El socialismo español y el socialismo venezolano están viviendo sus momentos más oscuros, y eso tal vez explica ciertas cosas.
Este viernes, Pedro Sánchez calificó como "inaceptables" las operaciones de Estados Unidos contra el narcotráfico en Venezuela, afirmando: "Debemos encontrar vías de diálogo y una solución pacífica a esta crisis". Recordemos que esas operaciones tienen relación con el hecho de que Venezuela ha sido secuestrada por una banda de narcotraficantes, el Cártel de los Soles, que tiene a Nicolás Maduro como máximo cabecilla. Se trata de una organización criminal cuyas estructuras están incrustadas en la propia dictadura venezolana.
Esa organización criminal ha infestado Estados Unidos con el tráfico ilegal de fentanilo, metanfetamina, cocaína y otras drogas, provocando más de 200.000 muertos desde 2023. Unas cifras propias de una guerra, por lo que el gobierno de EEUU ha calificado el fentanilo como un arma química que se está dirigiendo contra su población. ¿Lo que Sánchez propone es que EEUU negocie con unos criminales que están matando a ciudadanos estadounidenses?
La posición del dirigente socialista español no es una sorpresa. Justo un año antes, el 12 de diciembre de 2024, Sánchez y su partido, el PSOE, votaron contra una iniciativa para pedir el final de la represión en Venezuela y la liberación de todos los presos políticos. En resumidas cuentas, Sánchez y su partido vienen actuando como cómplices de la dictadura socialista de Maduro. La coincidencia entre ambos va más allá del terreno de la ideología y se adentra en aguas cenagosas.
Medios españoles llevan tiempo informando sobre los importantes negocios del expresidente socialista español José Luis Rodríguez Zapatero, un influyente miembro del PSOE que actúa como un presidente del partido en la sombra, ejerciendo una notable influencia sobre el gobierno de Sánchez, que -como ya señalé aquí hace dos días- explica también su acercamiento con la dictadura comunista china, con la que Zapatero también tiene importantes vínculos.
En los últimos días, los acontecimientos se están precipitando para los socialistas de España y Venezuela. Las operaciones judiciales de esta semana en España contra una aerolínea vinculada con la dictadura de Maduro, que fue rescatada de forma irregular por el gobierno con 53 millones de euros en 2020, apuntan ya hacia Zapatero. Hace unos días se supo que Estados Unidos también tiene al expresidente socialista español en su punto de mira por su relación con la dictadura de Maduro.
Ciertamente, la crítica de Sánchez a EEUU por sus operaciones contra el Cártel de los Soles exhibe una insana coherencia con su peculiar forma de luchar contra esa lacra criminal en España. Recordemos que en 2022 el gobierno de Sánchez disolvió una unidad policial de élite que combatía con éxito el narcotráfrico en el sur de España, una decisión que favoreció el tráfico ilegal de drogas desde Marruecos, a cuyo régimen Sánchez trata con aún más servilismo que a Maduro.
Más allá de esa curiosa coincidencia en lo que al narcotrárico respecta, la situación de Sánchez es fácil de entender: si el régimen socialista venezolano cae, podría arrastrar con él al socialismo español, sacando a la luz el trasfondo de la perversa relación entre ambos. En un momento en el que su gobierno está cercado por los escándalos de corrupción, la crítica de Sánchez a las operaciones de EEUU contra el narcotráfico venezolano no es una mera casualidad. Más allá de eso, da la impresión de que esatamos ante un intento desesperado de salvación mutua por parte del gobierno de Sánchez y del régimen de Maduro. Ojalá veamos caer pronto a ambos, por el bien de España y de Venezuela.
---
Foto: Efe. El dictador Nicolás Maduro con el expresidente socialista del gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero en octubre de 2022.
|
No te pierdas las novedades y contenidos que te interesan. Únete gratis a Contando Estrelas en Telegram: Pulsa aquí para unirte |
Opina sobre esta entrada: