Se han vuelto a cargar el Alcázar

Ayer visité por primera vez las nuevas instalaciones del Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo. La última vez que visité este museo fue antes de junio de 2005, cuando estaba instalado en el número 1 de la calle Menéndez Núñez de Madrid. Aquel me pareció un museo fascinante, donde de cada rincón brotaban mil detalles de nuestra historia militar. Ciertamente, las antiguas instalaciones estaban a rebosar y necesitaban más espacio, pero resulta que el nuevo museo sólo expone una quinta parte de los fondos del antiguo. Lo que no me imaginaba es la barbaridad que han hecho con el Alcázar toledano.

Un edificio incompatible con una ciudad Patrimonio de la Humanidad

Al nuevo Museo del Ejército se entra por la fachada del Alcázar más próxima a la Plaza de Zocodover. En primer lugar, me pasma que en una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 se haya construido una fachada de aspecto tan moderno, que rompe por completo la estética arquitectónica del casco histórico de la Ciudad Imperial. Ya lo denunció ante la UNESCO la Asociación de Amigos del Museo del Ejército. Bajo estas líneas podéis ver la foto que hice de esa fachada el año pasado (lo vi un lunes y estaba cerrado):

El Ejército hoy: un pingüino y mucha corrección política

Cuan vi este mamotreto en 2010 no imaginé que lo peor estaba dentro de él. Previo pago de cinco euros por cabeza (salvo que seas estudiante o pensionista, que no es mi caso), al entrar me encuentro con una exposición temporal, bien hecha pero muy resumida, sobre historia de los ejércitos desde la Antigüedad hasta la Edad Media (un periodo histórico que me gusta mucho). Hasta ahí todo bien. Pero siguiendo la visita, me encuentro con otra exposición dedicada al Ejército en la actualidad. Abren la exposición dos grandes fotos del Rey y del Príncipe de Asturias (me pregunto si ellos son la mejor imagen de nuestras Fuerzas Armadas). A continuación, me encuentro con un pingüino. No, no es coña: un pingüino (de pega, claro) y detrás de él una tienda naranja de la que usan los expedicionarios del Ejército en la Antártida. Lo que sigue es una exposición muy políticamente correcta -parece que en vez de un Ejército habla sobre una ONG- y con información muy justa. Tan, tan justa que, por poner un ejemplo, se muestra en una vitrina parte del equipo del teniente de la Legión Arturo Muñoz Castellanos, muerto en acto de servicio el 13 de mayo de 1993 en Mostar (Bosnia-Herzegovina), sin que se dé sobre él más datos que su nombre y rango, a pesar de ser el primer soldado español fallecido en una misión de paz. Un tratamiento vergonzoso, en fin.

Un histórico edificio maquillado, tapado y desfigurado

Después de eso, y ya con un cierto mosqueo, me subo a ver el resto de las salas. En ese momento me doy cuenta de que he entrado en el Alcázar. Para mi sorpresa, y con el pretexto de sacar a la luz restos romanos y árabes situados bajo el histórico edificio toledano, han excavado parte del recinto del Alcázar, en especial en su parte más próxima a la nueva fachada. La desfiguración del recinto original no se queda ahí. A quien conociese su antiguo aspecto interior -como es mi caso- le costará reconocer el nuevo Alcázar. Lo único que me pareció más o menos igual fue el Patio de Armas -al que se le han instalado dos grandes cristaleras en dos de sus lados-, la cripta y las escalinatas que bajan a ésta. Me quedé perplejo al ver que han embaldosado y remodelado por completo los sótanos del Alcázar, donde antiguamente se podían ver las estancias donde vivieron tan duros momentos los asediados en la Guerra Civil Española. Esta reforma en concreto es la que más me ha enfadado. Recuerdo los aljibes, los catres, el horno de pan y otros detalles que se mostraban en aquellos sótanos. Podrás estar de acuerdo o no con los asediados, pero todo aquello era historia… y se lo han cargado.

Han eliminado casi todo recuerdo del asedio de 1936

Una vez pasada la tienda, se entra en las exposiciones permanentes. De frente, en una pequeña sala, se cuenta la historia del Alcázar: no hay ni una mención al famoso asedio de más de dos meses que sufrió en la Guerra Civil. La censura gubernamental ha borrado todo rastro de aquel episodio cargado de heroísmo. Hay que tener en cuenta que los responsables de este acto de burda censura son del mismo partido que gobernaba en España cuando durante el asedio del Alcázar las fuerzas izquierdistas cometieron todo tipo de atrocidades. Entonces los rojos casi destruyen el edificio. Ahora lo han destrozado y además han borrado todo recuerdo de los asediados: una canallada en toda regla. ¿Será esto a lo que llaman “memoria histórica”?

Recorriendo todas las exposiciones permanentes -un itinerario tan laberíntico que confunde y agota, en comparación con el antiguo museo que había en el Alcázar-, llegué al despacho del coronel José Moscardó, comandante de las fuerzas nacionales que resistieron en el edificio durante el duro asedio que vivió en la Guerra Civil. Recuerdo el antiguo despacho, conservado tal cual quedó tras el asedio -con el techo destrozado a tiros- y en el que se reproducía una simulación de la conversación telefónica que mantuvo Moscardó con el jefe de las fuerzas republicanas que asediaban el Alcázar, amenazando éste con matar al hijo de Moscardó si no rendía la posición, y negándose el coronel a ello -consciente de que acceder sería condenar a la muerte a todos los asediados, niños y mujeres incluidos-, aceptando su hijo honrosamente la posibilidad de ser fusilado si con ello salvaba las vidas de los defensores del Alcázar. Del despacho sólo quedan algunos cuadros y el teléfono con el que se hizo la llamada, pero es la única sala que ha quedado relativamente intacta del viejo Alcázar. Eso sí: ningún panel indica lo que ocurrió allí. Una encargada, al preguntarle yo si aquello era el despacho de Moscardó -lo vi tan vacío que ya dudaba-, me ha respondido que sí, sin añadir nada más.

El general Prim tenía un carruaje con varios agujeros

Además de todo lo señalado, las exposiciones adolecen en general de una tremenda falta de información. A modo de ejemplo, en una de las salas se muestra el carruaje tipo berlina que ocupaba el general Juan Prim cuando sufrió el atentado que le costó la vida el 27 de diciembre de 1870 en la entonces denominada Calle del Turco, junto a las Cortes, en Madrid. Un panel indica que es el carruaje del general Prim. Y punto. Ni pío del atentado, y eso que se ven bien los agujeros que dejaron los tiros en un lado de la berlina. Daba la impresión de que el general Prim era un tipo cuyo carruaje tenía varios agujeros pero no se dice de qué.

Y así casi todo. Es indignante que hayan dejado vacío un edificio tan formidable como el que ocupaba el Museo del Ejército en Madrid –el Ministerio de Cultura no sabe qué hacer ahora con él– y a la vez hayan destrozado así el Alcázar de Toledo, exponiendo de forma tan escasa unos fondos tan amplios como los que tenía el citado museo. Esto demuestra un desprecio por la historia propio de personajes que no toleran ningún aspecto de la realidad que escape a sus dogmas ideológicos, incluyendo el pasado. Espero, sinceramente, que más pronto que tarde los responsables de este ultraje, de este expolio y de estos destrozos sean cesados y se diriman todas las responsabilidades que haya que dirimir, llegando a los juzgados si hace falta.

Enlaces relacionados:

El traslado del Museo del Ejército de Madrid a Toledo, ¿un expolio cultural?, por J. Arias Borque
Blog de la Asociación de Amigos del Museo del Ejército de Madrid

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Comentarios (Blog):

  1. hare

    Ten por seguro que los responsables del desaguisado saldrán de rositas y con una buena pensión, sino con una medalla. Así es España.

  2. Pablo el herrero

    De todo el fascismo de las izquierdas europeas (en España en concreto el Psoe), es tan negra la historia de asesinatos en masa, pobreza y totalitarismo que ha creado en el siglo XX, que toda su lucha política posterior se puede resumir en sólo objetivo: borrar de la historia toda prueba de ello.

    La pregunta del millón, ¿Cuándo gane el pp en Castilla La Mancha repondrá en el Alcazar lo que ha borrado de la historia el fascista y asesino Psoe?

    Te adelanto la respuesta: ¡NO!

    Pablo el herrero

  3. Ya me lo temía. Lo raro es que hayan vuelto a abrir el museo.

  4. antonio

    Esta reforma en concreto es la que mas me “a” enfadado.
    Por favor, Elentir corrígelo.
    Te leo bastante y coincido con tus ideas. Un saludo

  5. Hace tiempo que no voy por Toledo; pero, a juzgar por lo que dices, el nuevo Museo del Ejército atenta, criminalmente, por partida doble, pues lo hace contra el espacio artístico de la ciudad y contra el respeto debido a nuestras Fuerzas Armadas. Y nadie paga por ello.

  6. Marcial

    Buen artículo Elentir.
    Yo conocí el Alcázar en junio del 98 y me fascinó.
    Hay que decir también que el traslado del Museo del Ejército de Madrid (donde yo lo conocí allá por el 96)comenzó, por razones nunca claras, con un gobierno del partido que hoy es oposición (todo este maremágnum viene muy bien explicado en la Revista Atenea).
    Como decía Esparza, quieren que España salga de la Historia, como hicieron con Austria, que hoy no es sino un destino turísitico y sede de organismos.

  7. Melecio

    Por Dios, corrige la falta: “Esta reforma en concreto es la que más me a enfadado.”

  8. Imperdonable errata por mi parte. Gracias por el aviso, Antonio y Melecio. Ya está corregida. 😉

  9. El Tiol Baston

    En el Alcázar de Toledo estuve hace muchos años, y en el Museo del Ejército también, pero, como éste estaba en Madrid y me era más accesible, volví hace menos tiempo en varias ocasiones. Supongo que muchas cosas de las que estaban expuestas ya no las veremos más, especialmente de aquéllas de la historia de España desde que el partido de estos individuos existe. Otras, como hicieron con el despacho de Moscardó, las arreglarán o modificarán para que todo parezca menos terrible y así modificar la historia como les convenga hacerlo.

    En el aspecto de agujeros, también me acuerdo de una armadura de Carlos V con ellos. Lo de no dar ninguna información me imagino que lo harán para vender folletos o cedés. ¿Sigue expuesto el coche en que sufrió el atentado Carrero Blanco? ¿O habrá “volado” otra vez, pero ahora en el sentido metafórico?

  10. Mike Chapel

    Entiendo tu decepeción. En parte la comparto. Quizás no tanto por el edificio nuevo ni por las excavaciones, pero si por no reconocerse el Alázar como edificio histórico, el despacho desaparecido (en mi visita no se podía ni ver), en la falta de fondos, en carteles equivocados incluso (aunque era recién inaugurado y puede que ya estén corregidos).

    Me cuentan que la Carmen Chacón visitó directamente la parte de la Guerra Civil para comprobar que habían seguido sus directrices.

    La memoria histórica no es revanchismo, ni olvidar lo de un lado o de otro. Es recordar todo, lo bueno, lo malo y hasta lo peor desde todos los puntos de vista.

    El recorrido por la Historia de España me parece correcto y es la tendencia museística actual, pero me preocupa ENORMEMENTE qué pasará con ese 75% del material no expuesto. No hay sitio para todo ello, aunque la idea de poder recorrer el almacén que se ve, no creo que sea la solución.

    Por cierto, he visitado museos del ejercito en Portugal, Alemania, Italia, Suiza. Este no es de los peores.

  11. Lo primero que tengo que decir es que al ver el nuevo edifico me ha recordado a la Casa del Hombre de La Coruña: http://www.turismocoruna.com/media/img/domus-250.jpg Y es hacen todo estos proyectos iguales, feos, reconocibles a distancia por su feísmo y falta de personalidad.

    Algo distinto es ell futuro Museo de la Ciencia y la Tecnología, pero va también en la misma línea: http://www.galiciahoxe.com/img/noticias/20100605/gp38f03697091_384217.jpg

    Yo creo que tienen un programa de ordenador que se los genera aleatoriamente y luego se lo dan a firmar a algún pseudofamosete del diseño arquitectónico, millones por aquí, un poco de supuesto glamour por allá para vender la obra como más importante y ya tenemos un nuevo engendro.

    Dicho esto, el desaguisado no me sorprende. Podría haber sido peor, MUCHO peor… Y no me tiren de la lengua, que estas cosas las carga el diablo y luego hay honores ofendidos…

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