El centro político ha degenerado en una equidistancia entre libertad y opresión

La falacia del punto medio: si seguimos así el centrismo implicará cantar ‘La Internacional’

Si nos fiamos de algunos medios, en diversos países de Europa está habiendo un resurgimiento del fascismo, es decir, de partidos autoritarios que quieren imponer dictaduras de tipo corporativista.

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El renacimiento de la derecha liberal-conservadora en Europa

Obviamente, ese escenario que nos venden algunos medios es completamente falso. Salvo excepciones como los griegos de Amanecer Dorado o los húngaros del Jobbik, lo que la mayoría de los medios llaman hoy “ultraderecha” nada tiene que ver con el fascismo, más bien al contrario. Ahí tenemos, sin ir más lejos, el caso de Vox, un partido que estrictamente hablando puede ser definido como liberal-conservador, es decir, con unos planteamientos ideológicos opuestos al fascismo clásico. Los alemanes de Alternative für Deutschland (AfD) también son caracterizados como “ultras” por muchos medios, pero como en el caso de Vox, es un partido más bien de corte liberal-conservador. Partidos como los Sverigedemokraterna (SD) de Suecia, Prawo i Sprawiedliwość (PiS) de Polonia o el Fidesz de Hungría son más bien conservadores.

¿Qué ha pasado en Europa para que el mero hecho de defender posiciones conservadoras o liberal-conservadoras sea considerado un signo de ultraderechismo? Para empezar, si esto está ocurriendo es porque gran parte del centro-derecha ha acabado asumiendo tesis progresistas y socialdemócratas. Ejemplos de ello son el Partido Popular español, la Christlich Demokratische Union (CDU) alemana de Angela Merkel, Les Républicains franceses, los irlandeses del Fine Gael y del Fianna Fáil, los polacos de la Platforma Obywatelska y los británicos del Conservative Party. En gran medida, el llamado centro-derecha no ha tenido reparos en asumir planteamientos izquierdistas como la ideología de género y el aborto. Por ejemplo, en España el Partido Popular dejó intactas las leyes ideológicas socialistas entre 2011 y 2015 a pesar de tener una mayoría absoluta. Lo que muchos votantes de derechas perciben es que los partidos a los que votan ya no defienden sus principios. Por eso están emergiendo partidos nuevos que sí los defienden. Pero no es un resurgimiento del fascismo, ya que esos partidos no defienden planteamientos fascistas. Es un renacimiento de la derecha liberal-conservadora.

El centro político se ha dejado arrastrar por una izquierda radicalizada

Lo llamativo de ese renacimiento es que se está encontrando no sólo con las críticas de la izquierda, sino también del llamado centro o centro-derecha. Desde esas posiciones autoproclamadas como centristas se apela a la “moderación” para rechazar lo que califican como un radicalismo de derechas. Sin embargo, quienes están respaldando esas nuevas opciones políticas de derechas no han cambiado de principios. En muchos casos siguen defendiendo lo mismo en lo que pensaban desde hace décadas. Es el llamado centro político el que se ha ido desplazando, arrastrado por una izquierda cada vez más hegemónica. Hace años era impensable que se aprobasen leyes poniendo en cuestión el derecho a la presunción de inocencia o la igualdad ante la ley en aras de la ideología de género, pero eso hoy está pasando porque la izquierda posterior a la caída del Muro de Berlín ha encontrado nuevos ámbitos en los que promover el enfrentamiento social, por ejemplo, aplicando la tesis marxista de la lucha de clases a los sexos. Para ello ha tergiversado por completo el feminismo, un movimiento surgido para defender la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades, convirtiéndolo en un movimiento neomarxista que presenta a todos los hombres como opresores y a todas las mujeres como oprimidas. Y el llamado centro ha reculado y se ha sumado a esas tesis, animando con ello a la izquierda a radicalizarse cada vez más y, con ello, a desplazar cada vez más a la izquierda ese centro político.

La falacia del punto medio: la verdad no radica en la equidistancia

En lógica se conoce como falacia del punto medio a la errónea idea de que entre dos afirmaciones opuestas, la verdad siempre está en el término medio; una falacia que se ha impuesto ampliamente en el debate político, sustituyendo la verdad por el consenso, con la excusa de que garantizar la convivencia exige ceder por ambas partes. Sin embargo, cuando la izquierda está poniendo abiertamente sus ideas a toda la sociedad, recortando derechos fundamentales y bloqueando cualquier intento de debatir esas ideas, ese centro se convierte en una forma de equidistancia entre la defensa de la libertad y la defensa de la opresión. Cuando alguien dice que la moderación exige adoptar posiciones centristas, lo que quiere decir es que tenemos que ceder ante la izquierda y doblegarnos ante su intolerancia para que ésta no se torne en violencia. Es decir, que esa moderación significa ceder a un chantaje. Eso nos está llevando a una Europa cada vez menos libre, en la que los políticos deciden por las familias qué tipo de educación han de recibir sus hijos, controlan porcentajes cada vez mayores de nuestros ingresos y limitan cada vez más el ejercicio de nuestras libertades. A este paso, para ser centrista acabarán exigiéndote cantar “La Internacional”, y todo porque el centrismo significa, al fin y al cabo, renunciar a dar la batalla de las ideas frente a la izquierda y plegarse poco a poco a sus caprichos.

Foto: Nacion321.com

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Comentarios (Blog):

  1. Sharovarov

    Recuerdo el ejemplo que puso hace ya años Juan Manuel de Prada para explicar dónde está el centro. Era más o menos así: imaginemos un hueso atado a uno de los extremos de un hilo -el otro extremo del hilo está en manos de la izquierda-, y un perrillo que en el caso español representaría al PP. Pues bien, el lugar donde está el hueso simboliza el centro político. El perrillo se va acercando al hueso, pero cuando está cerca de pillarlo, la izquierda le da un tironcillo al hilo para que el perrillo no lo consiga, y así una vez detrás de otra. De esta forma la izquierda sitúa el centro cada vez más hacia la izquierda.

  2. Huichilobos

    Es peor, Elentir; de ZP para acá ha habido una inversión de la realidad totalmente asombrosa. Después de las andaluzas Snchz dijo estar dispuesto a aplicar el 155 … a Andalucía!!!. Y ayer mismo Iceta decía que muchas propuestas de Vox eran inconstitucionales. Todas las leyes que el PP llevó al constitucional son hoy consideradas garantes de la igualdad, y lo inconstitucional es su derogación. La igualdad de sexos sólo se considera igualdad si el estado se interpone como matón a disposición de uno de ellos. Y lo que es peor: ayer los malos eran ETA; hoy los malos son los polis que detenían a los etarras y aquellos a quienes no consiguieron matar. Es de locos.

  3. bilbaino

    ¿Por qué a podemos no lo llaman ultraizquierda?

    De locos, los presuntos fascistas tiene propuestas liberales, y los presuntos democratas declaran alertas y no aceptan los resultados electorales.

  4. Eduard

    ¿Equidistancia?: NO, POR FAVOR. Defendamos lo que creemos justo. Ya está bien de ceder siempre.

    Hace un tiempo yo decía que la izquierda siempre proponía sus principios (o su falta de ellos) y la derecha PP una mezcla entre los suyos y los de la izquierda (equidistancia para demostrar lo tolerantes que eran). Así, con el tiempo, todo iba virando a la izquierda. Sin embargo, de un tiempo a esta parte la cosa ha cambiado. La izquierda propone sus principios y la derecha PP ya no muestra equidistancia si no que acepta directamente lo que dice la izquierda. Lamentable.

    Cs y el ala progre del PP (Samper, Soraya, Maroto, Rajoy… sí sí Rajoy) deberían presentarse unidos a las elecciones pues son exactamente lo mismo. Ni en lo económico ni en lo social veo diferencias apreciables. Ah sí, sí hay diferencias, el PP es un partido corrupto… aunque eso es porque a Cs no le ha dado tiempo.

    VOX y el ala conservadora del PP (la que está en contra del aborto y las leyes ideológicas pero que no pinta nada de nada en el partido) tienen bastantes más diferencias, especialmente en lo referido a la supresión de autonomías. De todos modos yo creo que sería bueno que VOX les tirara los tejos sin complejos a esos del PP.

    En definitiva, parece que PP 2020 = UCD 1984.

  5. Luna

    A demás tenemos otro problema: La ingeniería social ha ordenado su urbanística de tal manera que el recorrido de la derecha tiene apenas un par de metros, mientras que el de la izquierda es infinito. Cualquiera que no sea El espectro diestro se compone de la “derechita cobarde” y la “ultraderecha”. El ala siniestro admite a terroristas, anarquistas, golpeestadistas, provocadores y bandoleros en general. Ya pueden contravenir a la Constitución o a todas las leyes, que entonces basta con llamarles “antifascistas”. y quedan redimidos. Por si eso fuera poco, en casos flagrantes se llega a proclamar que “los de la derecha (léase Vox en este caso) se lo estaban buscando”, y con eso se justifica y queda impune toda una mañana de kale borrroka.

    Personalmente, creo que la tontería del espejismo del centro ha pasado ya un poco de moda. Lo que ahora se lleva es la asimetría astigmática: “hay que ser” de la izquierda más radical porque entonces se es antifascista, ya que un poco de nada de derecha es siempre excesivo.

    Pero vamos a ver: El lado derecho y el izquierdo tienen una naturaleza, no se pueden eliminar. Corta un cacho de la derecha de un lápiz y nunca conseguirás que siempre siga habiendo derecha, hagas lo que hagas. (Si te crees muy listo y lo pones en sentido vertical descubrirás que no lo eres tanto, sigue habiendo ambos lados, aunque sean otros). Ve cortando cachos y cachos de derecha, que lo único que puedes conseguir es que lo que antes estaba a la izquierda cambie de lado. Es lo que llevan haciendo desde siempre. Por esto el PSOE podría llamarse ultraderecha ahora mismo, al fin y al cabo no es él quien proclama los dogmas feminazis o animalistas, por mucho que los bendiga y dé respaldo, lo mismo que hace el PP.

    No olvidemos que nuestros hemisferios cerebrales se cruzan y trabajan en conjunto. Aunque existan un lado derecho y otro izquierdo por naturaleza, existen en ella otras muchas cosas de mayor importancia, la trampa verdadera consiste en etiquetar la justicia y el ideal en esas posiciones que no podrían ser más que estratégicas, ni el anhelo ni la justificación del hombre. Y es en la justicia en donde no nos pueden engañar. Y en el bien -que sigue estando bien- y en el mal -que sigue estando mal-. Ahí queden izquierdas, derechas y centro peleándose entre ellas. A nosotros, que no nos pillen, que eso no es bueno para ser santo.

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