La Benemérita está entre las instituciones mejor valoradas por los españoles

Lo que hay tras los desprecios del poder ejecutivo y del judicial a la Guardia Civil

España lleva años viviendo una seria crisis institucional que afecta a casi todos los poderes del Estado, con algunas excepciones, como se pudo ver en enero en una encuesta de Sociométrica.

El Gobierno deja sin fondos a guardias civiles que investigan casos de corrupción del PSOE
Los socialistas dieron la utilidad pública a un grupo separatista que acosó a la Guardia Civil

Las instituciones mejor y peor valoradas por los españoles

Dicha encuesta demostró que las instituciones mejor valoradas por los españoles son las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el Ejército y la Monarquía, que son precisamente tres instituciones que han sufrido toda clase de campañas de descrédito de una parte considerable del arco parlamentario y de sus medios afines. En el extremo opuesto, las instituciones menos valoradas demostraron ser los partidos políticos, el Congreso, el Senado y la Justicia. Creo que los españoles deberíamos tener más en cuenta estos datos al observar las relaciones entre algunas de esas instituciones, y concretamente, los desprecios que reciben las más valoradas de las menos valoradas, y empezar a pensar si la envidia es lo que mueve a veces esos desprecios.

El Gobierno de Sánchez cede ante los separatistas contra la Guardia Civil

Ayer tuvimos dos buenos ejemplos de esos desprecios. En Cataluña, mandos de los Mozos de Escuadra abandonaron un acto de la Guardia Civil, en honor a su patrona, la Virgen del Pilar, molestos por las alusiones que hizo un mando de la Benemérita al excelente trabajo de sus agentes frente al golpe separatista del 1 de octubre de 2017 y en las recientes detenciones de terroristas separatistas de los CDR. Las palabras de ese mando de la Guardia Civil debería firmarlas cualquier demócrata: lo intolerable es que los mandos de la Policía catalana se sientan solidarios con golpistas y terroristas. Pues bien: en una muestra más de indignidad, ayer el Gobierno de Sánchez pidió disculpas a los mandos de los Mozos por las palabras de ese mando de la Guardia Civil, unas disculpas que les transmitió la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, del PSOE.

El afán de venganza contra la Guardia Civil que mueve al PSOE

Hace sólo diez diez días que el PSOE eligió “Ahora España” como lema electoral para los comicios del 10 de noviembre. Ese “ahora” no le ha durado ni dos semanas: una vez más ha corrido a besarles los pies a los que odian a España, a los que no han tenido escrúpulos en saltarse la ley para intentar romper la unidad de nuestra Nación. Con ese gesto el poder ejecutivo muestra su desprecio por esa Guardia Civil que ha asumido un enorme sacrificio en vidas por defender a España y al Estado de Derecho, demostrando mucho más valor y compromiso con nuestra Patria que esos miserables políticos que traicionan a la Benemérita ante los separatistas. Recordemos que este Gobierno fue el que dejó sin fondos a los guardias civiles que investigaban la corrupción del PSOE, con lo cual a la envidia le añade otra vileza: la venganza.

El Tribunal Supremo da alas a los proetarras contra la Guardia Civil

Por otra parte, ayer también se conoció una sentencia del Tribunal Supremo rebajando las condenas a los ocho proetarras que dieron una paliza a dos guardias civiles y a sus parejas en Alsasua (Navarra). Según la sentencia, que cuenta con dos votos particulares de descuerdo, los agresores no habrían cometido un agravante de discriminación contra los agredidos por su condición de Guardias Civiles. La decisión es insólita, ya que precisamente les agredieron cuando les reconocieron como agentes de la Benemérita, y ese odio al cuerpo no sólo motivo la agresión a los agentes, sino también a las dos mujeres que les acompañaban.

Esta escandalosa sentencia dará alas a la campaña de acoso a la Guardia Civil que están llevando a cabo los proetarras desde hace años, ya que ni siquiera reconoce esa descarada incitación al odio como agravante. La decisión del Supremo es especialmente ruin si tenemos en cuenta que la Guardia Civil ha ejercido funciones de policía judicial en muchas situaciones de riesgo, como las planteadas, por ejemplo, por el golpe separatista en Cataluña. Los guardias civiles han actuado siempre a las órdenes del poder judicial, a menudo asumiendo riesgos personales para ellos y sus familias, para que después les dejen tirados. De hecho, esta decisión augura el peor de los escenarios posibles de cara a la sentencia del golpe separatista del 1-O. Y es que si el Supremo es incapaz de mantenerse firme ante los proetarras, ¿cabe esperar más firmeza por su parte frente a los golpistas? Esta sentencia tiene, además, otro mal precedente muy reciente: la sentencia del Supremo sobre el Valle de los Caídos, liquidando de facto la vigencia de un tratado internacional que garantiza la inviolabilidad de los lugares de culto católicos, algo para lo que el Supremo no tiene competencia ni por asomo. Que ese tribunal se haya plegado ya a los caprichos del Gobierno debería hacernos temer lo peor de cara a la sentencia del 1-O.

El poder político elige a judicial en virtud de una ley aprobada por el PSOE

Llegados a este punto, toca hacerse una incómoda pregunta: ¿quién elige a los jueces del Tribunal Supremo? Pues los elige el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). ¿Y quién elige al CGPJ? Pues lo elige el poder político desde una ley aprobada por el PSOE en 1985, ley que el entonces vicepresidente del Gobierno, el socialista Alfonso Guerra, explicó con aquellas famosas palabras de “Montesquieu ha muerto”, con las que liquidó la independencia judicial en España. Sin embargo, hay una institución que sí ha seguido actuando con independencia. Lo dejó en evidencia el Gobierno de Zapatero cuando le comunicó a ETA que “la Guardia Civil sólo obedece al Duque de Ahumada”, ante la negativa de la Benemérita a acatar ninguna orden de no detener a etarras. Con esa expresión, aquel Gobierno socialista dejaba claro que la Guardia Civil está para cumplir la ley y servir a España con honor, le pese a quien le pese. Con lo cual ya vemos algo más que envidia en ciertas instituciones: nos encontramos el resentimiento típico de los malvados hacia las buenas personas, porque la virtud de éstas deja aún más en evidencia la vileza de aquellos.

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Comentarios (Blog):

  1. Marcial

    Mejor dicho, imposible. ¡Viva la Guardia Civil!!!

  2. Jandro

    Lo de Alsasua es una suprema prevaricación como la catedral de Burgos. La pregunta que se plantea es el motivo de esta flagrante prevaricación: ¿contemporizar para apaciguar al entorno proetarra, tal vez? ¿Minar la moral de la Guardia Civil y de sus simpatizantes y defensores?

    Se echan en falta mecanismos para que el pueblo pueda forzar la depuración de estos tribunales, que no son más que la extensión del poder político.

  3. Luis Carlos

    En el Juego de Tronos no siempre es cuestión de fuerza o de astucia, sino de contar con los aliados adecuados. Uno de los enemigos más peligrosos el que tiene capacidad de sacrificio, y del apoyo de otros, porque si se enfrenta a tí y cae en el intento, el desgaste será demasiado grande para soportar a la segunda oleada, que aprovechará para rematar lo que el otro ha empezado. Por muy rico que seas para contratar mercenarios estos no estarán tan dispuestos al sacrificio como el que lo hace movido por unos ideales como la lealtad, la fe o el patriotismo.

    Le tienen miedo a la guardia civil porque saben que no les permite actuar como dictadores de una república bananera con tanto descaro, que si estos dijeran “hasta aquí hemos llegado” contarían con el apoyo del pueblo, mientras que las “milicias revolucionarias” por muy crueles que sean torturando en las chekas carecen de la disciplina y eficacia necesaria en el campo de batalla.

    Como descubrió Napoleón los españoles somos uno de los pueblos más indómitos. Incluso los más silenciosos podemos ser terribles si se nos acaba la santa paciencia. Por eso quieren rompernos las alas, y usar toda su artillería de propaganda y guerra psicológica para inculcarnos una autocrítica patológica, autodestructiva, una indefensión aprendida y hacernos creer que somos incapaces de hacer nada bien, no al menos sin la guía de otros de fuera con ideas más modernas.

    La maquinaria propagandística se está viniendo abajo, porque hasta ahora era unidireccional, no había oportunidad de réplica, pero con internet ahora podemos contraatacar, y se nota quién tiene más experiencia en los debates e ir a contracorriente. Ya no sirve el discurso de que son el mal menor frente a la amenaza potencial del neofranquismo, ni llamar facha al pobre que ose cuestionarles. Su propaganda tóxica se dedicaba a ridiculizar, pisotear, machacar, hundir, quitar toda dignidad como persona al que se atreviera a llevarle la contraria, y ahora eso ya no funciona tan bien. Entre otras cosas porque la gente se ha dado cuenta de su hipocresía y doble rasero, insultando a los católicos pero censurando las acciones de ciertos musulmanes para no fomentar el odio. Ya la etiqueta de facha como insulto es motivo de pitorreo, nos resbala. Los verdaderos neofacistas son los que ven al estado como una hada madrina que con sus superpoderes nos va a solucionar todo. Los fanáticos se ponen en evidencia en la pobreza de argumentos y en su agresividad, o toxicidad, en las discusiones. Se esperan que con unas burlas ya van a demostrar estar por encima del otro.

    Un progre es demasiado orgulloso para reconocer que puede estar equivocado, y por tanto no se puede convencer a nadie a base de forzarle a que te de la razón. La izquierda sigue empeñada en humillar y maltratar psicológicamente al que no piensa como ellos para forzarnos a que le sigamos la corriente, como a los locos. Y nos hemos hartado, pero hace tiempo, y con internet podemos devolver todos los golpes y dejarles en evidencia.

  4. Luna

    A) Ya no tenemos un gobierno de España sino un gobierno del PSOE. Nunca ha sido lo mismo.

    B)AHORA [ya no] ESPAÑA, no les ha durado el lema ni para la campaña electoral.

    El mando de la Guardia Civil lo dejó todo tan claro como es en realidad, y esto es lo que molesta a los políticos que viven de la mentira y de ocultar la realidad. Sí, el sistema policial está para investigar, detener si procede o se le ordena, reprimir revueltas y canibalismos variados de salvajes e indecentes; los jueces están para mirar la ley con un ojo y al encausado con el otro, oír testimonios con una oreja y alegatos con la otra, barruntárselo todo con el cráneo y si ven que hay delito, aplicar las debidas penas con sus sentencias. No inventan nada, no son nada originales (Salvo la salida genial de Marchena “Señor Pina, si quiere le ponemos a Vd. a declarar en lugar del testigo”). Aplican un Código que llega casi a lo hammurabiense… Total, que mejor que lo diga el Guardia Civil a que lo explique yo a mi manera, pero si hay que pedir perdón por decir esto es un claro síntoma de que no hay libertad, orden ni ley que no sean la anuencia del Narciso de la Moncloa.

    Esto no es diálogo, no solo porque no puede hablar casi nadie -y si lo hace, enmiendan lo que diga- sino porque los temas que deberían abordarse se desprecian de esta manera. Exijo que Pedro Sánchez me pida perdón y dé especiales explicaciones por esta injerencia tan indebida de su partido (que no Gobierno), que me diga a la cara que ya no hay ley ni orden, que ha retirado independencia al poder judicial, que es ilegal decir que nuestro sistema penal funciona, indigno ser policía o algo así. Sólo en este contexto sería necesario pedir perdón en nombre del Guardia Civil sin usurpar su autoridad o persona.

  5. Sharovarov

    Hace muy poco le hablé a una conocida, que trabaja en el ayuntamiento y que sustituyó a la secretaria en un pleno, de la hipocresía del PSOE de mi pueblo condecorando a un guardia civil cuando es un partido que desprecia a la Guardia Civil.

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