Tercera entrevista a los lectores, hoy con el delegado del CdV en Extremadura

Ángel Manuel García: “Ojalá países como España, Reino Unido y Francia tuvieran un Donald Trump”

Esta semana dedico al apartado de entrevistas a los lectores a uno de los seguidores más jóvenes -además de colaborador- que tiene Contando Estrelas: Ángel Manuel García Carmona.

Isaacj: “los grandes medios de comunicación se han vuelto hostiles hacia la realidad”
Schwan Granada: “Se intenta acallar a los cristianos en la mayoría de los ámbitos”

Tiene 21 años y los ha aprovechado de una forma admirable. Es estudiante de Ingeniería Informática, habla en inglés, y tiene conocimientos de francés y de estonio. Admirador de Estonia y de Polonia, es socio fundador y delegado en Extremadura de El Club de los Viernes, una pujante plataforma liberal. También colabora con el Acton Institute, es columnista de Religión en Libertad y comentarista en COPE Almendralejo, y también escribe un blog con secciones en español, inglés y polaco. Puedes seguirle en Twitter en @GarciaCarmonaAM.

En tu perfil de Twitter pones que eres “Conservatarian”. ¿En qué consiste eso?

El término “conservatarian” es una contracción de los términos ingleses “conservative” y “libertarian”, que vienen a significar “conservador” y “libertario” (el liberalismo clásico es diferente al de corte libertario, ya que el segundo recela de la existencia del Estado, mientras que el primero se conforma con reducirlo a su mínima expresión, en base a los principios del minarquismo, aunque en países anglosajones, dado que liberal significa ser progresista y socialdemócrata, a los liberales clásicos se les llama libertarians). A resumidas cuentas, interpretémoslo como ser liberal-conservador.

Una vez dadas las correspondientes explicaciones sobre el término, voy a explicar en qué consiste esa ideología.

“El liberalismo no es relativismo”

Me considero liberal en la medida en la que defiendo la inhibición de la intervención del Estado tanto en la economía como en la sociedad. Creo que es el mercado quien mejor garantiza los bienes y servicios, en un ámbito de “democracia económica”, esto es, concepción del economista Ludwig Von Mises sobre ese fenómeno que brinda a los ciudadanos no solo ofertar bienes, sino decidir y valorar aquello que demanda (es más, la competencia es constructiva, ya que incentiva la mejoría e innovación de ciertos servicios, cosa que no ocurre con lo estatal), a la vez que considero primordial que se garanticen libertades civiles como la de expresión, la de pensamiento, la de conciencia, la educativa, etc. Ahora bien, me considero conservador en la medida en la que defiendo instituciones naturales como la familia y el matrimonio, así como los valores y tradiciones (en este caso, en base al catolicismo).

Eso sí, sé que más de uno rebatirá mi respuesta haciendo referencia a la obra Por qué no soy conservador, del economista y filósofo austriaco Friedrich August Von Hayek. Pero es que Hayek no recelaba del liberalismo clásico. Era un firme defensor del concepto de tradición y de órdenes espontáneos, siendo un real conservative aquel que defiende incluso esa concepción de orden espontáneo contrapuesta a la intervención económica del Estado, aquel que defiende los principios del derecho natural o iusnaturalismo, tales como la vida, la libertad y la propiedad. El liberalismo no es relativismo.

El Club de los Viernes es hoy una de las plataformas liberales más activas de España. ¿Qué tiene que aportar el liberalismo a una sociedad como la actual?

Impera en España un consenso socialdemócrata-progresista: todo el mainstream político (PP-PSOE-C’s-PODEMOS) está de acuerdo en subir impuestos, en gastar y endeudarnos más, y en imponer dogmas progres (pro-abortismo, imposición de la ideología de género, etc.). Ningún político del tetrapartidismo se preocupa por la libertad educativa (cercenada también por los nacionalistas periféricos), pero tampoco por el elevado nivel de deuda pública ni por la dramática situación del sistema bismarckiano de pensiones. Están dispuestos a seguir perseverando en el error.

Ahora bien, a la sociedad civil no hay que inculcarle el liberalismo limitándonos solo al utilitarismo (que es lo que ha inducido, a lo largo de las últimas décadas, a gobiernos de otros países a emprender ciertas reformas liberales, siendo un ejemplo claro de ello esa Suecia cuyo Estado del Bienestar ha fracasado y ha tenido que tener un funcionamiento “más amigable” con lo postulado por el liberalismo económico (socioliberalismo). Obviamente, no se puede negar que la socialdemocracia es tan fracasada como el comunismo (el contraste y ejercicio empíricos ayudan a comprender), pero a una sociedad como la nuestra, más bien partidaria del asistencialismo, también hay que exponerla a una promoción filosófica, para que vean que conviene que los individuos y las familias disfruten de libertades. Hay que fomentar el principio de subsidiariedad, que en absoluto es una contraposición de la solidaridad. Ambas van de la mano. Los principios fundacionales de los Estados Unidos, también rasgos característicos de la mentalidad estadounidense (aunque haya quien se esté dejando tentar por la socialdemocracia “del otro lado del charco”).

Por cierto, antes de pasar a la siguiente pregunta, quisiera recordar que, según el think-tank conservador estadounidense Heritage, España ha descendido 5 puntos en el Índice de Libertad Económica, aparte de advertir de la hegemonía izquierdista en planos como el cultural y el educativo.

“Hay que fomentar el principio de subsidiariedad, que en absoluto es una contraposición de la solidaridad”

Las “guerras culturales” se están viviendo también en el seno del liberalismo. ¿Crees que es posible ser liberal y mantenerse ajeno a ellas?

El liberalismo no es solo heterogéneo en la medida en la que, grosso modo, se pueda distinguir entre minarquistas y anarquistas, sino también en la medida en la que hay tanto liberales clásicos como libertarios imbuidos por la “progrez” (también son unos “expertos en la expedición” de carnés de liberal), por el materialismo y el relativismo, que aceptan el multiculturalismo y resultados de experimentos de ingeniería social (esto último lo consideró el filósofo liberal-libertario Hans-Hermann Hoppe como un tipo de socialismo).

Ahora bien, a lo que también se puede considerar como “guerras culturales” no se debe mantener un activista de la libertad, bajo ningún concepto, ajeno a las mismas. Ser liberal no es solo pedir que quiten el Impuesto de Sucesiones y que no atenten contra la economía colaborativa y las gasolineras low cost. Los activistas de la libertad debemos preocuparnos no solo de la amenaza comunista (posibilidad de un FRENTE POPULAR conformado por un PSOE ya “podemizado” y por PODEMOS) y de la dinámica socialdemócrata, sino también ante fenómenos como el laicismo y la imposición de la ideología de género, y el riesgo de islamización del continente europeo (esto supondría el fin de las libertades de las que disfruta el continente, gracias a la herencia cristiana).

Obviamente, no todos los activistas de la libertad me van a dar la razón puesto que hay “progres”, pero sin negar en ningún momento la unidad para el trabajo en los correspondientes puntos de encuentro, considero que tanto los liberal-conservadores como los right-libertarians y paleolibertarios, salvando ciertas diferencias, hemos de mantenernos unidos para hacer frente a esos problemas que creo que han de preocupar al movimiento por las libertades. La economía no es lo menos importante, pero tampoco lo único.

“Ser liberal no es solo pedir que quiten el Impuesto de Sucesiones y que no atenten contra la economía colaborativa y las gasolineras low cost”

Sé que desde el CdV tenéis contactos con grupos similares de otros países, entre ellos KoLiber, de Polonia. ¿Haber sufrido el nazismo y el comunismo imprime a los liberales polacos un carácter distinto al de los españoles?

Directamente no puedo responder. Creo que es mejor exponer información escueta sobre el contexto.

La experiencia del nazismo y, especialmente, del comunismo es algo que ha dejado una impronta no solo en los liberales polacos, sino en la sociedad del país. La resistencia comunista sociológica es tremenda. Casi nadie se atreve a ensalzar en público tal ideología (además, el equivalente polaco al PODEMOS español está, según los sondeos, por debajo del umbral mínimo para entrar en la Cámara Baja del Parlamento). Tampoco hay simpatía por el totalitarismo nazi, a diferencia de Hungría, donde el segundo partido político más importante es neo-nazi (incluso cabe recordar que los sentimientos de los polacos están aún bastante afectados por los daños de la Alemania nazi a Polonia en la II Guerra Mundial).

Adicionalmente, cabe destacar que Polonia es a día de hoy uno de los países europeos con mayor profesión del catolicismo dado el papel trascendental de la Iglesia Católica en la caída del Telón de Acero (recordemos a San Juan Pablo II y la influencia eclesial en el sindicato Solidaridad, entonces capitalista, puesto que ahora es un sindicato defensor del intervencionismo económico).

“La experiencia del nazismo y, especialmente, del comunismo es algo que ha dejado una impronta no solo en los liberales polacos, sino en la sociedad del país”

Por lo tanto, podemos hablar de una sociedad firme frente a los totalitarismos (cosa que nada tiene que ver con el ansia de la izquierda hispánica por volver a dividir a los españoles en dos bandos ideológicos, como en la Guerra Civil), pero también valiente, que tiende a no dejarse intimidar por la izquierda y a no pedir perdón por existir, cosa que le ocurre a la derecha sociológica española, que ni siquiera muestra demasiado interés en rebatir versiones izquierdistas y sesgadas sobre ciertos capítulos de la Historia. Luego, la mayoría de jóvenes polacos no solo son moral y socialmente conservadores, sino también más partidarios del liberalismo económico que sus antecesores (no solo desprecian a RAZEM y a los centro-izquierdistas “Moderna” y “Plataforma Cívica”, sino también al partido de gobierno, por ser muy intervencionista en materia económica).

Ahora bien, particularmente, respecto al movimiento liberal, las principales diferencias estriban en que en este predominan el conservadurismo moral y el interés por defender los valores cristianos de occidente. También son mayoritariamente pro-vida, cosa que también caracteriza a los polacos, incluso pro-familia. En el caso de KoLiber, cabe destacar que existe un departamento específico de la causa pro-vida y que estos participan en marchas pro-vida y pro-familia. Luego, otra cosa que percibo es que les preocupa bastante el proyecto europeísta de unión política (en España, el euroescepticismo es más bien cosa de fascistas y del izquierdismo en general).

De hecho, a la hora de articular una corriente conservadora-liberal de bases, yo me inspiraría casi totalmente en KoLiber, aparte de la derecha americana. Son firmes defensores tanto de la libertad económica, del derecho natural, de la igualdad ante la ley y de la subsidiariedad como de los valores occidentales y la dignidad humana.

En España, no hay nada liberal-conservador en sí. Luego, hay que tener en cuenta que ser liberal-conservador no consiste únicamente en pedir elecciones primarias en un partido de irreversible izquierdización como es el PP y en proclamarse aguirrista. De todos modos, comprendiendo aún lo que supongan ciertas comparaciones con el PP de a partir de 2012, hay que tener en cuenta que, en realidad, políticos como Aznar (aunque fuera el mejor presidente que España haya tenido hasta estos momentos) y Aguirre son a liberal-conservadores como Mike Pence y Margaret Thatcher lo mismo que Albert Rivera a Pablo Iglesias.

“A la hora de articular una corriente conservadora-liberal de bases, yo me inspiraría casi totalmente en KoLiber, aparte de la derecha americana”

Lo que está pasando en España con la ideología de género, ¿es un aviso?

Desde hace años, ha habido sectores de la sociedad (principalmente lobbies feministas y homosexualistas) que han ejercido presiones en base a lo que conocemos como “progreinquisición” o “dictadura de la corrección política”, con pocos obstáculos ya que, lamentablemente, la derecha sociológica española es acomplejada y/o esnobista (aparte de la deriva de lo que otrora era derecha al centro-izquierda: el PP).

Así pues, se ha ejercido una influencia bottom-up que ha derivado tanto en resultados de ingeniería social como el matrimonio entre personas del mismo sexo como en las leyes LGTBI que ya se han aprobado en más de una CC.AA (por ejemplo, las de Cifuentes, Monago y Feijóo), y se prevé la aprobación de una de carácter nacional en septiembre (propuesta con PODEMOS, pero suscrita incluso por el PP y C’s). En otras palabras, se está convirtiendo en ley una censura también evidenciada en las pretensiones de impedir presentaciones de trabajos de investigación contrarios a esta rama del marxismo cultural (un ejemplo de trabajo es el libro de la profesora Alicia Rubio).

La imposición de la ideología de género es tanto ingeniería social como un atentado contra la igualdad ante la ley (por la llamada “discriminación positiva”), la presunción de inocencia (cosa que también ocurre con la Ley de Violencia de Género y el reciente pacto) y libertades como la de expresión (tratan de convertir en delito la mera afirmación de las teorías biológicas), la de conciencia y la religiosa (se pretende censurar la visión cristiana sobre la familia y el matrimonio).

“Se está convirtiendo en ley una censura también evidenciada en las pretensiones de impedir presentaciones de trabajos de investigación contrarios a esta rama del marxismo cultural”

Sueles hablar mucho de Visegrado, un grupo de cuatro países -Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa- que se están desmarcando de las políticas progres de Bruselas. ¿Podría romperse por ahí la Unión Europea?

Aunque el euroescepticismo es mayor en algunos países de la parte occidental (a pesar de que los resultados electorales de los pasados comicios neerlandeses y franceses aparentemente sugieran lo contrario, cuando en realidad no son ni siquiera signo de mejoría para los ganadores: Rutte y Macron) que en algunos de la parte central-oriental, según el Pew Research Center, me reafirmo en que el Grupo del Visegrado debería ser el siguiente en plantear la salida de la Unión Europea y, aconsejablemente, ingresar en la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio), donde solo prima el principio de libre comercio.

Esa Unión Europea que se resiste a poner sanciones a la tiranía venezolana y que mantiene cierta alianza con dictaduras como la castrista y la china, pretende sancionar a Polonia, Hungría y Chequia por no querer aceptar a los llamados “refugiados” (inmigrantes musulmanes). Les preocupa que los gobiernos conservadores de Hungría y de Polonia se resistan a la imposición de la ideología de género y a las presiones para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo y anular toda garantía del derecho a la vida del no nacido (esto está blindado, en el país magiar, gracias a una reforma constitucional emprendida por Viktor Orbán en 2013). Eso sí, ni FIDESZ y “Ley y Justicia” son euroescépticos; distinto es que pongan en jaque al establishment progre-socialdemócrata europeo.

De todos modos, cabe destacar que, según los sondeos, en Eslovaquia no deja de ascender el partido euroescéptico y liberal “Libertad y Solidaridad”, que se posiciona como el más votado. Mientras, en Polonia, el partido del rockero Pawel Kukiz, con un importante sector liberal-conservador, y también euroescéptico, mejoraría su representación parlamentaria. Incluso hay que recordar que Orbán podría revalidar y ampliar su mayoría absoluta.

Por lo tanto, no hay nada dudoso en que pueda ser el Visegrado el próximo detonante.

“Les preocupa que los gobiernos conservadores de Hungría y de Polonia se resistan a la imposición de la ideología de género”

Estás muy puesto en la actualidad estadounidense. ¿Es Trump un referente válido para la derecha europea?

Dije en su día, el año pasado, que alguien con un conservadurismo impostado no podía ser referente de la derecha europea (Trump no se convirtió en pro-vida y pro-familia por evolución intelectual, sino en base a una ventaja de estrategia electoralista). No obstante, es totalmente plausible que sus compromisos de campaña en materia de valores se estén cumpliendo (nominó jueces provida como Neil Gorsuch e, incluso, se ha comprometido a defender a los cristianos de Oriente Medio).

No está siendo de agrado del lobby LGTB (medidas como la retirada de una sección específica de la web de la Casa Blanca, el no admitir a transexuales en el ejército estadounidense y el no declarar el mes de Junio como “Mes del Orgullo Gay” son ejemplo de ello, a pesar de que se mantengan algunas cosas en el Pentágono y no haya entrado el mandatario a cuestionar el matrimonio gay). Se ha retirado la financiación a ONGs proveedoras de abortos en el extranjero.

También ha planteado Trump rebajas fiscales y recortes de gasto (quedan lejos, de momento, el keynesianismo y la propuesta del helicóptero friedmaniano), además de una reforma migratoria meritocrática. Él es partidario de que se elimine el Obamacare. Luego, es cierto que se propone un impuesto a las importaciones y que se retiró del acuerdo comercial transpacífico, pero mientras que lo primero es un error, lo segundo no ha de ser preocupante en sí salvo que se pongan más trabas a la libertad comercial (en realidad, debería haber decretos unilaterales de liberalización comercial).

Por lo tanto, en líneas generales, podemos hablar de un gobierno que, en cierto modo, puede servir de referencia a la derecha europea (cabe recordar que Trump cuenta con asesores del think-tank Heritage, con un equipo conservador y con un vicepresidente liberal-conservador convencido). Ojalá países como España, Reino Unido y Francia tuvieran un Donald Trump, esto es, alguien no solo más o menos fiscalmente conservador, sino también comprometido con los valores de Occidente y contrario a la dictadura occidental de la corrección política.

Eso sí, cierto es que mi referente sigue siendo el senador republicano Ted Cruz en quien, junto a otros y al “House Freedom Caucus”, pongo mi confianza para corregir cualquier error que se aprecie en algunas políticas trumpistas.

Y sí, prefiero un Trump imperfecto a una socialista nacionalista como Marine Le Pen o un sátrapa como Vladimir Putin, que tienen embobados a no pocos europeos de derechas.

“Prefiero un Trump imperfecto a una socialista nacionalista como Marine Le Pen o un sátrapa como Vladimir Putin”

Vayamos ahora a tu tierra. Extremadura es una de las comunidades españolas donde cada vez cuesta más distinguir al PP del PSOE. ¿Qué aliciente puede tener hoy un conservatarian extremeño para votar a Monago, si es que le queda alguno?

El liberal-conservador extremeño en realidad no puede tener aliciente en alguien económicamente intervencionista, partidario del aborto y promotor de la ideología de género. Distinto es que prefiera que el PSOE y PODEMOS sumen menos, pero es que, en realidad, votar al PP es inútil (un “mal menor” no puede ser un partido que ha renunciado a todas sus convicciones). Solo les interesa agradar a las masas “progres”. De hecho, cabe recordar que, en 2014, Monago dijo en dos ocasiones querer pactar con Podemos mientras que un Vox entonces liberal-conservador puro le “asustaba”.

Yo, desde luego, no pienso pedir el voto para quien es un “progre” y socialista más. Oponer resistencia al comunismo desde movimientos cívicos quizá sea más útil que votar por otra legislatura que sea una pérdida de tiempo.

Sobre Monago: “El liberal-conservador extremeño en realidad no puede tener aliciente en alguien económicamente intervencionista, partidario del aborto y promotor de la ideología de género”

Siendo como eres un auténtico devorador de libros, ¿cuál es tu título favorito?

Uno de mis favoritos, acorde al contexto de la entrevista, es El Liberalismo no es Pecado, escrito por Juan Ramón Rallo y Carlos Rodríguez Braun, ambos economistas. Esta obra ayudó a reforzar mi pensamiento económico liberal (si bien es cierto que nunca fui sociata ni commie).

Con 21 años hay jóvenes cuya meta en la vida es pasarlo bien. Con todo el tiempo que dedicas a tus inquietudes intelectuales, ¿crees que estás perdiendo el tiempo, o lo están perdiendo ellos?

Cada cual tiene su perspectiva y criterio a la hora de invertir el tiempo de mi vida. Cada cual tiene sus preferencias. Yo, aparte de atender a mis prioridades académicas-laborales (me decanté por la ingeniería informática por gusto, no por perspectivas laborales sin más), la formación lingüística y el tener otros hobbies adicionales como la fotografía y la programación, considero entretenido y provechoso el documentarme para tener más conocimiento sobre aquello en lo que creo y que quiero defender por la vía del activismo. No voy a discutir sobre quién pierde el tiempo. Cada cual que haga lo que considere en su tiempo libre (obviamente, le desaconsejaría incurrir en la drogadicción y el alcoholismo). Si considerara estar perdiendo el tiempo, ya hubiera pensado en otra actividad que no me disgustara. Pero ya digo, creo estar aprovechando el tiempo con mis inquietudes intelectuales, además de entretenerme.

“Considero entretenido y provechoso el documentarme para tener más conocimiento sobre aquello en lo que creo y que quiero defender por la vía del activismo”

¡Suscríbete gratis a este blog! Ya somos más de 2.700

Enlaces desde blogs, webs y agregadores:

Enlaces y trackbacks:

Comentarios:

  1. Isidro García Getino

    Nos hacen falta unos pocos jóvenes como Ángel Manuel.
    Puede ser suficiente para dar un giro de 190º a la penosa situación socio-política de nuestra España.

  2. Soy de tu opinión, Isidro. Ojalá hubiese muchos más como él.

  3. ARC

    Muy buena la entrevista, y muy bien amueblada la cabeza de Ángel Manuel.
    Me uno a la opiniòn de que se necesitan jóvenes con él: gente informada, preparada, inteligente y comprometida.

  4. Blanca

    Me uno a las anteriores opiniones. Qué bien si tuviésemos muchos jóvenes como Ángel Manuel.

Opina sobre esta entrada:

Al pulsar 'Enviar' aceptas las Normas de Participación. [Abrir emoticonos] [Configura tu icono personal]