La Fiscalía abre diligencias contra Mons. Cañizares por criticar al lobby gay

Si van a meter en prisión a un cardenal por discrepar, que me encarcelen también a mí

Una de las grandes figuras del siglo XX fue un hombre nacido en Zuzela, entonces bajo dominio ruso: Stefan Wyszyński, Primado de Polonia, encarcelado en los años 50 por el régimen comunista.

La justicia anula la multa del gobierno de ZP a Intereconomía por criticar el ‘orgullo gay’
Políticos de Gijón hacen una moción-mordaza para imponer su opinión sobre el ‘orgullo gay’

1953: encarcelado por negarse a jurar fidelidad al comunismo

El cardenal Wyszyński fue un prelado conciliador, y también amaba la verdad, la libertad y la dignidad de la persona, y por ello se opuso a la pretensión de la dictadura comunista de ejercer un control absoluto sobre la Iglesia polaca. En 1953, después de que el régimen exigiese a los sacerdotes un juramento de fidelidad al comunismo para asegurarse su sometimiento, Monseñor Wyszyński pronunció estas palabras, directamente inspiradas en el Evangelio: «Lo que pertenece al emperador debe ser devuelto a él y lo que pertenece a Dios debe ser devuelto a Dios: si el emperador se sienta en el altar, nosotros decimos: ¡él no debe!« Ese mismo año, al cardenal fue encarcelado.

1793: asesinados por negarse a adorar a la ‘diosa Razón’

A lo largo de la historia, la Iglesia ha sufrido un sinfín de intentos del poder político por someterla a los caprichos del gobernante de turno. En la Edad Contemporánea estos intentos han sido, si cabe, más frecuentes que en todos los siglos precedentes. Este periodo de la historia se inició, de hecho, con la Revolución Francesa, que dio lugar a una brutal persecución contra la Iglesia, con el fin de erradicar el catolicismo de Francia. A fin de crear una nueva religión sometida a sus dictados, los revolucionarios establecieron un «Culto a la diosa Razón», y en 1793 se dictó la condena a muerte de todos los sacerdotes que no jurasen fidelidad al régimen y a sus nuevas creencias. Miles de ellos fueron ejecutados mediante la guillotina, y muchos millares de católicos fueron masacrados en la Vendée, el primer gran genocidio de la Edad Contemporánea. Desde entonces, muchos políticos han seguido aspirando a ejercer no sólo de gobernantes, sino también de obispos, una intromisión autoritaria que los católicos seguimos sufriendo en nuestros días.

2016: amenazado con la cárcel por discrepar del lobby gay

Precisamente esta semana he leído que la Fiscalía ha abierto digencias penales contra el cardenal Cañizares, Arzobispo de Valencia, porque un grupo gay pide para él tres años de cárcel. ¿Y qué delito ha cometido monseñor, si puede saberse? Pues según el colectivo denunciante, el cardenal hizo «declaraciones homófobas y machistas contras las personas homosexuales y el movimiento feminista». Hay que decir, para empezar, que la acusación es abiertamente falsa y está basada en una lectura manipulada de una homilía leída por Monseñor Cañizares el 13 de mayo.

Lo que dijo Monseñor Cañizares, textualmente

En esa homilía, el Arzobispo de Valencia sólo se refería al feminismo y a los homosexuales en el siguiente fragmento:

«La familia se ve acechada hoy, en nuestra cultura, por un sin fin de graves dificultades, al tiempo que sufre ataques de gran calado, que a nadie se nos oculta. Ahí tenemos legislaciones contrarias a la familia, la acción de fuerzas políticas y sociales, a la que se suman movimientos y acciones del imperio gay, de ideologías como el feminismo radical o la más insidiosa de todas, la ideología de género.»

Posiblemente yo lo habría dicho de otra forma -a lo mejor habría hablado de «inquisición rosa» en vez de «imperio gay»: creo que es un término más acertado-, pero en su esencia suscribo por completo las palabras de Monseñor Cañizares, y las hago mías, con la petición de que me sometan a mí a cualquier castigo al que le condenen a él por escribirlas. De hecho, la mejor demostración de que hoy en día existen grupos de presión homosexuales empeñados en imponernos sus opiniones es el propio hecho de que exijan la cárcel para un cardenal por el mero hecho de contradecirles. Un hecho, dicho sea de paso, que es propio de una dictadura, que es hacia lo que vamos con tantos recortes de libertades con la excusa de la «no discriminación», al mismo tiempo que se otorga barra libre para ofender y humillar a los católicos e incluso asaltar nuestros lugares de culto.

En España, ayer perseguidos y hoy perseguidores

Desde este blog he defendido a los homosexuales ejecutados por Irán (régimen de cuya TV cobra Pablo Iglesias, líder de Podemos, sin que nadie le exija responsabilidades penales por ello), agredidos por neonazis en Rusia y amenazados de persecución por los comunistas rusos (socios del Partido Comunista de España, por cierto). Que se persiga, se amenace, se agreda e incluso se mate a alguien por su orientación sexual me parece algo aberrante y digno de toda condena. Esto no significa que esté de acuerdo con todas las pretensiones de ciertos colectivos homosexuales, y particularmente, con su apoyo a una redefinición de la institución matrimonial que falsifica su propia esencia. Se trata de una discrepancia en la que coincide una parte de los homosexuales, ¿les tacharán a ellos también de homófobos? Esa redefinición del matrimonio y de la familia está dando lugar, además, a incesantes atropellos contra derechos humanos como las libertades de expresión, conciencia, educación y religión. Se quejaban -con mucha razón- de ser perseguidos en España por quienes les señalaban por su orientación, y hoy algunos de ellos pretenden perseguir a todo el que les contradice (y digo algunos porque esos grupos de presión no representan a todos los homosexuales, que entre ellos, afortunadamente, hay mucha gente sensata).

¿Tendrán cárceles para todos los que no opinamos como ellos?

Henry David Thoreau (1817-1862) escribió una acertada frase con la que quiero cerrar estas líneas: «Bajo un gobierno que encarcela injustamente a cualquiera, el hogar de un hombre honrado es la cárcel.« Hoy, como ocurrió en la Francia del Terror jacobino o en la Polonia comunista, y como aún ocurre en dictaduras comunistas como China y Vietnam, se amenaza con la cárcel a un hombre por el mero hecho de atreverse a discrepar de unas tesis ideológicas impuestas desde el poder, un poder que quiere extender su dominio incluso al terreno de la conciencia y de las creencias religiosas. Pues bien: qué se atrevan a encarcelarnos a todos los que opinamos como Cañizares, y qué demuestren a las claras la farsa totalitaria que pretenden establecer donde hasta hoy ha habido una democracia. A ver si tienen cárceles para todos.

¡Suscríbete gratis a este blog! Ya somos más de 4.000

Comentarios (Facebook):

AVISO: el incumplimiento de las Normas de Participación podrá dar lugar al bloqueo del infractor, de tal forma que sus comentarios quedarán ocultos para los demás lectores.

Enlaces desde blogs, webs y agregadores:

Comentarios (Blog):

  1. Sharovarov

    Creo que hay tres «qué» que no deberían de llevar tilde: el del titular y los dos que hay al final de la entrada, en la antepenúltima línea.

  2. Luis Orlando

    Todo mi apoyo a Monseñor Cañizares y al Rvdmo. Sr. Juan Antonio Reig Pla. Ambos víctimas de la intolerancia de los totalitarios.
    «Si callara sería un mal obispo; la palabra de Dios no está encadenada», Monseñor Cañizares.

  3. Sharovarov

    ¿Que si tendrán cárceles para todos los que no opinamos como ellos? Hombre, no creo que haya mucha gente que se rebele contra la aberrante ideología de género dejando de llevar a sus hijos al colegio, por ejemplo, y recurriendo a la justicia en masa para exigir el derecho de los padres a elegir el tipo de educación moral y religiosa para sus hijos. Saben que han convertido en gran parte a la sociedad en una masa de borregos. Y buena parte de culpa de ese aborregamiento la tiene, por supuesto, la propia Iglesia. Y como ejemplo, y bastante reciente además, lo que tuve que ver anoche en 13TV: un debate entre mujeres de diferentes partidos -PP, PSOE y Ciudadanos y Ciudadanas-, y, atención, la representante socialista era nada menos que ¡Ángeles Álvarez! ¡Ángeles Álvarez en la cadena de la CEE! El colmo.

  4. Reconozco que es uno de los casos de uso de la tilde que aún me generan dudas, pero la he quitado.

  5. Sobre el tema de la entrada, creo que la gente de derechas tiene que empezar a quitarse la pereza de encima, y eso se conseguirá más dando ejemplo de compromiso a los demás, que criticándoles por no dar ejemplo ellos. Dar un paso al frente y discrepar de la izquierda podrá requerir valentía, pero esa valentía no se va a transmitir con reproches. Hay que transmitirla con testimonio.

  6. pacococo

    Al card Cañizares lo van a someter a la pena de telediario, no hay base ni siquiera para admitir a trámite la demanda y por otra parte, por pocos católicos que haya, tampoco es cosa de radicalizarlos. Si sentaran en el banquillo al cardenal, la CEE se pondría en contra y al fin y al cabo son bastantes más millones de personas que van a Misa los domingos que los que votan a cualquier soplagaitas que encabeza uno de los cuatro partidos. Y eso lo saben todos.

    También hay que tener en cuenta que el famoso colectivo ese de GLT… son cuatro gatos, que están en todas partes, tal vez porque ese sea su trabajo. Conozco a varios homosexuales, se dedican a su trabajo y a su vida y jamás han ido a ninguna reivindicación y hasta alguno vota al pp (hay gente pa to, que decía aquel). Pero si están machacando en todos los telediarios, al final los homosexuales acabarán pensando que ellos son las excepciones y se meterán en la rueda.

    Así que yo recomiendo tranquilidad, los que sabemos de qué va la película ya hacemos lo que podemos y a seguir nuestro camino y los que no saben de que va esto, pues no se van a enterar y tampoco merece la pena agitar las aguas para poco. La gente no ve demasiado grave la pena de telediario. De todas formas, el otro día se congregaron en Valencia más personas que todos los miembros y miembras del colectivo. Y ellos lo saben.

  7. M.Paz

    Todo mi apoyo a Monseñor Cañizares.

  8. pacococo

    Por supuesto que nos encarcelarán a todos, cuando conviertan el país en una prisión, como Polonia comunista, ya que la mencionas o como la Cuba actual, o Vietnam, donde te sacan a tortas de Misa.

  9. En Venezuela, se consolaban pensando que «no eran Cuba».
    Ahora, muy a su pesar, ya se han dado cuenta de que han cubanizado Venezuela.

    Todavía habrá quien piese que no pueden volver las checas… y las tenemos encima desde ZP…

  10. Emilia

    Que me encarcelan a mi también. Porque no voy a firmar sis tesis, eso por descontado. Muy bien Elentir

  11. José Jacinto Verde Colinas

    A mi entender, esto no es más que el comienzo de la Gran Tribulación que debe preceder a la Parusía o Segunda Venida de Jesucristo en gloria, y que algunos creemos que podría acontecer, quizás, más pronto que tarde. Creo que la persecución religiosa o ideológica contra lo políticamente correcto y el Pensamiento único promovido por Satanás y sus secuaces (es decir, por los ideólogos de turno), tanto en España como en otras partes del mundo, arreciará cada vez más en los próximos meses y años.

    En el caso de España, esto ocurrirá, creo yo, si llegan a gobernar partidos como Podemos e incluso el PSOE (en solitario, en coalición, o con ayuda de nacionalistas).

    Por supuesto, con la gracia de Dios, los católicos debemos prepararnos para intentar ser sal de la Tierra, y para ello debemos intentar dar testimonio de Jesucristo, tanto con nuestras obras como con nuestras palabras. Debemos prepararnos para la persecución moral, física, etc. y, por supuesto, también para el encarcelamiento (y quién sabe si para cosas peores).

    Para ello, por supuesto, es fundamental la oración, el ayuno (o la penitencia en general), la limosna, y la recepción de los sacramentos, pilares básicos para intentar ser buenos cristianos católicos y poder triunfar sobre Satanás y sus secuaces.

    Por supuesto, todo mi apoyo al cardenal Cañizares.

  12. Luna

    Francamente, no entiendo por qué motivo han de soportar los homosexuales esta imposición en su nombre de ideologías que nada tienen que ver con ellos. La gran mayoría no siente furibundia anticlerical.
    Parece que los progres tienen un eterno derecho a usar términos como «ultracatólicos» y diferenciar con ellos entre los irrelevantes por su tibieza y los mínimamente comprometidos o coherentes con su creencia. Pero Monseñor Cañizares tiene vetado el permiso para hablar de unos cuantos ¿cómo llamarlos? ¿ultrahomosexuales?¿homosexuales radicales?… No, señor. Sería una estupidez. Como homosexuales vienen a serlo lo mismo que el resto del colectivo, pero no como personas, ya que emplean esta característica para manipular a sus semejantes e imponer toda suerte de disposiciones en torno a sus hechos que nada tienen que ver con la homosexualidad. El término «imperio gay» sólo tiene una palabra incorrecta: eso de «gay», que ni es español ni tiene una procedencia decente. (Lo usaba Scotland Yard como equivalente de «prostituto» en su jerga).
    Discriminación es el sometimiento de estos «imperialistas» al resto de homosexuales. Y a la vez es un ataque que debiera estar penado.
    ¿Y lo del feminismo? eso es de antología de la doble vara de medir. No tenemos que soportarlo y debe quedar bien claro: Si se considera que el machismo es exclusivo o que discrimina a la mujer no lo es menos el feminismo para el hombre.

Opina sobre esta entrada:

Al pulsar 'Enviar' aceptas las Normas de Participación.