Una de las cosas que me llamó la atención del A400M Atlas la primera vez que lo vi fue la pintura gris que recubre todo su fuselaje.
Por supuesto, no era la primera vez que veía un avión gris, pero la pintura del A400M es especialmente llamativa. Como ya expliqué aquí hace nueve años, en el proceso de pintado del A400M se le dota al avión de una pintura antiestática, con el fin de disipar las cargas electrostáticas por la fricción de elementos como la lluvia, la nieve y el polvo. Todas las superficies no conductoras exteriores de la aeronave se pintan con un revestimiento conductor antiestático, y sobre esta capa se aplica un revestimiento no conductor formado por pintura anticorrosión.
El A400M tiene un aspecto excelente gracias a esta pintura, pero obviamente incluso las mejores pinturas de aviación acaban sufriendo un desgaste por la exposición de la aeronave a la intemperie y también por las condiciones extremas que se dan en muchos vuelos, con temperaturas muy bajas en el viaje y después temperaturas muy altas en algunas plataformas y fríos extremos en otras.
Hace unos meses ya mostré aquí el desgaste de un A400M francés, el F-RBAE (sobre estas líneas), que hizo su primer vuelo el 12 de mayo de 2014 y que fue entregado a la Fuerza Aérea Francesa el 8 de septiembre de ese año. Diez años en activo ya habían deslucido su pintura, incluso mostrando algunas curiosas manchas junto a su cabina.
Hasta hoy no había visto algo similar en un A400M español. Ayer, el Ministerio de Defensa publicó una serie de fotos de un vuelo de evacuación médica de niños de Gaza. El vuelo se llevó a cabo desde la Base Aérea de Torrejón de Ardoz con destino Jordania. En las fotos vemos al A400M T.23-04 (MSN082, 10174, 31-24), uno de los aviones del Ala 31 equipados con góndolas de reabastecimiento en vuelo Cobham 908E, a pesar de que su matrícula no es la de un avión cisterna (TK), sino sólo de transporte (T). En mayo vimos aquí a este avión lanzando paracaidistas sobre Letonia, en una excelente serie de fotos publicada por el Ejército Letón y tomadas por el Sargento Mayor E. Grundstein.
En las fotos publicadas ayer por el Ministerio de Defensa vemos a este avión de frente, carreteando por una pista y con algunos signos visibles de desgaste en su pintura. Podéis ver la foto ampliada pulsando sobre la imagen. Lamentablemente, estas fotos del Ministerio de Defensa tienen mucha menos resolución que las publicadas por el Ejército Letón.
En esta foto lateral vemos signos de desgaste de la pintura en el fuselaje. La pintura ha clareado en el fuselaje y en las góndolas de los motores. Las excepciones son la deriva y la góndola de reabastecimiento del ala de babor que vemos en esta imagen.
En esta foto de la cola vemos mejor los signos de desgaste. La pintura ha clareado especialmente en la parte superior del fuselaje. Es como si hubiese caído lluvia o nieve y hubiese degradado la pintura.
En esta foto vemos aún mejor los signos de desgaste, especialmente en la parte superior del fuselaje. Curiosamente, según Defensa.com, el T.23-04 fue entregado al Ejército del Aire el 3 de diciembre de 2018. Aún no ha cumplido siete años en activo, y ya muestra un desgaste aún peor que del A400M francés de diez años que vimos aquí hace unos meses.
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Fotos: Latvijas Armija - Virsseržants E. Grundšteins / U.S. Air Force / Armée française - Opérations militaires / Ministerio de Defensa.
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