Cruzada en jeans

Mar 12·6·2012 · 4:47 7

Tenía yo 13 años, a punto de cumplir los 14, y estudiaba 1º de BUP. El profesor nos dio a escoger entre dos libros: la mayoría optó por uno que no recuerdo, y los menos elegimos el que da título a esta entrada.

Yo no sabía quién era la holandesa Thea Beckman, su autora. Desconocía de qué iría aquel libro, pero el título me atrajo como un imán. El curso anterior, 8º de EGB, había conseguido una buena nota exponiendo en clase de Historia un trabajo sobre un tema que me apasionaba desde hacía tiempo: las Cruzadas. Lo que no imaginaba entonces es que ese otoño me embarcaría en una junto a Rudolf Helfting, el protagonista del libro. En los lluviosos y ya menguantes días de 1989 me pasé los viajes en autobús entre mi casa y el colegio absorbido por aquel libro, cuya lectura tengo asociada a la melodía inicial de “Another day in paradise” de Phil Collins, que sonaba entonces todos los días en la radio del bus. Desde entonces cada vez que escucho aquella canción recuerdo con nostalgia a Dolf, María, Leonardo y aquella Cruzada.

“Cruzada en jeans” fue el libro que más me gustó y que más me marcó de todos los que leí en mi adolescencia hasta que conseguí los tres tomos de “El Señor de los Anillos” un año después. El libro nos hace acompañar a un joven holandés de unos 15 años que viaja en el tiempo hasta 1212, y coincide con una de las Cruzadas de los Niños que tuvo lugar tras la Cuarta Cruzada, concretamente con la que salió de Alemania. Se trataba de enormes expediciones de críos que pretendían conquistar Jerusalén bajo la promesa de que los sarracenos serían derrotados por su inocencia. Beckman no era una persona religiosa y se asomó a la forma de pensar de la época con la óptica de una escéptica contemporánea, pero también con una gran honradez intelectual al modo de vida y a los valores del siglo XIII. El viaje de Dolf con la Cruzada de los Niños es, además, como ir viviendo el paso de la infancia a la madurez, y aborda con gran acierto cuestiones como la libertad, la responsabilidad, la amistad y la lealtad.

En fin, tenía ganas de volver a leerlo después de tantos años. Esta noche, hace sólo un rato, lo he terminado. Hay varias cosas que me han gustado especialmente de esta relectura: la primera, darme cuenta de que me acordaba aún de muchos detalles del libro, lo cual teniendo en cuenta el tiempo que ha pasado, no deja en mal lugar a mi memoria. La segunda, comprobar que el libro me ha enganchado tanto y me ha gustado igual o más que cuando lo leí por primera vez; tenía 13 años cuando llegó a mis manos, y ahora tengo 36, y saber que conservo la misma capacidad de fascinación que hace más de dos décadas ha hecho que me sienta más joven. Para terminar, hay una cosa de la que me doy cuenta ahora: mi profesor sabía lo que se hacía cuando nos dio a elegir ese libro, pues además de un viaje apasionante, es una lectura con la que se aprenden muchas cosas y que resulta muy recomendable para los niños que llegan a la edad del pavo. Así que si vuestros hijos no lo han leído, os lo recomiendo: casi 30 años después de su primera edición en castellano, aún es fácil encontrarlo en librerías.

Por cierto, me he enterado esta misma noche de que en 2006 se hizo en Holanda una versión cinematográfica (la imagen desenfocada que encabeza estas líneas procede de ella). He visto fotogramas de la peli y algunos de los cambios que le hicieron a la historia original y, sinceramente, si tenéis la ocasión de verla os sugiero que leáis antes el libro. Ya me dan bastante pena los que han conocido las películas de “El Señor de los Anillos” de Peter Jackson antes que la obra original de Tolkien, porque por muchas ventajas que aporte el cine, no hay nada como estimular la imaginación con una buena lectura.

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Comentarios:

  1. Gracias por la recomendación. Creo que es importante comprender las cruzadas dentro del espíritu de su época. Un saludo.

  2. ¡Ayyy! Aquella colección de novelas juveniles de SM que fue “Gran Angular” ¡eran estupendas y ahi estaba Cruzada en jeans (sigue estando, por lo que veo en los catálogos! Yo también la leí y me fascinó, aunque me llegaba tarde, pues ya tenía terminada mi carrera de… Historia Medieval. Me gustó la honradez de la historia, virtud que compartían otros títulos de la colección, que, sendo “juvenil” no eludía problemas tremendos de nuestro tiempo y de otros tiempos, sin un enfoque demasiado politicorrecto.

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