Los aviadores navales son, desde hace muchos años, unos pilotos que arriesgan su vida con cada vuelo que hacen desde un portaaviones.
Aterrizar en un buque siempre es un reto, pero en los portaaviones de tipo CATOBAR (despegue asistido por catapulta con recuperación detenida), actualente sólo utilizados por Estados Unidos y Francia (la dictadura comunista de China está en vías de tener los suyos propios), despegar y aterrizar es especialmente arriesgado, pues el despegue se hace mediante catapultas de vapor (magnéticas, en los portaaviones más modernos), que aceleran el avión de cero a una velocidad de vuelo en pocos segundos, y el aterrizaje se hace mediante ganchos y cables de detención, algo sólo apto para esa élite dentro de la aviación.
Esta semana, la Marina Nacional Francesa ha publicado una serie de fotos (pulsad sobre ellas para verlas ampliadas y disfrutar de los detalles) que fueron tomadas por Marie Bailly. Las imágenes muestran una bonita tradición de la Marina Francesa: "Durante el último lanzamiento de un piloto naval a bordo del Charles de Gaulle, la tradición dicta que todos los aviadores a bordo se alinean junto a la catapulta y forman una guardia de honor". Aquí les vemos, cada uno con sus iniciales (por lo visto, en la Marina Francesa no permiten a sus pilotos decorar sus cascos de una forma más alegre).
La Marina Francesa añade: "El comandante del portaaviones señala el lanzamiento, sable en mano, y los pilotos saludan a su compañero de armas". El comandante va con el chaleco y el casco de color amarillo, el color que identifica a los directores del movimiento de las aeronaves en la cubierta de vuelo en todos los portaaeronaves y buques con cubierta de vuelo de países de la OTAN. Vemos el deflector de chorro levantado tras el avión (para evitar que el chorro de los dos reactores del caza afecte a toda la cubierta de vuelo), y junto a él la pequeña cabina de control de la catapulta, de color amarillo y elevada sobre la cubierta de vuelo.
Finalmente, el comandante del portaaviones baja su sable para dar la señal de lanzamiento. Lo vemos aquí junto a un Dassault Rafale M, la versión naval de este caza francés, situado al comienzo de una de las dos catapultas C13 del "Charles de Gaulle", concretamente la situada junto a la isla del buque. Tras el Rafale M del aviador que hace su último lanzamiento hay otro Rafale M esperando ser lanzado desde la catapulta de la pista oblicua. Sobresaliendo desde la parte de babor de la isla, en el centro de la imagen, vemos el control primario de vuelo, desde donde se controlan las operaciones aéreas en la cubierta del vuelo del portaaviones.
La serie de fotos termina con el lanzamiento de este Rafale M. Con todo, esta foto no es la del caza pilotado por el aviador que hacía su último despegue desde el "Charles de Gaulle", sino el avión que estaba esperando en la catapulta de la pista oblicua.
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