Hubo un tiempo en que la izquierda se identificaba con la irreverencia, hasta que los dogmas progres se hicieron hegemónicos en Occidente.
Desde su nueva posición dominante, la izquierda se ha convertido en un club de inquisidores obsesionados con censurar todas las opiniones que no coinciden con las suyas, incluso la mera afirmación de hechos biológicos como las diferencias sexuales entre hombres y mujeres o el inicio de la vida humana en la concepción. Entre las obviedades que la inquisición progre no tolera está la evidencia de que no todas las culturas son iguales, un hecho negado de forma insistente por la izquierda en aras del llamado "multiculturalismo".
Esta semana hemos podido ver un nuevo ejemplo de esa incapacidad de la izquierda para admitir hechos obvios. Uno de los que piensan que no todas las culturas son iguales es el actor inglés John Cleese, uno de los miembros de los Monty Python, autores, entre otras películas, de "La vida de Brian" (1979; es el segundo por la izquierda en la imagen de esa película que encabeza este artículo), que tiene escenas que hoy hacen patalear a una izquierda que no admite verse ridiculizada por sus más absurdos dogmas y sus derivas políticas.
El pasado sábado Cleese manifestó su confianza en el político conservador Rupert Lowe, del partido Restore Britain, que un día antes criticó la islamización del Reino Unido y sus efectos. En un mensaje publicado el 28 de julio en su cuenta de Twitter, Clese señaló:
"Veo que me están insultando ritualmente por mi apoyo a este hombre
Los incultos me llaman racista
No soy un racista
Soy un culturalista
Creo que algunas culturas son mejores que otras
Prefiero culturas que no promuevan la lapidación, la pederastia, la paliza a las esposas, la mutilación genital femenina y la decapitación de oponentes
Llámame anticuado..."
El mensaje de Cleese se ha viralizado, llegando a más de 9 millones de personas, con más de 16.000 usuarios compartiéndolo y siendo apoyado por más de 123.000 usuarios que han pulsado un "me gusta". Aunque ha recibido muchos mensajes de apoyo, en los comentarios muchos progres furiosos han empezado a atacar a Cleese acusándole de "islamófobo". Y todo por decir algo que es obvio.
Hoy en día, muchos países islámicos mantienen normas que atentan contra la dignidad humana, contra la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y contra la libertad religiosa. Según el Índice de Democracia de The Economist, entre los 26 países que son considerados democracias plenas, hay 23 países de mayoría cristiana y ningún país de mayoría islámica (los otros tres países son Japón, Taiwán y Mauricio). Al mismo tiempo, entre los 61 regímenes autoritarios de la lista hay 32 países de mayoría islámica. Muchos de esos 32 tienen el Islam como religión oficial. El primer país de la lista es Noruega, con más de un 70% de cristianos. El último es Afganistán, una dictadura islamista.
Si la situación fuese la contraria, veríamos a la izquierda vomitando basura contra el Cristianismo con mucha más frecuencia de la que ya lo hace. De hecho, una gran parte de la izquierda exhibe un odio patológico hacia Occidente, entre otras cosas por sus raíces judeocristianas y por ser el entorno geográfico en el que triunfó el capitalismo. Cabe preguntarse si también les molesta el hecho de que ha sido precisamente en Occidente donde floreció la democracia y donde hoy en día está más arraigada.
De todas formas, si hay progres que creen que la cultura islámica y la occidental son equiparables, sólo tienen que pasearse por Irán o Arabia Saudí sin velo (si son mujeres), o atreverse a organizar una marcha del orgullo gay en cualquier país islámico, a ver qué pasa.
---
Imagen: Fotograma de "La vida de Brian" (1979).
|
No te pierdas las novedades y contenidos que te interesan. Únete gratis a Contando Estrelas en Telegram: Pulsa aquí para unirte |
Comentarios:
isanchezgil
Desde el punto de vista del historiador, hay algo que no he visto en registrado en ninguna parte y que, sin embargo es ostensiblemente patente: si volvemos muy atrás en la historia, vemos que, en la época de las invasiones de los llamados «bárbaros del norte», aproximadamente desde el siglo III dC, podemos ver que aquella invasión masiva hundió la estructura del imperio romano, sin embargo, todos aquellos invasores terminaron por convertirse al cristianismo y adoptar la lengua latina. El resultado de todo ello fue el surgimiento de las lenguas romances, todas basadas en el latín, con las variaciones que surgen en cada país, dadas las diferencias de lenguas y acentos.
Sin embargo, a partir del siglo VII se produce, en los países de Oriente, desde Turquía al norte de África, la invasión de los árabes islámicos, enfervorizados por la religión recientemente creada por Mahoma. Lo interesante de esta invasión es que, al contrario de la que anteriormente hemos descrito, no se produjo una variedad de lenguas que deberían haber surgido al intentar asimilar los variados lenguajes de los países invadidos, sino que se establece de forma unánime y sin requebrajaduras, la imposición del árabe de los seguidores de Mahoma, en absolutamente todo el territorio conquistado. Aún hoy se mantiene así.
Aunque me he remontado a épocas muy lejanas, sí hay algo que podemos detectar ya en nuestros días: que el islamismo no admite variación, ni disconformidad, ni adopta nada de los países que invade, impone su lengua y su religión.
Por eso yo aplaudo a John Cleese, y me declaro culturalista europea y cristiana.
22:27 | 30/07/26
Opina sobre esta entrada: