El gobierno de socialistas y comunistas que preside Pedro Sánchez se está convirtiendo en la Venezuela de Europa, también en política exterior.
Una política que pone en peligro a miles de mujeres españolas
Hace ya tiempo que Pedro Sánchez mostró su inclinación por intensificar las relaciones con la China comunista, una brutal dictadura a la que ha elogiado abiertamente sin hacer ni el más leve reproche sobre sus terribles crímenes y sobre su alianza con otras dictaduras como Rusia e Irán. Hoy, el diario digital español VozPópuli señala que Sánchez ha ordenado a todos sus ministerios sustituir a sus proveedores israelíes por empresas chinas, como parte de su campaña de calumnias y de boicot contra el único Estado judío.
Esta misma semana se ha conocido que el gobierno cambió pulseras antimaltrato fabricadas en Israel por pulseras defectuosas compradas en el portal chino AliExpress, un cambio que ha provocado fallos en muchos de esos aparatos y la pérdida de los datos de órdenes de alejamiento previas a 2024, poniendo en peligro a miles de mujeres maltratadas, todo ello en aras de la política antisemita de este gobierno, que ahora está utilizando sus falsas acusaciones de "genocidio" contra Israel para tapar sus escándalos de corrupción.
Invoca los 'derechos humanos' mientras estrecha lazos con dictaduras
Hace una semana, Sánchez justificó su campaña contra Israel invocando los "derechos humanos", una declaración cargada de cinismo si tenemos en cuenta que su gobierno viene estrechando lazos con dictaduras como China, Cuba, Qatar, Irán, Palestina, Egipto y Arabia Saudí. Se trata de regímenes que violan los derechos humanos, pero eso a Sánchez parece no importarle nada: el dirigente socialista español no ha denunciado ni uno solo de los abusos cometidos por esas dictaduras, mientras centra todas sus críticas en Israel, la única auténtica democracia de toda la región de Oriente Medio.
Los crímenes de genocidio perpetrados por la China comunista
En marzo ya hablé aquí sobre los crímenes de la dictadura comunista china, el nuevo socio predilecto de Pedro Sánchez, un régimen en el que el Partido Comunista de China (PCCh) lleva gobernando el país desde 1949 sin elecciones libres, ejerciendo una dura represión contra los disientes, persiguiendo a toda clase de grupos religiosos y cometiendo algunos de los mayores genocidios del siglo XX. Unos genocodios que Sánchez no condena. Recordemos que en 2021, la izquierda española rechazó la condena europea de los crímenes del comunismo.
Hace años ya expuse aquí las cifras de los genocidios perpetrados por la dictadura comunista china durante el mandato de terror de Mao Tse-Tung, un criminal de masas cuyo retrato aún figura en la Puerta de Tiananmén. En "El libro negro del comunismo" (1997), publicado por Harvard University Press en Francia, se estimaba una cifra de 65 millones de muertos a causa de esa dictadura comunista, de los cuales 20 millones serían a causa de su cautiverio y entre 20 y 43 millones de muertos en el llamado "Gran Salto Adelante", un programa impulsado por ese régimen entre 1959 y 1961 y que provocó una enorme hambruna.
En "Mao: The Unknown Story" (publicado en 2005 por Jonathan Cape en el Reino Unido), la historiadora británica de origen chino Jung Chang cifra en 27 millones los prisioneros muertos en la enorme red de campos de concentración del Laogai, el equivalente chino del Gulag soviético. Una red que todavía existe y que sirve para encarcelar, torturar y asesinar a los disidentes políticos. En cuanto al "Gran Salto Adelante", el historiador holandés Franck Dikötter calculó que provocó 45 millones de muertos, según indica en su obra "La gran hambruna de Mao" (2010), por la que obtuvo el Premio Samuel Johnson de la BBC. El mayor investigador de este genocidio y el que más documentación tiene sobre él, el historiador chino Yu Xiguang, cifra los muertos en 55 millones.
Un régimen que sigue perpetrado crímenes de genocidio contra la etnia uigur
Todavía hoy, la dictadura comunista china está perpetrando un genocidio contra la minoría uigur, con la detención de unos 3 millones de personas de esa minoría étnica, muchas de las cuales han sido sometidas a torturas, violaciones, esterilizaciones, trabajos forzados y otras formas de trato inhumano sobre el que muchos gobiernos y organismos internacionales guardan un escandaloso silencio. Un genocidio que Sánchez tampoco ha condenado, tal vez porque no puede acusar a ningún judío de haberlo cometido.
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Foto: La Moncloa. Reunión entre Xi Jinping y el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, durante una visita del dictador chino a Madrid en 2018.
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Comentarios:
AlbertoAG
Sánchez se reúne con gusto con quienes reflejan lo que él aspira a ser, un dictador.
8:39 | 22/09/25
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