El 11 de septiembre de 2001 es una fecha que millones de personas tenemos grabada de forma imborrable en la memoria.
Ese día pudimos ver en directo un horrendo ataque terrorista contra Estados Unidos, un país al que muchos admiramos por su contribución a la lucha por la Libertad y al que apreciamos por ser una parte muy importante de la cultura occidental. Los atentados terroristas del 11S se saldaron con casi 3.000 muertos y 25.000 heridos.
El autor intelectual de esos ataques fue Osama Bin Laden, cabecilla de la organización terrorista islamista Al Qaeda. Tras identificarle como el responsable de los ataques, Estados Unidos emprendió una persecución contra él que culminó con su eliminación el 2 de mayo de 2011 en Abbottabad, Pakistán, por parte de un equipo de operaciones especiales de los Navy SEALs. De esta forma, EEUU lanzó un mensaje claro al mundo: quien ataque a ese país pagará por ello.
El 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó una invasión a gran escala contra Ucrania, una invasión que el Kremlin había negado hasta unos días antes de su inicio, en una de las mayores operaciones de desinformación que el mundo ha podido contemplar desde la Segunda Guerra Mundial. En esta invasión, y al igual que Osama Bin Laden en EEUU, Rusia ha atacado sistemáticamente a la población civil de Ucrania, perpetrando masacres como las de Bucha e Izyum y lanzando constantes ataques aéreos contra edificios residenciales, hospitales, iglesias y escuelas.
Según los datos publicados por la ONU el 13 de agosto de 2025, esta invasión ya ha matado a 13.883 civiles, incluidos 726 niños, y ha dejado 35.548 heridos, incluidos 2.234 niños. Seguramente las cifras definitivas serán mucho mayores, pero de momento este ataque terrorista ruso contra Ucrania ya supera con creces los muertos y heridos de los ataques terroristas del 11S contra EEUU.
Aplazando una vez más sus ultimátums a Rusia, ayer Donald Trump se reunió en Alaska con Vladimir Putin, supuestamente con el fin de lograr la paz en Ucrania. Unas horas antes del inicio del encuentro, Rusia atacaba el centro de la ciudad ucraniana de Sumy, demostrando claramente la nula voluntad de esa dictadura por poner fin a su agresión contra Ucrania. Como cabía esperar, la reunión de Alaska se saldó sin ningún acuerdo y ha sido un fracaso para el mundo libre. Hago este importante matiz porque, como también era previsible, el dictador ruso se ha mostrado muy contento con este encuentro.
Obviamente, para Putin todo acto que contribuya a romper su aislamiento internacional es una victoria, y lo es más aún cuando ese aislamiento es roto por el presidente de la democracia más poderosa del mundo. Cada vez que el dictador ruso logra que un líder democrático estreche su mano, en el Kremlin tienen un nuevo motivo de celebración, ya que con ello transmiten un mensaje perverso a todo el mundo: que un dictador sanguinario y un criminal de guerra como Putin merece ser tratado con todos los respetos por aquellos gobernantes que ostentan su cargo tras ser elegidos en elecciones libres y democráticas y que no han cometido los crímenes de guerra y de lesa humanidad que Putin ha perpetrado en Ucrania.
A lo largo de la historia, dialogar con terroristas sólo ha servido para legitimar a los criminales y para que puedan rentabilizar políticamente sus crímenes, obteniendo concesiones por parte de países democráticos que serían impensables si los terroristas no hubiesen recurrido a las formas más brutales de violencia para obtener objetivos políticos. Es por eso que me sorprende ver a mucha gente elogiando a Trump por reunirse con Putin, especialmente a gente que en su momento aprobó la eliminación de Osama Bin Laden.
¿Esa gente habría aprobado que Trump estrechase la mano de Bin Laden después del 11S? ¿Cómo habría reaccionado el pueblo estadounidense si un encuentro así hubiese ocurrido, con Bin Laden estrechando la mano de cualquier líder de un país democrático? ¿Cómo se supone que debe reaccionar el pueblo ucraniano al ver a Trump estrechando la mano del criminal que está asesinando a hombres, mujeres y niños ucranianos? El encuentro de ayer ha tenido como único resultado algo que rompe por completo la política oficial de EEUU desde hace muchos años: se dan esperanzas a un criminal de que quedará impune y además sus crímenes saldrán rentables.
Por ello, el encuentro de ayer en Alaska sólo ha sido útil para Putin y ha sido un acto infame para el mundo libre, para aquellos que creemos que el terrorismo debe ser combatido con firmeza y que los criminales deben pagar por sus crímenes. Después de ese encuentro, la paz no está más cerca de Ucrania: lo único que ha hecho Trump es dar oxígeno a los invasores, dándoles la esperanza de que su invasión tenga éxito, aunque sea de forma parcial, y puedan rentabilizar el asesinato de decenas de miles de civiles ucranianos, niños incluidos.
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Fotos: Kremlin. Encuentro entre el dictador ruso Vladimir Putin y el presidente de EEUU Donald Trump en la Base Aérea de Elmendorf, en Alaska, el 15 de agosto de 2025.
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Comentarios:
Lunaa
Una evidencia que veo que nadie comenta en la prensa ni en la calle: Trump no » ofrece la paz en negociación» sino que amenaza y extorsiona tanto a Rusia como a Ucrania. Por tanto el paripé de estrecharle la mano a Putin no tiene validez.
Como curiosidad, una vez iba yo a dar la mano a un ruso al entrar en su casa y me estiró fuerte de ella. Cuando estuve dentro del recibidor me la dio, explicándome que en Rusia son muy supersticiosos y nunca la dan bajo el umbral de una puerta.
Luego me señaló un espejo y me dijo que en todas las casas tienen uno que está siempre lo más cerca de la puerta que sea posible. Si olvidan algo y ya han salido nunca vuelven a entrar para cogerlo, a menos que sea absolutamente imprescindible porque creen que trae mal fario.bpero si lo han de hacer, nada más entrar se miran en ese espejo para conjurarlo.
11:23 | 16/08/25
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