Frente al afán del progresismo dominante por repartir sambenitos de 'facha'

Somos las grietas que van a reventar, tarde o temprano, la presa del pensamiento único

El pasado mes de mayo reflexionaba aquí sobre la inexistencia teórica de la ultraizquierda en España. Por oposición, todo el que no es de izquierdas es sospechoso de fascismo.

Hegemonía de la izquierda y mentira antifranquista / Francisco J. Contreras
No admiten que se hable de “ultraizquierda” pero luego llaman “facha” a toda la derecha / Elentir

Así es el espectro político según la izquierda española

En aquella ocasión ilustré así el planteamiento de la política que tienen en cualquier otro país y el que tiene la izquierda española:

¿Cómo puede hacerse una lectura política tan simplona como la que hace la izquierda española? La clave la daba hace poco Francisco José Contreras en su artículo “Hegemonía de la izquierda y mentira antifranquista”:

“No es sólo que se evite la etiqueta “derecha”; es, también, que hay miedo a defender cualquier idea que resulte asociable con el periodo franquista. Y el elenco de ideas estigmatizadas es, desgraciadamente, muy extenso y valioso: la unidad nacional (de ahí la hiperlegitimidad de los nacionalismos separatistas en las últimas décadas, y el constante recular de los partidos dizque nacionales frente a ellos), la idea misma de nación española, los símbolos patrios (como el himno, esa “cutre pachanga fachosa” abucheada por estadios completos en varias Copas del Rey: un espectáculo impensable en cualquier país europeo), la familia, la natalidad, la religión, la defensa del no nacido, la moral sexual restrictiva…

Cosas que te convierten en un ‘facha’ a los ojos de la izquierda

Así, bajo el sometimiento a los dictados ideológicos de la izquierda, en España tenemos paradojas como éstas:

  • Si amas a España eres un facha. Pero si eres un nacionalista fanático que cree que el español debe estar prohibido en las escuelas y multado en los comercios, si crees que un idioma tiene derechos sobre las personas, e incluso si pactas con fanáticos ultranacionalistas que pegan tiros en la nuca a los que no piensan como ellos, entonces eres un gran demócrata.
  • Si defiendes el derecho a vivir desde la concepción eres un facha. Lo democrático, por lo visto, es considerar que ciertos seres humanos pueden -e incluso deben- ser matados por no haber cumplido una determinada edad, o incluso por tener determinadas minusvalías.
  • Si defiendes que no se negocie ni se claudique ante terroristas eres un facha. Eso siempre que los terroristas sean islamistas o de ultraizquierda, claro. No se te ocurra proponer diálogo alguno con terroristas de ultraderecha. Te llamarán fascista los que ven fenomenal que queden impunes unos asesinos porque, a fin de cuentas, a quienes han matado es a los padres, hermanos o hijos de otro. Te señalarán con el dedo y te acusarán de “no querer la paz” si te opones a esa rendición del Estado de Derecho, e incluso te dirán que en realidad deseas que los asesinos de tus seres queridos sigan matando. Necesitan tirar de tal sobredosis de cinismo para justificar una humillación y una injusticia tan brutales como es rendir una democracia ante una banda mafiosa, dejando libres e impunes a los asesinos de cientos de españoles.
  • Si defiendes que los padres tienen derecho a elegir la educación de sus hijos eres un facha. Y en este ultraderechismo hay distintas variantes. Por ejemplo, si defiendes tu derecho a elegir la educación diferenciada, te llamarán “sexista”, la antesala para ser tachado de “maltratador”. Si defiendes tu derecho a educar a tus hijos en su lengua materna, te llamarán “segregador” y te acusarán de pedir un “Apartheid” (es decir, te dejarán como un racista). En realidad el régimen del Apartheid imponía un idioma en las escuelas y fue Mandela el que instauró la libertad lingüística en los colegios con la caída de ese régimen racista, pero esto les da igual. Si además defiendes el derecho a elegir para tus hijos una formación moral acorde con tus convicciones, entonces dirás que quieres imponer tu moral, aunque eso sea precisamente lo que pretenden hacer los laicistas con tus hijos al negarte tu derecho.
  • Si defiendes un Estado limitado y una reducción del gasto público eres un facha. Poco importa que el nazismo y el fascismo se caracterizasen por otorgar al Estado poderes ilimitados. Da lo mismo que las ideologías totalitarias practiquen el intervencionismo estatal más desaforado, igual que el socialismo. Ser liberal y ser socialista son cosas opuestas, de modo que ser liberal te basta para ser tachado de fascista por los socialistas y por sus tontos útiles.
  • Si eres cristiano y defiendes la libertad religiosa eres un facha. Lo democrático, por lo visto, es defender que el Estado imponga un ateísmo obligatorio según el cual el hecho religioso es algo negativo y por ello la religión ha de ser desterrada de la vida pública, y tolerada en la vida privada como quien tolera un vicio difícil de erradicar. Es lo típico de países tan democráticos como la URSS, China o Corea del Norte.
  • Si defiendes el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer -lo que es en todo el mundo salvo contadas excepciones- eres un facha. Dicen que el matrimonio es la unión de dos personas que se aman y ya está. No saben explicar por qué son dos y no tres o doce, o por qué han de ser dos personas sin lazos de parentesco, y no dos hermanos, pero no importa. Te señalarán y pedirán que seas perseguido, multado e incluso encarcelado por atreverte a cuestionarles, y lo harán mientras reparten alegremente carnets de demócrata.

Llegado a este punto, a cualquier persona se le plantea una dura elección: someterse a los dictados del progresismo y dejar que piensen por ti, o arriesgarte y atreverte a discrepar. Yo soy de los que piensan que nuestra sociedad no conquistó las libertades y la democracia a base de someterse a los caprichos ideológicos de nadie, y menos aún de quienes se empeñan en imponer su ideología a todo el mundo con un afán propio de totalitarios. Llevo once años defendiendo desde este blog esos planteamientos que la izquierda se afana por censurar, y lo hago utilizando argumentos racionales para sostener mis planteamientos. Atreverme a discrepar me ha acarreado señalamientos, difamaciones, calumnias, insultos, acosos y amenazas, algunas de ellas de muerte. Cada ataque demuestra que los fans del pensamiento único se ponen rabiosos en cuanto ven que aún quedan discrepantes, y esa manifestación de rabia es en cierto modo gratificante -aunque suene paradójico-, porque es la señal más clara de que les estamos ganando. Y es que por muy sólida que se vea una presa, basta una grieta para que empiece a salir el agua y reviente. Esa presa es el pensamiento único, y esas grietas somos los discrepantes. Y cuanto más empeño ponemos en hacer que esas grietas crezcan, más se desesperan algunos. Buena señal.

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Comentarios (Blog):

  1. Hugo

    O una portilla de ventilación, como la Estrella de la Muerte. Cuando los oído a mi alrededor dando soluciones simples y tópicas a problemas complicados, siento ganas de reír y llorar alternativamente, según esté de humor.

  2. Francisco Rodríguez Barragàn

    Totalmente de acuerdo con lo que ocurre pero ¿cuándo reventarà la presa del pensamiento único? Como soy viejo desconfío de llegar a verlo.

  3. Ha habido mucho ‘síndrome de Estocolmo’ o similar: ya en su día, Fraga inventó el concepto del ‘Centro’ para verse arrumbado como la derecha más casposa, y más tarde lo ‘arregló’ Aznar proclamando al Partido Popular como partido de centro (otra cosa es que los votantes le hicieran caso o no), y aún sigue así, sin identificarse como ‘derecha’.

  4. Excelente, como siempre. Y me ha gustado que te refieras, entre otras expresiones sinónimas, al progresismo sin más, sin comillas, sin adjetivos. Ellos se llaman así, progresistas. Les regalamos la palabrita, que ya hace tiempo que dejó de significar nada mínimamente decente, o siquiera inteligente.

  5. En eso sigo tu sabio consejo, Carlos. 😉

  6. Roberto

    Hola,

    Llego ya un tiempo siguiendo este blog y por fin me he animado a contestar. En primer lugar, quisiera poner de relieve la importancia de este tipo de publicaciones en el ámbito de la derecha porque me parece totalmente ignorante y desconsiderado suponer que sólo la izquierda posee un pensamiento bien formado, en gente como ustedes he visto mucho más libertad de pensamiento que en el de otros ámbitos.

    En segundo lugar, quisiera abordar un poco la cuestión de la homosexualidad. Siempre he intentado conjugar mi orientación sexual con los principios de familia en los que he sido educado. No creo ni en la ideología de género ni en la liberación gay, para mí siempre ha sido un referente el movimiento homófilo que ha sido una apuesta por la respetabilidad, la conservación de valores tradicionales y que deben ser aplicado también a los homosexuales.

    Entonces, te preguntas porque la unión debe ser entre dos o más personas, algo que usted dice nunca ha sido bien respondido. Voy a intentar fundamentarlo, desde mi punto de vista. La unión sólo puede ser entre dos personas porque las relaciones tienen que ser entre iguales. Dos adultos que libremente deciden compartir su vida, pero la deciden compartir desde el punto de vista de la fidelidad. Yo no puedo estar con tres personas porque un igual sólo puede ser uno, un compañero. Paso de la polémica de si llamar a esto matrimonio o tal, simplemente concibo que debe haber un tipo de unión para salvaguardar jurídicamente y simbólicamente esa fidelidad.

    La ideología de género y la liberación gay no nos dan a muchos homosexuales la respuesta. Se nos encasilla y se nos acusa de libertinos y de lobby. Pues bien, no soy un libertino porque odio cosas como los falsos “espectáculos” del Orgullo y no soy un lobby porque simplemente busco una no marginación y garantía de vivir mi vida en estricta normalidad igualitaria, no quiero privilegios porque eso es feudal y egoísta. Existe, no sé si mayoría o minoría, un grupo de homosexuales que somos respetuosos con la tradición familiar, con la religión y que no vamos llamando a los heterosexuales como patriarcalistas, etc. La promiscuidad y la sexualidad construida son vicios que no conducen a nada. Yo amo a un hombre porque he nacido así, puede tener un significado (el amar a un hombre) difícil de comprender, lo entiendo y no intento imponer nada pero simplemente quería hacer constar que la fidelidad y la familia también son objetivos para muchos homosexuales.

    Un cordial saludo.

  7. Roberto, muchas gracias por tus amables palabras sobre este blog. 😉

    Sobre lo que comentas de que la unión sólo puede ser entre dos personas porque tiene que ser entre iguales, se podría objetar que tres, cuatro o más personas también son iguales entre sí. De hecho, cuando se modifica la institución de matrimonio, surgida para amparar la procreación y crianza de nuevas vidas, para dar cobijo a otras formas de convivencia, lo que se está haciendo es abrir la puerta a cualquier forma de convivencia. Si se argumenta que un matrimonio puede estar formado por cualquier tipo de pareja, incluso las que no son un hombre y una mujer, apelando al mero sentimentalismo -“se quieren”-, entonces se tendrá que abrir la puerta a la poligamia, la poliandria y otras cosas. Es lo que tiene poner patas arriba una institución milenaria. Una vez abres la caja de Pandora, lanzas a esa institución por una pendiente resbaladiza que no se sabe dónde acaba.

    Un saludo.

  8. Roberto

    Las gracias a usted por el blog.

    Creo que he explicado mal lo de la igualdad. Si hubiera una relación de tres o más, como apuntas, hay un evidente desequilibrio. La igualdad sólo puede ser bidireccional, entre dos personas porque el amor de uno va la del otro y viceversa.

    Comparto que el matrimonio está hecho para ofrecer una seguridad a los hijos fruto de la procreación pero también ha tenido otra función como es la seguridad jurídica entre cónyuges y la formalización simbólica de la fidelidad entre estos. Los homosexuales debemos asumir que no podemos buscar “salidas” fáciles como los vientres de alquiler (un horror que implica mercantilizar la vida), ni la adopción (un padre y una madre siempre son mejor). Pero te pregunto directamente: ¿no crees conveniente que exista algún tipo de unión (no matrimonial) reconocida por el Estado para parejas como nosotros?

    Saludos.

  9. Creo que el problema no es tan el número, como la redefinición del matrimonio. Por supuesto, yo creo que lo ideal es una pareja, defiendo el matrimonio como tal. Lo que me limito es a señalar las contradicciones de quienes proponen su redefinición.

    En cuanto a lo que comentas sobre el reconocimiento de parejas por parte del Estado, es algo a lo que no me opongo. Existen registros de parejas de hecho y no me parece mal, pero haría un matiz: de igual forma que se otorga algún reconocimiento a las parejas de hecho, ya sean heterosexuales u homosexuales, también debería abrirse la posibilidad de reconocer otras formas de convivencia no basadas en razones sentimentales o sexuales. Digo esto porque el Estado no tiene como función reconocer la existencia de relaciones sentimentales. De hecho, el reconocimiento legal del matrimonio por el Estado no tiene ese fin, sino el de otorgar una protección específica a la forma de convivencia en la que vienen las nuevas vidas al mundo. Si tú amas o no a tu pareja, es algo en lo que el Estado no se mete. En todo caso, creo que esto se sale ya de la temática de la entrada.

  10. pilar blasco

    Volviendo al comienzo del pensamiento único, del que la mayoría de nosotros no hemos podido o sabido defendernos. Es una estrategia urdida premeditada por la izquierda desde el comienzo de la democracia. A mí empezaron a llamarme facha, amigos míos, que me conocían bien, cuando me atreví a criticar los comportamientos del gobierno de Felipe González, la corrupción, etc. Podría contar otras anécdotas parecidas.Esa actitud sectaria, que no ha variado sino aumentado en los siguientes treinta años, fue uno de los motivos para alejarme de esa ideología que profesaba y en la creí y voté en mi juventud. Una de las mejores cosas que he hecho en mi vida, alejarme de la izquierda. Con el tiempo y juntando decisión y algo de valor, empecé a manifestarme con libertad y sin miedo ni complejos a que me llamen facha o lo piensen. Es algo con lo que ya cuento en según que ámbitos. Muchos, por desgracia.

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