Estos últimos días se está hablando mucho sobre la última película del cineasta alemán Uwe Boll, difundida por Internet.
La película está protagonizada por Armie Hammer en el papel de un veterano del Ejército de Estados Unidos que ha asumido el negocio inmobiliario de su difunto padre en Europa. Aunque la película no ofrece ese dato, está ambientada en Croacia y tiene un discurso político muy definitido y relacionado con la inmigración y el crimen, dos cuestiones que están apareciendo con mucha frecuencia en el debate público desde hace años. Por lo que he leído, la película se inspira en el caso real de la violación grupal sufrida una niña de 15 años en Hamburgo en 2020, en el que los perpetradores fueron condenados a penas ridículas porque el juez consideró que "en la cultura en la que los perpetradores provienen de la violación en grupo es una especie de acto de formación de identidad, no se les debe guardar rencor". El caso provocó una gran polémica en Alemania.
Uwe Boll ha pagado esta película de su bolsillo. Este largometraje ha alcanzado repercusión internacional porque el Autocontrol Voluntario de la Industria Cinematográfica (FSK), un organismo privado de la industria cinematográfica que establece la clasificación por edades de las películas que se proyectan en los cines alemanes, no ha querido emitir una clasificación sobre esta película, una forma de censura habitual que impide que las obras de violencia extrema lleguen a los cines. Después de conocerse ese veto, el propietario de X (Twitter) Elon Musk compartió la película en su red social el 25 de junio, aunque Boll ya ha eliminado la publicación. La película puede verse completa en Youtube. Tras el éxito de difusión por Internet, Boll ya ha anunciado que habrá una segunda parte.
Debo confesar que ver una película de Uwe Boll me da mucha pereza porque es un experto en hacer películas pésimas, pero quería poder opinar por mí mismo sobre este largometraje sobre el que tanto se está hablando en las redes sociales. Hay que señalar que "Citizen Vigilante" no es la primera producción que habla sobre un ciudadano solitario que se toma la justicia por su mano. En la industria del cine hay ejemplos tan famosos como las dos películas del "Castigador" (un personaje del universo Marvel) y "The Brave One" (2007), protagonizada por Jodie Foster. En televisión pudimos ver en 2022 la excelente serie "La lista final", protagonizada por Chris Pratt.
Con "Citizen Vigilante", Uwe Boll toma un problema real (el auge de la inseguridad en muchas ciudades europeas, con muchos delitos cometidos por inmigrantes) para hacer otro título a añadir a su lista de malas películas. Es difícil que una película de acción (o al menos se supone que ése es su género) resulte aburrida, pero ésta lo es y con ganas. Boll asume de lleno el discurso político del protagonista, que no padece los conflictos morales del Castigador ni siente los problemas mentales del protagonista de "La lista final". Armie Hammer se pone en el papel de un tipo que habla en nombre del pueblo y que se toma la justicia por su mano sin ningún tipo de remordimiento ni conflicto moral, pero la realidad es que los hay en la película, y bastante considerables.
Por si alguien va a ver esta película, advierto que a continuación daré algunos detalles sobre ella. Una de las mayores diferencias entre este largometraje y otras producciones sobre justicieros es que Boll nos muestra a un tipo que no duda en asesinar a policías a un inocente conductor que pasaba por ahí, simplemente para que el protagonista pueda probar su tesis de que la gente es como un rebaño. La escena más salvaje llega cuando el protagonista asesina a toda la familia de un adolescente autor de una violación en grupo, porque al hablar con ellos justificaron la violación sobre la base de la infame mentalidad de muchos fundamentalistas islámicos.
Sin darse cuenta, en su afán por justificar que alguien se tome la justicia por su mano (el director no parece querer hacer ni el más leve matiz al discurso del protagonista), Boll, involuntariamente, acaba propiciando que nos planteemos una pregunta: ¿quién vigila al vigilante? Es la gran pregunta que queda pendiente de una respuesta en todas las películas de esta temática. El sistema legal y judicial de muchos países democráticos es ciertamente defectuoso, y hoy en día hay muchas personas desaprensivas y malvadas aprovechándose de las lagunas de ese sistema, pero eso no significa que la acción de un justiciero sea algo preferible a eso, y menos si hablamos de un psicópata como el protagonista de esta película.
Si a algunos, que parecen estar entusiasmados con esta película, les parecen normales los asesinados de inocentes que vemos en ella, como si ése fuese un precio aceptable a pagar para que cualquiera decida resolver a tiros los problemas de nuestras leyes y tribunales, ¿dónde estará el límite? ¿Cuánto tardarían algunos en justificar que se acribille a tiros a cualquiera que simplemente tiene un discurso izquierdista sobre la inmigración, o simplemente contra cualquiera que ponga repatos a la idea de tomarse la justicia por su mano? Desde luego, hay que decir que la FSK le ha hecho un gran favor a esta película mediocre imponiéndole esa censura. "Citizen Vigilante" se merecía haberse convertido en otro fiasco de taquilla más de su director. Lo que la FSK ha hecho es un claro efecto Streisand, que es lo que pasa cuando se intenta censurar algo y al hacerlo se le da más difusión. Os dejo aquí con el trailer.
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Comentarios:
isanchezgil
Creo que solo he visto una película del Sr. Boll: Asalto en Wall Street, que se podía ver, aunque no era para tirar cohetes.
Pero el tema que nos trae aquí el articulista es la cuestión, muy espinosa, del «ejercicio arbitrario del propio derecho», que recibe, en el art. 455 de nuestro Código Penal, penas importantes. Y que existe igualmente en las legislaciones de prácticamente todos los países democráticos.
Ahora bien, desde mi punto de vista, las penas por ese ejercicio personal del propio derecho deben ser proporcionales a los daños causados. No entiendo el resultado del juicio de la violación grupal de la niña de 15 años en Hamburgo. Ni tampoco otras muchas sentencias donde esa proporcionalidad no existe, como en el caso de un anciano que mató a un individuo que entró en su casa por la noche con una sierra eléctrica en la mano. Al final, condenaron al anciano.
Si no existe esta proporcionalidad, como tampoco existe en España el derecho a la legítima defensa, yo comprendo que se hagan barbaridades para restablecer el orden normal de las cosas, o al menos para aliviar los daños sufridos por las víctimas.
La película que se comenta no la he visto, por lo que no puedo opinar.
23:52 | 29/06/26
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