Un millón de votantes hacen caso a Rajoy

El actual presidente del Partido Popular ha cometido muchos errores durante las últimas semanas, pero al menos puede presumir de que sus votantes le hacen caso. Y es que nunca un llamamiento de un político tuvo en las encuestas una respuesta tan masiva como la que ayer reveló el barómetro del CIS de abril. Todo un éxito, Mariano.

Mi paisano dijo el 19 de abril una frase que pasará a la historia del PP: “Si alguien se quiere ir al partido liberal o al conservador, que se vaya”. Un millón de votantes parece que le hemos hecho caso, pues ésa es la cifra de votantes que, según el citado barómetro, habría perdido el PP en dos meses. Y esto no es más que el comienzo: la encuesta fue hecha antes de la renuncia de María San Gil y sin haberse producido todavía la marcha de Ortega Lara.

“Quiero doce millones de votos, no dos”, decía Rajoy hace una semana en clara referencia a los oyentes de la COPE. Y es que este señor ha incurrido en el error que advierte el sabio refrán: “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Mariano no quería los dos millones y se podría estar quedando sin ellos. Es lo que tiene despreciar a los propios votantes como medio para conseguir el apoyo de quienes jamás votan al PP: que aquéllos se enfadan y, si además les invita a marcharse, pues se van. Pura lógica, oiga.

Aún habrá alguno que venga echando la culpa de este batacazo en las encuestas a Federico Jiménez Losantos o a Pedro Jota Ramírez. El PP es un partido curioso, en el que los éxitos se atribuyen a su presidente y los fracasos se cargan sobre dos periodistas. Si Rajoy ningunea a una parte de sus votantes, les invita a marcharse y finalmente los pierde, ¿de quién es la culpa? ¡De Federico, claro!

En fin, a pesar de los triste que está siendo ver cómo se deshace el único partido con posibilidades de ejercer la tarea de oposición al zapaterismo, hay que reconocer que tiene un cierto lado divertido ver como al “centrismo” no le salen los números. Llevan años machacándonos con la idea del centro como si fuese un cuerno de la abundancia del que brotan los votos a millones, y ahora resulta que en España existe la derecha e incluso prescindir de ella puede costarle un serio fracaso al PP en los próximos comicios. Pero bueno, que nadie se alarme. Si llega el batacazo, la culpa no será de la estrategia centrista y tibia del nuevo PP de Lassalle y Soraya, ni del desprecio a personas tan valiosas como María San Gil, ni tan siquiera de los flirteos de ese partido con los nacionalistas. Nada de eso. Si algo va mal en el PP, ¿de quién es la culpa? Pues de Federico, claro. ¿De quién sino?

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