Esta política ya está causando desabastecimiento de material sanitario en España

El PSOE y Podemos imitan una receta de Lenin con sus requisas: éste fue su efecto en la URSS

La imprevisión del Gobierno socialista-comunista ante la extensión del coronavirus le ha llevado a una huida hacia adelante que ya está empezando a tener efectos muy negativos en el suministro.

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Difaman a una empresa y dejan a la sanidad andaluza sin mascarillas

Mientras el Gobierno se dedica a instigar caceroladas contra la monarquía para así distraer la atensión sobre su mala gestión de esta crisis sanitaria, han empezado a ocurrir cosas que auguran momentos aún más difíciles. Este martes, la requisa por parte del Gobierno de 150.000 mascarillas sanitarias en Jaén dejó desabastecida a la sanidad andaluza, que es la que había encargado ese material a la empresa que sufrió la requisa, una empresa que además fue difamada desde el Gobierno, que presentó la recogida como una incautación, lanzándose varios medios a propagar falsas acusaciones contra esa firma, que ya ha desmentido el bulo del Gobierno. Esa medida ha provocado una protesta del Gobierno andaluz al Gobierno central.

La Comunidad de Madrid también sufre los efectos de las requisas masivas del Gobierno

Este jueves el problema ha surgido en la región con más casos de coronavirus en España: la Comunidad de Madrid ha denunciado que el Gobierno retiene en las aduanas el material sanitario que necesita: “Desde que estamos en el estado de alarma, nosotros como comunidad no podemos comprar material y tenemos retenido en las aduanas material de todo tipo”, ha denunciado la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, añadiendo: “En las últimas 48 horas, no nos ha llegado ni una sola mascarilla, absolutamente nada para los hospitales. Estamos trabajando a mínimos”. Esto después de que el Gobierno de Sánchez haya centralizado la distribución de ese material.

El Gobierno niega las requisas mientras la Guardia Civil las confirma

En respuesta a esas acusaciones, hoy el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha negado que haya requisas y ha asegurado que ese material ya se ha enviado. Pero a decir verdad, la credibilidad del ministro y de todo el Gobierno está ya muy tocada después de pasarse semanas restando importancia a esta amenaza sanitaria. Que ahora niegue requisas mientras la propia Guardia Civil las anuncia en su web es la guinda que faltaba para confirmar que en este difícil momento el ejecutivo sigue mintiendo a los españoles para tapar los efectos de su imprevisión y sus improvisaciones, y también de algo que viene caracterizando a la facción más extremista de este Gobierno: su torpe empeño en despreciar la ayuda de la iniciativa privada, maltratando a las empresas que la ofrecen generosamente, una política ideológica y sectaria que tiene su máxima plasmación en los mensajes de Podemos y de Izquierda Unida contra la sanidad privada.

El resultado de esta medida: freno a las importaciones de material sanitario

Hoy Libre Mercado informa que las requisas generalizadas de material sanitario por parte del Gobierno español están frenando su importación: “El riesgo de que el material sea requisado en frontera ha hecho que muchos fabricantes se nieguen a vender a clientes en España, ya que nadie les asegura que van a cobrar”. Pasa lo mismo con los importadores: las empresas españolas que compraban ese material en el exterior están recibiendo un claro incentivo para dejar de hacerlo: “Illa lo que hace es quitárnoslo y llevárselo a Madrid”. A esto hay que añadir que el Gobierno no explica cómo, cuándo y en qué cuantía va a pagar a las empresas que sufren las requisas, a lo que hay que añadir los retrasos del Gobierno en los pagos. Como señala @absolutexe, en enero de este año “la administración central del estado debía a sus proveedores 488 millones de euros”. Se trata, además, de un problema que no se limita a las mascarillas: también afecta a los guantes de nitrilo, hisopos, gafas de protección, batas desechables e impermeables, soluciones hidroalcohólicas y respiradores. Primero nos ha tocado pagar la imprevisión del Gobierno y sus retrasos a la hora de adquirir ese material, y ahora nos tocará pagar sus modos autoritarios.

Lo que provocó la política de requisas instaurada por Lenin

La actuación del Gobierno de Sánchez no es la propia de un estado de alarma, ni siquiera de un estado de excepción. El ejecutivo está aplicando unas formas propias de una economía de guerra, y para más inri al estilo soviético. De hecho, este desastre que está provocando con la importación de material sanitario empieza a recordar mucho a la Prodrazvyorstka, la política de requisas impuesta por Lenin. Esa medida se puso en marcha en 1918 cuando la Rusia bolchevique empezó a sufrir el desabastecimiento de grano. La ocurrencia de los comunistas fue confiscar a los campesinos primero el grano, y después el forraje, las patatas y la carne, en muchos casos pretendiendo obligarles a producir estos artículos sin garantizar siquiera un pago por ellos. En agosto hubo en Tambov una revuelta campesina contra esas requisas, que fue brutalmente reprimida por los comunistas, dejando 240.000 muertos entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag, el sistema de campos de concentración instaurado por la dictadura de Lenin.

Cuanto peor, mejor: jugando con la desesperación de la gente

La represión también alcanzó a los hambrientos obreros de las fábricas que se declararon en huelga por las duras condiciones impuestas por los bolcheviques: en abril de 1919, en la fábrica de Putilov, 900 huelguistas fueron detenidos y 200 fueron ejecutados sin juicio previo. El propio Lenin animaba a matar a los huelguistas, tachándolos de saboteadores: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje”, le dijo a Vladimir Smirnov en un telegrama el 29 de enero de 1920 ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales. El resultado de estas políticas leninistas fueron hambrunas masivas en las que murieron entre 3,9 millones y 7,75 millones de rusos, kazajos y tártaros. Hay que decir que el propio Lenin fomentaba estas desdichas, bajo la premisa de cuanto peor, mejor, en la creencia de que la desesperación de las masas a causa del hambre les haría más favorables a los comunistas: “Todas las consideraciones indican que más adelante no lo haremos, porque en ningún otro momento, además del hambre desesperada, nos dará ese estado de ánimo entre la masa general de campesinos que nos garantizaría la simpatía de este grupo”, escribió en una carta dirigida al Politburó el 19 de marzo de 1922 que se conserva en la librería del Congreso de EEUU.

Al menos dos ministros del Gobierno de Sánchez son admiradores de aquel brutal dictador

A la vista de los planteamientos del primer dictador comunista, en este momento empieza a resultar más escalofriante que nunca recordar que al menos dos ministros del Gobierno, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, son admiradores de Lenin. Recordemos que en marzo de 2013, sólo un año antes de fundar Podemos y en una conferencia para las Juventudes Comunistas, Iglesias llegó a compararse con Lenin en su papel de títere de los alemanes para desestabilizar a la Rusia zarista, pero en su caso con la dictadura islámica de Irán ocupando el sitio de Alemania. ¿Qué recetas y qué resultados hemos de esperar de un Consejo de Ministros en el que se sientan totalitarios que admiran a ese dictador criminal que mató de hambre a millones de personas? Desde luego, tenemos el peor gobierno posible en una situación tan crítica como ésta.

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Comentarios (Blog):

  1. Luna

    Me preocupa que además de la requisión inmotivada se produzca una mala gestión, estoy convencido de que las empresas de suministros hospitalarios conocen mucho más las necesidades de hospitales y otras instalaciones y la vía más eficaz para hacerlas llegar. Teniendo en cuenta que gran parte de sus clientes serán hospitales del sistema público de salud es mejor contar con esta logística para la intendencia en esta epidemia y no entrar a saco para luego ver quién las necesita e ir improvisando socialistocomunistamente cualquier mala chapuza.

    Por otra parte, ¿requisar?¿oiga, y quién le dice a usted que los fabricantes o vendedores de estas mascarillas no las darían de buen grado?. Esto es puro autoritarismo y nada más. Que aunque haya estado de alarma son unos payasos, unos ineficaces y unos ladrones. Serán autoridad porque nos la imponen, pero no me creo yo que sea competente.

    Vivan el Doctor Zhivago y su bicicleta.

    Y a todas estas, seguro que ni han pensado en que a la vez que se confiscan y gastan, habrá que ir fabricándolas para satisfacer la demanda. Ya imagino que no se les ha pasado por entre oreja y oreja que pueden poner a trabajadores por si están faltando, que pueden hacer una inyección económica para esta sobreproducción, eso son fontanerías que quedan para el empresario, ése que tanto desprecian los rojos y es culpable de todas las cosas.

  2. Luis Carlos

    Esto apesta a torpedear las posibilidades de recuperación de las regiones donde no gobiernen ellos, y así provocar un desgaste de los políticos rivales y forzarnos a que se les vuelva a votar a ellos. En tal caso deberían responder ante la justicia.

    Mucho cuidado si intentan vendernos el cuento de que a pesar de todo el daño que ya han causado todavía pueden aspirar a seguir gobernando según futuras encuestas electorales, porque es señal de que prepararían un nuevo pucherazo. No sólo nos jugamos la economía o la propia libertad, sino nuestras propias vidas.

    Estos prefieren gobernar en el infierno que obedecer órdenes en el cielo, ser los señores de la necrópolis que servir en un palacio.

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