“El tribunal del 11-M incurrió en un error”: lo dice… ¡El País!

“El tribunal del 11-M incurrió en un error”. Si este titular lo publicasen Libertad Digital o El Mundo, si abriese los informativos de la Cadena COPE o lo pronunciase un dirigente del PP, veríamos a la cúpula del PSOE y a sus medios afines lanzar duros alegatos y más de un insulto contra los que osaren contradecir “la verdad judicial”, término acuñado en Ferraz para referirse a la sentencia del 11-M. Sin embargo, esa afirmación abre hoy la portada del diario El País.

El periódico de PRISA titula dicha información de la siguiente forma: “El tribunal absolvió a El Egipcio pese a que la condena de Italia no es firme”. Según El País, el tribunal del 11-M “incurrió en un error al absolver a Rabei Osman el Sayed, Mohamed el Egipcio, del delito de pertenencia a banda terrorista. Los magistrados decidieron aplicarle el principio de non bis in idem, es decir, que nadie puede ser castigado dos veces por los mismos hechos.”

Esta información, firmada por José Yoldi, supone un viraje a las tesis defendidas por el periódico socialista hasta hace sólo cinco días. En su editorial del 1 de noviembre, El País explicaba la ausencia de condenas por la autoría intelectual de los atentados alegando que la citada autoría no tiene “significado alguno en el ámbito del Derecho Penal” a lo que añadía: “Los terroristas son asesinos, pero la condición de asesinos no significa que no dispongan de intelecto para cometer como sea sus atrocidades.”

La inconsistencia de estos argumentos es tal que basta buscar en la hemeroteca de El País para encontrarse con afirmaciones que indican lo contrario, es decir, que afirman la existencia de un “cerebro” o autor intelectual de los atentados. A modo de ejemplo:

– 8 de junio de 2004. Última hora, edición digital. La policía italiana detiene a un ‘cerebro’ del 11-M cuando planeaba un nuevo atentado. El ministro de Interior italiano, Giuseppe Pisanu, ha identificado a El Egipcio como unos de los cerebros del 11-M, y ha añadido que preparaba nuevos atentados. “Uno de los detenidos en Italia, personaje de notable espesor ideológico y operativo y uno de los principales artífices de la matanza de Madrid, estaba preparando otros atentados”, ha señalado Pisanu.”

– 9 de junio de 2004. Crónica, edición impresa. Detenido en Milán uno de los ‘cerebros’ del 11-M cuando planeaba otro atentado. “La policía italiana ha detenido en Milán al ex militar experto en explosivos Rabei Osman el Sayed, Mohamed el Egipcio, uno de los ideólogos de los atentados del 11-M.”

– 13 de junio de 2004. Editorial, edición impresa. Tres meses después. “El principal sospechoso de organizar el 11-M es un marroquí apodado El Egipcio, detenido en Milán cuando preparaba un nuevo atentado, tal vez en Francia, y que, según se supo ayer, estuvo controlado hace tiempo en Alemania.”

A esto hay que sumar que importantes medios de comunicación internacionales resaltaron la absolución de ese “cerebro” del 11-M. La falta de un autor intelectual en la sentencia es un dato tan llamativo que no hay forma de taparlo y que deja en evidencia a la “versión oficial” sobre los atentados, que había señalado a “El Egipcio” no sólo como el “cerebro” del 11-M, sino también como el vínculo entre los atentados de Madrid y la organización terrorista Al Qaeda. Por eso ahora El País intenta explicar la absolución de “El Egipcio” citando una parte de los argumentos absolutorios citados por la sentencia.

Ojo, he dicho “una parte”. Y es que el diario de PRISA, para no perder la costumbre, vuelve a ocultar información a sus lectores. Así, basta consultar los fundamentos y el fallo de la sentencia para comprobar que el tribunal descarta los indicios y las pruebas de cargo presentadas por el Fiscal y las acusaciones particulares contra “El Egipcio” con estas expresiones: “ese dato es equívoco”, “no hay indicio alguno de que contactara con ninguno de los miembros de la célula que ejecuta los atentados”, “estos datos son irreales”, “ese dato tampoco integra prueba de cargo en el sentido requerido”, “la anotación pierde su valor, incluso indiciario”, “son claramente equívocas”, “el Tribunal no puede dar por probada esas conversaciones con el contenido incriminatorio que las acusaciones pretenden”… y así hasta descartar, uno a uno, todos los indicios incriminatorios contra el acusado. Los lectores de Batiburrillo pueden comprobarlo directamente descargándose los fundamentos y el fallo.

Los magistrados terminan sus consideraciones sobre “El Egipcio” apuntando que esos indicios “respecto a los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004, no aportan, con la certeza exigida por el derecho penal, prueba de la intervención como autor o partícipe del acusado. Los escasos datos que hay son ambiguos y equívocos y, a lo sumo, acreditan que tenía información general sobre la posible producción de los atentados, no que los ordenara, coordinara o dirigiera, por lo que procede la absolución de Rabei Osman EL SAYED AHMED por los delitos de homicido terrorista, estragos y conexos.”

Todo esto que transcribo del punto IV.9.1 de la sentencia (paginá 630 y ss.) es escamoteado por El País a sus lectores en la información que publica hoy ese periódico, con lo que transmite a sus lectores la idea de que el Tribunal sí que pudo hallar motivos para condenar a “El Egipcio”, pero no lo hizo porque cesó sus observacionbes sobre el acusado al hallar el principio jurídico del non bis in idem que impide condenar a alguien dos veces por el mismo delito.

Personalmente no quiero entrar en disquisiciones sobre la absolución de “El Egipcio” dictada por el tribunal del 11-M, porque yo no soy quién de juzgar su culpabilidad. Aunque la acate como demócrata, no considero que una sentencia judicial represente “la verdad” en términos absolutos, pues ha habido errores judiciales a montones en toda la larga historia del Derecho. El propio carácter falible de cualquier sentencia es, de hecho, uno de los argumentos más sólidos a los que recurrimos quienes nos oponemos a la pena de muerte, pues dicho castigo sería irremediable si al final se demuestra que el acusado era inocente y que su condena se debió a un error judicial.

Que el diario de referencia del PSOE y el principal paladín de las tesis del Gobierno se desmarque de ese empeño absolutizador de una sentencia judicial es un hecho por el que me congratulo. No me agrada, sin embargo, que lo haga para -acto seguido- ocultar información a sus lectores y tergiversar el contenido de esa sentencia. Si la sentencia no le gusta a El País, sólo tiene que decirlo: no sería ningún escándalo ni se iba a acabar el mundo.

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