestro anfitrión, no me gusta Nolan, pero nada. Sin embargo, tengo que reconocer que ésta se puede ver, aunque es un poco larga. Por otra parte, a veces miente como un bellaco, cuando Odiseo visita el inframundo no se encuentra primero a un niñato que han matado los troyanos junto al caballo, sino a su compañero muerto Elpenor, que puede hablar con Odiseo sin beber la sangre del sacrificio, porque, aunque muerto, no le habían enterrado con las exequias debidas.
– los errores de bulto que ha detectado Elentir, son demasiado pocos, yo ví la película en inglés americano, que no tiene nada que ver con el de Inglaterra, y además de las armaduras y los barcos drakkar, me sonrojó que Telémaco llamase a su padre «papá» (dad), eso no se hubiera tolerado ni en la Odisea, ni en España hace solo 100 años. No me extiendo más sobre las incongruencias, pero hay mucha tela para cortar.
– los personajes: para empezar, Atenea (la de los ojos zarcos, o sea azul clarísimo brillante, de mirada terrible dice la Odisea) ¿qué tiene que ver con esa pazguata de la película?, por no decir que es Atenea en forma de Mentor quien acompaña a Telémaco, no un señor poco interesante; Telémaco, con el pelito corto, si se hubiera presentado así ante su madre le hubiera dado un susto de muerte pensando que Odisea había muerto, porque los aqueos solo se cortaban el pelo cuando estaban de luto; Odiseo, el Sr. Damon parece un abogado de la city, no un héroe épico, y además se pasa el tiempo recordando apesadumbrado la toma de Troya, lo que no aparece en absoluto en la Odisea, y además los héroes épicos no pasan esas penas, al menos, según Homero; la única que está bien en su papel es Penélope, bien interpretada y ajustada al libro; y, para terminar, tachán,
– los diversos personajes de raza negra que interpretan papeles en la película. Hay que decir que los diferentes aedas que compusieron las obras homéricas conocían muy bien a los hombres de color, los llamaban etíopes (aizí ops=cara quemada) y solo aparecen en los distintos cantos cuando los dioses, que eran unos juerguistas, se iban a la tierra de los aizí ops a banquetear. Los aqueos de Homero eran todos de raza blanca y piel muy clara (Helena, de los blancos brazos, Nausicaa de los bellos pies blancos..etc., etc…). Por otra parte, Helena (con la H aspirada) solo sale un ratito en la casa de Menelao, y no tenía la cara cortada, estaba enterita y guapísima. En cuanto al aeda que daba golpes como si estuviera llamando a la puerta, pues lo que hacía era cantar acompañándose de la cítara, no era un negro con pelo rasta.
En fin, esto se haría inacabable, pero lo dejo aquí.
20:37 | 29/07/26
isanchezgil
Y aunque parezca (seguro) pesada me gustaría explicar cómo son los cantos homéricos,los más antiguos, y toda la poesía griega posterior. Cada obra poética está compuesta de Cantos, y cada Canto en versos.
Estos versos, ahí está la dificultad, están compuestos de seis unidades llamadas pies, y cada pie tiene o tres sílabas: larga, breve, breve, o dos: larga larga. Porque los griegos, igual que los alemanes actuales, diferenciaban entre las sílabas largas y las cortas. Por tanto, componer un verso suponía encontrar suficientes palabras con sílabas que formaran un pie, hasta conseguir seis. Por eso se llaman Cantos, porque al decirlos en voz alta suenan como música: larga brevebreve…etc…
Nuestra versificación se basa en la rima, o sea conseguir que la palabra final de cada verso coincida en sonido con el anterior. Los griegos, y los romanos, lo hacían mucho más difícil, combinando palabras que pudieran servir de pies. Así se lograba la musicalidad del verso.
Para finalizar, decir que tanto la Iliada como la Odisea tienen 24 Cantos, pero la Iliada tiene 15.693 versos y la Odisea 12.110. Así que, imaginaos lo que cuesta encontrar palabras adecuadas para formar tantísimos versos. Homérico!.
23:50 | 29/07/26
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