Su última encíclica niega la base doctrinal católica de la defensa nacional

¿El Papa Francisco se dispone a disolver la veterana y famosa Guardia Suiza Pontificia?

El Estado de la Ciudad de Vaticano tiene el que a día de hoy es el ejército profesional más pequeño del mundo: la Guardia Suiza Pontificia, fundada en el siglo XVI.

El pacifismo, el mejor amigo de los totalitarios
Un profético artículo de la revista ‘Ejército’ en 1988 sobre la subversión de extrema izquierda

El armamento del ejército profesional más pequeño del mundo

Aunque se trata de un cuerpo militar cuyo aspecto más conocido es el ceremonial, la Guardia Suiza es una guardia personal tiene los medios necesarios para la defensa del Estado más pequeño del mundo en caso de un ataque. Además de sus conocidas alabardas, los 110 militares que defienden al Papa disponen de un arsenal que incluye pistolas automáticas SIG Sauer P220 y P226, subfusiles Heckler & Koch MP5 y fusiles de asalto SIG SG 550. Además de este cuerpo militar, el Vaticano tiene un cuerpo policial mucho menos conocido, el Cuerpo de Gendarmería de la Ciudad del Vaticano, formado por 130 agentes. Este cuerpo dispone de pistolas automáticas Glock 17 y subfusiles Beretta M12 y Heckler & Koch MP5.

Soldados de la Guardia Suiza Pontificia haciendo prácticas de tiro con fusiles de asalto SIG SG 550 (Foto: BR / Michael Mandlik).

La doctrina católica sobre la guerra justa

La existencia de la Guardia Suiza Pontificia, como la del Ejército de los Estados Pontificios y la Marina Pontificia (que fueron disueltos con la desaparición de los Estados Pontificios en 1870), responde a la tradicional doctrina católica sobre la guerra justa. Actualmente, el Catecismo de la Iglesia Católica (se puede consultar en la web de la Santa Sede) afirma lo siguiente sobre la guerra:

2308 Todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras.

Sin embargo, “mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa” (GS 79).

2309 Se han de considerar con rigor las condiciones estrictas de una legítima defensa mediante la fuerza militar. La gravedad de semejante decisión somete a esta a condiciones rigurosas de legitimidad moral. Es preciso a la vez:
Que el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de las naciones sea duradero, grave y cierto.
Que todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces.
— Que se reúnan las condiciones serias de éxito.
Que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar. El poder de los medios modernos de destrucción obliga a una prudencia extrema en la apreciación de esta condición.

Estos son los elementos tradicionales enumerados en la doctrina llamada de la “guerra justa”.

La apreciación de estas condiciones de legitimidad moral pertenece al juicio prudente de quienes están a cargo del bien común.

Agentes del Cuerpo de Gendarmería de la Ciudad del Vaticano armados con subfusiles. Los agentes de este cuerpo pontificio reciben entrenamiento de los Carabinieri italianos en especialización de tiro, operaciones especiales, técnicas de investigación y lucha contra el terrorismo (Foto: romasette.it).

La doctrina católica sobre el deber de la defensa nacional

Como consecuencia de esa doctrina justa, la Iglesia Católica también ha defendido el deber de los ciudadanos de contribuir a la defensa nacional, elogiando la labor que llevan a cabo los militares que se encargan de ella. Así lo indica el Catecismo:

2310 Los poderes públicos tienen en este caso el derecho y el deber de imponer a los ciudadanos las obligaciones necesarias para la defensa nacional.

Los que se dedican al servicio de la patria en la vida militar son servidores de la seguridad y de la libertad de los pueblos. Si realizan correctamente su tarea, colaboran verdaderamente al bien común de la nación y al mantenimiento de la paz (cf GS 79).

El llamamiento de San Juan Pablo II a una «intervención humanitaria» en la antigua Yugoslavia

Uno de los ejemplos más recientes de la aplicación de esta doctrina católica sobre la guerra justa se produjo en 1994, cuando el Papa San Juan Pablo II justificó la “intervención humanitaria” en la antigua Yugoslavia, ante las atrocidades que estaban cometiendo algunos de los contendientes. El 12 de enero de ese año, el Papa polaco recordó: “En la enseñanza moral de la Iglesia toda agresión militar se considera moralmente mala, por el contrario, la legítima defensa es admisible y, a veces, debida. La historia de nuestro siglo ofrece numerosos casos que confirman esa enseñanza”.

El Papa Francisco rechaza la doctrina católica sobre la guerra justa

Cabe preguntarse si, a día de hoy, la Guardia Suiza Pontificia tiene los días contados, después de más de 500 años sirviendo continuamente a los Papas. Y es que hoy el Papa Francisco ha firmado la encíclica “Fratelli Tutti” sobre la tumba de San Francisco en Asís (Italia). El portal español Infovaticana ya ha publicado la versión en español de esa encíclica (ver PDF). Como ya lo había hecho antes la doctrina católica, esta encíclica llama a “evitar la guerra entre las naciones y los pueblos”, pero va un paso más allá. Como si estuviese desautorizando a San Juan Pablo II por llamar a la intervención humanitaria en la antigua Yugoslavia, esta encíclica del Papa Francisco afirma:

“Así es como fácilmente se opta por la guerra detrás de todo tipo de excusas supuestamente humanitarias, defensivas o preventivas, acudiendo incluso a la manipulación de la información. De hecho, en las últimas décadas todas las guerras han sido pretendidamente “justificadas”. El Catecismo de la Iglesia Católica habla de la posibilidad de una legítima defensa mediante la fuerza militar, que supone demostrar que se den algunas «condiciones rigurosas de legitimidad moral». Pero fácilmente se cae en una interpretación demasiado amplia de este posible derecho. Así se quieren justificar indebidamente aun ataques “preventivos” o acciones bélicas que difícilmente no entrañen «males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar»”.

Finalmente, el Papa Francisco añade: “ya no podemos pensar en la guerra como solución, debido a que los riesgos probablemente siempre serán superiores a la hipotética utilidad que se le atribuya. Ante esta realidad, hoy es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible “guerra justa”. ¡Nunca más la guerra!” Y en una nota a pie de página, el Papa argentino añade: “Aun san Agustín, quien forjó una idea de la “guerra justa” que hoy ya no sostenemos, dijo que «dar muerte a la guerra con la palabra, y alcanzar y conseguir la paz con la paz y no con la guerra, es mayor gloria que darla a los hombres con la espada» (Epistola 229, 2: PL 33, 1020)”.

Las implicaciones de estas afirmaciones del Papa Francisco

Si la Iglesia Católica decide incorporar estas opiniones del Papa Francisco a su doctrina, las implicaciones serían terribles, puesto que se niega el derecho a la legítima defensa de un país atacado por otro. Una agresión así sólo se puede repeler eficazmente mediante el uso de las armas, y lo que viene a decir el Papa Francisco es que ni siquiera en ese caso sería legítimo recurrir a la guerra. En consecuencia, la existencia de los ejércitos tampoco tendría sentido desde el punto de vista católico, ya que su primera razón de ser es precisamente la defensa nacional, para lo cual disponen de armamento con el que repeler cualquier ataque. La profesión militar quedaría, así, convertida en algo censurable a los ojos del Papa. ¿También a los ojos de la Iglesia?

Si el Papa Francisco está convencido de las opiniones que emite en esa encíclica, la consecuencia lógica debería ser la disolución de la Guardia Suiza Pontificia. No tiene sentido que el propio Papa se proteja mediante un ejército mientras le dice al mundo que ya no es válida la guerra justa, es decir, la defensa nacional frente a una agresión bélica. Si el Papa opta por no disolver la Guardia Suiza, también podría vender todo su armamento -alabardas incluidas- y convertirlo en un grupo de oración por la paz, que debería rogar a Dios para que cualquier agresor sea tan piadoso como los defensores de la Santa Sede.

Ése es precisamente el problema. Si todo el mundo fuese bueno, no harían falta los ejércitos. Pero el mal existe y la humanidad opta muchas veces por el pecado, como la propia Iglesia predica. Cuando un gobernante sin escrúpulos decide agredir a otro país, ¿debemos limitarnos a apelar a la benevolencia de los agresores?

Lo que afirma Francisco en esta nueva encíclica funcionaría en un mundo ideal, pero no en este mundo real corrompido por el pecado. Y es alarmante, desde luego, ver que la Iglesia Católica abandona su sensata doctrina sobre la guerra justa para abrazar las tesis del movimiento pacifista, del que tanto se han beneficiado los malvados. Recordemos, sin ir más lejos, el alegato pacifista de la extrema izquierda para desactivar toda acción militar contra los terroristas del ISIS, mientras éstos masacraban a cristianos, yazidíes y otras minorías religiosas, en lo que sólo cabe calificar como un genocidio en toda regla. ¿Ha tenido en cuenta eso el Papa Francisco al redactar esa encíclica?

Foto: VaticanNews.

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Comentarios (Blog):

  1. llllllllllll

    San Agustín permite la justa guerra.
    Santo Tomás de Aquino permite la justa guerra.
    Domingo de Soto permite la justa guerra.
    Francisco de Vitoria permite la justa guerra.
    Francisco Suárez permite la justa guerra.
    Luis de Molina permite la justa guerra.
    Diego de Covarrubias y Leyva permite la justa guerra.

    Todo lo demás es irenismo; venga de quién venga.

  2. Alan

    Lo siento, su opinión está descartada, si un país de la cruz es invadido por vecinos musulmanes se debe defender hasta la muerte, así fue y así será, lo mismo con las doctrinas marxistas.

    Saludos.

  3. pacococo

    Interesante asunto. Los estados más o menos católicos, porque los otros no le van a hacer ni caso, harán aquello de toda la vida, el “se acata pero no se cumple”.

    Luego existe otra cuestión y es que los católicos vayan por lado y el Papa por otro y eso es gravísimo. Creo que se entiende perfectamente la gravedad.

  4. C.V.

    Por el bien de mi salud espiritual, hace mucho que procuro saber sólo lo imprescindible de este papa. ¡Qué cruz tenemos con él!

  5. Sharovarov

    Para seguir así, prefiero un cisma.

  6. wladimir

    Esto es confuso y lamentable…

    ya hay precedentes de disolucion de unidades de seguridad pontiicias:

    el 14 de septiembre de 1970 fueron disueltas la Guardia Nobile (Guardia noble),Guardia Palatina d’Onore (Guardia palatina de Honor) y la Gendarmería Pontificia

    https://es.wikipedia.org/wiki/Guardia_Noble
    https://es.wikipedia.org/wiki/Guardia_Palatina

    y se alegaba razones economicas para eliminarlas…

    Cabe preguntarse si, a día de hoy, la Guardia Suiza Pontificia tiene los días contados…con este papa jesuita del que se dice que tiene a veces ideas socialistas…es certamente posible

    pero el proponer la idea de que la legitima defensa no es valida…ya se paso de la raya…entonces deja a los buenos sin legitima defensa alguna…

    y los malos contentos y a sus anchas haciendo lo que quieran…sabiendo que nada les puede pasar y ellos pueden imponerse al mundo entero…

    si asi hubiera sido…debieron haber permitido limpiamente que en la Guerra civil norteamericana los Racistas sureños se tomaran todo Estados Unidos sin que los norteños hicieran nada….Tal vez el”Miagro del Vistula” jamas debio suceder y debieron permitir que los Sovieticos se tomaran Varsovia para asi crear un estaod ´pro sovietico en Polonia,o en la Guerra Civil Española los comunistas Republicanos consiguieran afianzarse en España y crearan un estado comunista titere de los Rusos

    …entonces el esfuerzo aliado en la II guerra no tiene sentido y al contrario habria que dejar que el Eje hiciera de las suyas sin tener oposicion o defensa alguna…o tal vez en la Guerra Fria permitir que la Union Sovietica expandiera por el mundo entero el Comunismo sin que nadie los detuviese

    o mas en la epoca actual…que NorCorea con el respaldo de China comunista atacara a los Estados Unidos,Surcorea y japon Inpunemente,mientras que los chinos invaden taiwan, permitir que Los Talibames, Al Quaeda,y el ISIS craran un imperio islamico radical desde pakistan,Oriente medio hasta el Norte de Africa,ademas tambein deberia dejarsele mano libre a los Iranies para que expandieran el terror chiita y crearan a su gusto el arma nuclear que tanto desean…para utilizarla contra los Estados Unidos…

    Permitir que Salvador Allende creara su paraiso comunista en Chile sin que nadie se lo impidiera o que el Foro de Sao Paulo a travez de Nicolas Maduro y sus aliados se extendieran por Hispanoamerica y España…

    todo esto y otras bellezas mas deberian permitirse si estas ideas se convierten en doctrinas de la iglesia…

    en verdad es alarmante,ver que la Iglesia Católica abandona su sensata doctrina sobre la guerra justa para abrazar las tesis del movimiento pacifista ,que tanto se han beneficiado los malvados y es respandada por el movimiento de la izquierda global….

    algo muy lamentable….

  7. Alfonso

    Desde que se jubiló (o logró escaparse) Benedicto:…Sede Vacante.

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