Dice que le han censurado trabajos relacionados con Vox y Santiago Abascal

Javier Negre explica su despido de El Mundo y anuncia que expondrá su «censura» a Vox

España vive malos tiempos para la libertad de expresión, a causa de la compra de medios por parte del Gobierno mediante ayudas públicas y publicidad institucional.

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Negre confirma su despido a través de Twitter y Youtube

Ayer Periodista Digital daba a conocer el despido de Javier Negre de El Mundo “por criticar la publicidad institucional del Gobierno”. Hace unas horas, el propio periodista ha confirmado la noticia en su cuenta de Twitter y en el canal de Youtube de Estado de Alarma, lanzado a finales de marzo. A través de Twitter, Negre ha señalado: “He sido despedido de Unidad Editorial tras diez años dando exclusivas para @elmundoes, siendo incómodo para el poder y jugarme el tipo en el País Vasco y Cataluña por defender los intereses editoriales de mi cabecera y en los lugares donde no quería ir prácticamente nadie”.

Esgrimen sus críticas a la publicidad institucional para despedirle

Así mismo, el periodista añade: “Las razones que me han esgrimido hoy en UE son que he hecho competencia desleal por estar en el canal de Youtube Estado de Alarma y criticar ahí la publicidad institucional del Gobierno en estos tiempos donde no hay dinero para autónomos, ERTEs o para tests rápidos”. Negre señala que esas declaraciones las hizo “en una entrevista en Estado de Alarma emitida a las 20 horas del pasado 25 de mayo y tras realizar esas afirmaciones recibí un mail de UE” -en referencia a Unidad Editorial, la empresa propietaria del diario El Mundo- a las 20.44 del mismo día diciéndome que tenía que pedir autorización para hablar en Youtube y en otros medios”.

«Se me han llegado a censurar artículos o entrevistas relacionadas con Vox y Santiago Abascal»

Negre también denuncia la censura que ha sufrido en ese periódico: “se me han llegado a censurar artículos o entrevistas relacionadas con Vox y Santiago Abascal”, y en el vídeo que podéis ver a continuación anuncia la próxima publicación de un libro en el que expondrá la censura que ha sufrido en El Mundo al publicar artículos relacionados con Vox. De hecho, señala que el periódico le considerase una persona afín a ese partido como uno de los motivos de su despido.

Los periodistas represaliados por su independencia en los últimos meses

Negre no es el primer comunicador que paga cara su independencia durante este estado de alarma. El 12 de marzo El Mundo despedía a Fernando Sánchez Dragó, un escritor afín a Vox que venía colaborando con ese diario desde 1989.

El 24 de marzo el diario La Razón censuró un artículo de Alfonso Ussía en el que criticaba al Gobierno, dos días después de que UTECA -una entidad en la que figura Atresmedia- pidiese al ejecutivo que rescatase a los medios con el dinero de los contribuyentes. Casualmente, el diario La Razón es propiedad del Grupo Planeta, accionista mayoritario de Atresmedia, el grupo de comunicación de La Sexta y Antena 3. Poco después de aquella censura, Ussía dejó de colaborar en La Razón.

El 28 de marzo Iker Jiménez anunciaba la interrupción de su programa “Cuarto Milenio” en el canal Cuatro, una decisión tomada a causa del coronavirus, señaló, a pesar de que otros programas se han seguido emitiendo en plena pandemia. En el programa de Youtube en el que dio la noticia, Jiménez reconoció que “últimamente hemos quedado muy señalados” al haber advertido con antelación el riesgo de la epidemia mientras medios afines al Gobierno la trivializaban. Pasados ya más de dos meses, Cuatro sigue reponiendo viejas emisiones de Cuatro Milenio pero aún no se han vuelto a emitir nuevas entregas del programa.

El 15 de abril, el diario Público, afín al Gobierno, echaba al columnista César Calderón después de escribir una columna de opinión criticando la gestión del ejecutivo socialista-comunista durante la pandemia.

Ciertamente, vivimos tiempos más propicios para el “periodismo de rodillera” -el que se arrodilla ante el Gobierno- que para el periodismo libre e independiente, pero es precisamente ahora cuando se está poniendo a prueba quiénes son periodistas de vocación -aquellos que están dispuestos a quedarse a la intemperie por hacer su trabajo en libertad-, y quiénes aspiran a ser meros propagandistas al servicio del poder. Todo mi apoyo a Javier Negre, y mis mejores deseos para su canal Estado de Alarma.

Imagen: Cuatro.

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Comentarios (Blog):

  1. Alvaro

    De Javier Negre era el reportaje que nos compartiste aquí hace unos meses:

    https://www.outono.net/elentir/2019/10/31/el-excelente-reportaje-de-javier-negre-sobre-la-trastienda-de-la-campana-electoral-de-vox/

    Al no aplicar el habitual filtro deformante a Vox, no me extraña que a Negre le consideren “afín” al partido. Se ve que la honradez intelectual tiende a considerarse algo de derechas, al menos a juzgar por las reacciones que suscita en según qué personas y organizaciones.

    Un saludo.

  2. Jandro

    Vivimos uno de los momentos del periodismo más infames. Se ha ido gestando durante décadas: los periodistas necesitan comer y los medios necesitan dinero. Entre los usuarios, se puede soportar este modelo mientras los jefes de los medios todavía mantengan unos principios y unas líneas rojas que no estén dispuestos a cruzar. Pero, cuando eso desaparece, se acabó el último resquicio de independencia, de objetividad y de veracidad.

    Es un modelo que iremos abandonando para ir hacia otro de voces libres e independientes del poder político. Algunas de estas voces tienen otro problema: la creación sistemática de contenidos complacientes con tal o cual ideología o grupo de personas. No todos son auténticamente libres. De aquí, habrá que escoger a los que hablen con criterio, desde la honestidad, y no se casen con nadie, nos guste siempre o no todo lo que digan. Bueno, ese será un nuevo problema y no todos estarán por la labor de prescindir de contenidos autocomplacientes, pero el primer paso, el de deshacernos del periodismo de rodilleras, estará conquistado.

  3. Drociano

    Decía Antonio Machado, “de cada diez cabezas nueve embisten y una piensa”. Eso era en tiempos de Machado, pero ha llovido mucho desde entonces. Hoy de cada cien periodistas 99 se doblan y uno se mantiene erguido.
    Ya nos queda poco que podamos escuchar y menos que podamos leer. Por eso algunos seguimos con Elentir y esperemos que con Negre.

  4. Andrés

    Desde la infame portada común de “salimos más fuertes” es evidente que de los “mass media” españoles no se puede esperar nada que evoque ética o deontología informativa. Son, desde hace tiempo, correas de transmisión de la voz de su amo, y coartada de pseudopluralismo, es decir, mascarada de “oposición al régimen dentro del régimen”. De ahí que su odio a VOX sea unánime entre todos ellos, sean de la órbita pepera, socialista, chavista-podemita o separatista. No debiéramos privarnos de recordarles, cada vez que ladren, el referido episodio de la portada compartida, para que tengan siempre presente que no tienen ninguna legitimidad para impartir lecciones de moralidad a nadie. La vergüenza ha de acompañarles hasta el final.

    Por otra parte, urge crear un marco de liberalización del espacio informativo, que permita oxigenar esa rigidez monolítica, y dé pie a la creación de una red de medios y emisoras independientes, no dependientes de la licencia o del subsidio gubernamental de turno. En Estados Unidos, el movimiento liberal-conservador difunde sus ideas e iniciativas por medio de una inmensa red de pequeños medios independientes, a menudo de ámbito de condado o de municipio, que equilibran la balanza frente al discurso único de los “mainstream” clásicos. El fenómeno Trump, por ejemplo, no se concibe sin esa red de emisoras, de escaso presupuesto, pero de fuerte seguimiento en cada condado o localidad, en donde a diario se advierte a la población de las burdas manipulaciones de las grandes corporaciones mediáticas, al servicio de la dictadura progre.

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