En 2014 el aborto mató en España a tantos niños como habitantes tiene Santiago

Un día, 28 de diciembre, y 94.796 buenas razones para no tener ganas de bromear

Hoy es 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes. Como ocurre con otras tradiciones, muchos han olvidado el significado de esta celebración y la limitan a un día para gastar bromas.

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Hoy recordamos una matanza de pequeños inocentes en Belén

Confieso que soy de los que han aprovechado esta jornada, hace años, para hacer inocentadas. Con el paso de los años he ido perdiendo las ganas de hacerlas, sobre todo porque me daba la sensación de que tanta broma acababa sepultando la memoria de un hecho que no tiene nada de gracioso. Hoy recordamos la matanza de inocentes que ordenó el Rey Herodes en Belén, con el fin de acabar con la vida del Salvador, de cuyo nacimiento había tenido noticia por los Reyes Magos y de quien temía que le arrebatase el poder: “Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años”, relata San Mateo en su Evangelio.

Hoy la matanza de inocentes en España equivale a la población de Santiago

Herodes ha pasado a la historia como un auténtico asesino, pero a día de hoy es comprensible que no haya muchos deseos de recordar la atrocidad que cometió en Belén, porque si nos atenemos a las cifras, los modernos Herodes ganan al antiguo monarca por goleada. Sirva como ejemplo el caso de España. Hace unos días el Ministerio de Sanidad publicó la cifra de abortos registrados en España en 2014: 94.796. Es decir, que el año pasado se mató a casi 95.000 niños y niñas por nacer en nuestro país. Con el paso de nos años nos hemos acostumbrado a cifras así de abultadas, que se publican por estas fechas para que pasen desapercibidas entre las fiestas navideñas, cuando la gente está más ocupada con comidas, cenas, regalos y otras cosas. Para hacernos una idea, es como si se hubiese matado a casi toda la población de la ciudad de Santiago de Compostela.

Si legalizar un acto de violencia lo reduce, ¿por qué no legalizan el robo?

Es cierto que es la primera vez desde 2005 que la cifra anual de abortos registrados en España es inferior a los 100.000. Algunos abortistas se han atrevido a afirmar que la Ley del Aborto de 2010 ha conseguido reducir el número de abortos, y que por tanto ha sido una ley acertada. Incluso se felicitan por ello. Para empezar, hay que recordar que una ley que desprotege la vida humana en sus inicios, y que autoriza a matar a seres humanos inocentes e indefensos, es una ley injusta y monstruosa. Los responsables de que haya sido aprobada y de que aún siga vigente merecen ser juzgados por la historia a la altura de Herodes. Todos los resortes de esa ley parecen pensados para facilitar todo lo posible que se perpetren abortos, y no para que se reduzca su número. Si los abortistas creyesen que legalizar un acto de violencia sirve para reducir su incidencia, ¿por qué no lo han hecho con los robos o los maltratos? Obviamente, legalizar el robo y el maltrato lanzaría a la sociedad el mensaje de que robar y maltratar está bien, que es lo que han hecho con el aborto los promotores de dicha ley. Entonces, ¿por qué se felicitan de que haya menos abortos? Si creen que el aborto está mal, ¿por qué pusieron todas las facilidades para perpetrarlo?

La ley de 1985 ya estableció un marco similar al del aborto legal

Si el número de abortos se reduce no es, desde luego, gracias a esa ley infame, sino debido a otros factores. Ya de partida, si una ley que da barra libre para abortar va seguida de una reducción del número de abortos, habría que preguntarse qué legislación había antes. Hasta 2010 estuvo vigente en España la Ley del Aborto de 1985, también instaurada por el PSOE y -como ha ocurrido con la ley de 2010- mantenida por el PP. La ley despenalizaba el aborto en varios supuestos, entre ellos el del riesgo psicológico para la madre, lo que se convirtió en un coladero legal que acabó dando cobertura al 98% de los abortos. Ese coladero implicaba, en la práctica, que en España ya existía algo equiparable al aborto legalizado, de ahí que no haya habido muchas variaciones en las cifras de abortos cuando la ley de 2010 acabó convirtiendo en “derecho” ese coladero.

El descenso de la inmigración influye en la bajada del número de abortos

Por otra parte, los datos del Ministerio de Sanidad revelan que el porcentaje de españolas sobre el total de mujeres que abortan en España ha pasado del 47,99% al 64,35% en 5 años. Según datos del INE, en 2009 había 5,6 millones de extranjeros residiendo en España. En 2014 la cifra había caído hasta los 4,7 millones. Esa caída de la población extranjera se ha notado en las cifras de abortos. En 2009 la mayoría de las mujeres que abortaron en España eran extranjeras: un 52,01%. Se ha ido reduciendo el porcentaje hasta el 35,65% de 2014. Dicho sea de otra forma: hay menos abortos, en buena medida, por el descenso del número de inmigrantes.

La venta sin receta de la PDD saca muchos abortos de las estadísticas

Paralelamente, si en 2009 abortaron 63.800 españolas, en 2014 lo hicieron 60.000. Hay que recordar que en 2009, un año antes de la entrada en vigor de la actual Ley del Aborto, se produjo ya la primera caída del número de abortos en España tras 25 años de incremento. La causa fue, en gran medida, el reparto sin receta de la PDD, una píldora que se presenta como “anticonceptiva” a pesar de tener efectos abortivos. Dicho sea de otra forma: muchos de los abortos que se cometen en España se han ido quedado fuera de las estadísticas a causa de la PDD.

En 5 años se ha reducido en 630.000 el número de mujeres en edad fértil

Hay otro factor más que incluye en la caída del número de abortos: el demográfico. Según datos del INE, entre 2009 y 2014 el número de mujeres en edad fértil residentes en España se redujo en más de 630.000 (pasaron de 11,61 millones a 10,98 millones). El INE ha apuntado tres motivos para esta caída: “En primer lugar, porque llegan a ese rango de edades generaciones menos numerosas nacidas durante la crisis de natalidad de los 80 y primera mitad de los 90. En segundo lugar, por el menor aporte de la inmigración exterior. Y, en tercer lugar, por el mayor número de emigraciones al exterior de los últimos años.” Es decir, que hay menos abortos, en parte, porque hay menos mujeres en edad fértil.

España se encamina a un suicido demográfico

Hay que recordar que entre las víctimas de esta tragedia que es el aborto no sólo hemos de contar a los propios niños y niñas abortados, y a las miles de madres que se deshacen de ello y que luego sufren las consecuencias psicológicas de esa terrible decisión. Toda España va a sufrir las consecuencias de esta matanza. Nuestro país necesita 280.000 niños más cada año para garantizar el relevo generacional. Esta afirmación no es un mero capricho para cuadrar estadísticas. Según datos del INE, en 2015 la tasa de dependencia de España se ha situado en el 52,95%. Redondeando la cifra, eso significa que por cada 100 habitantes ya hay 53 que son menores de 16 años o mayores de 64 y, por tanto, dependen de los 47 restantes para subsistir. En enero de 2010 el INE publicó un informe titulado “Proyección de la Población de España a Largo Plazo, 2009-2049”, en el que se señalaba que a este ritmo en 2049 la tasa de dependencia se situará en el 89,66%, con un 60,6% de población mayor de 64 años y un 29,07% menor de 16. Ya advertí hace dos años de las consecuencias que tendría esto: con una tasa de dependencia del 89,6%, ya no cabe hablar ni de pensiones, ni de educación pública ni de sanidad pública: no habrá dinero para sostenerlas, por mucho que el Estado se empeñe en saquear fiscalmente al exiguo porcentaje de españoles en edad de trabajar. España se convertirá en un enorme geriátrico dependiente de la ayuda extranjera, ayuda que se prestará a cambio de cesiones de soberanía. Es poco probable que un aporte de la inmigración pueda resolver un panorama como éste, ya que España se convertirá en un país empobrecido, sin servicios sociales, con una presión fiscal asfixiante y sin ningún porvenir. A pesar de que conocen esas cifras, nuestros políticos sigue cruzándose de brazos ante el problema y siguen fomentando el aborto, es decir, siguen cavando la tumba para el suicidio demográfico de España. ¿Entendéis por qué me he quedado sin ganas de bromas?

(Imagen: ‘La matanza de los inocentes’, un fresco conservado en la Capilla de los Santos Inocentes, en la Iglesia de San Gregorio Maggiore de Spoleto, Italia)

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Comentarios:

  1. Russell

    Cena de Nochebuena y comida de Navidad. Dos encuentros familiares y discusión en las dos: “la culpa es vuestra por no votar al PP”. Todavía hay mucha gente que sigue pensando que lo malo es que el PP no tenga mayoría absoluta, no que no se defiendan determinados principios.

  2. Y así por toda la red, Russell. Por lo visto, si un político incumple tus promesas y -en consecuencia- le retiras tu confianza, si ese político se lleva un batacazo electoral, la culpa no es de él sino tuya. Menuda cultura política que tienen algunos compatriotas…

  3. pacococo

    Lo cierto es que también detecto menos bromas, hasta hace poco tenías que estar muy alerta y con todo, caías. De unos años a esta parte es rarísimo que alguien te haga una broma y hasta los periódicos traen, si es que traen, una noticia falsa sin gracia. Tal vez sea la crisis o que al descristianizar la sociedad, se pierde el sentido del día. Mejor sin bromas.

    En la homilía ha mencionado a los niños que trabajan o que luchan en las guerras y hasta aquellos que no tienen oportunidad de nacer. No sé, pero creo que una mención explícita al oprobio humano del aborto no hubiera estado de más. Y digo oprobio, porque al igual que la esclavitud hoy se considera la gran vergüenza de la Humanidad, dentro de unos años, el aborto será la gran vergüenza de la Humanidad.

    Ya se habla del derecho a matar al niño recién nacido. En realidad no hay mucha diferencia entre un niño 24 horas antes de nacer o 24 horas después de nacer. Todo se andará, aún no hemos llegado al fondo de la ignominia.

    Es el signo de los tiempos. Cuando se produce el hundimiento de una civilización los primeros que mueren son los niños, en el siglo V, a pesar del cristianismo, el aborto y el infanticidio eran muy frecuentes en todo el imperio.

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