Este jueves comparó a inmigrantes ilegales con los emigrantes gallegos

Carta a Feijóo sobre los menas de un gallego que ha tenido a parientes en la emigración

Estoy un poco harto de ver cómo se pervierten conceptos como la solidaridad y la hospitalidad, y por eso me he animado a escribir esta carta.

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Sr. Alberto Núñez Feijóo:

He leído con asombro el siguiente mensaje que publicó usted en su cuenta de Twitter este jueves sobre la posible acogida en Galicia de algunos de los menores inmigrantes que participaron en el asalto a la frontera de Ceuta esta semana:

Dice usted que “Galicia, que ha conocido la emigración, es un pueblo solidario”. Es cierto. Galicia es una región hospitalaria porque los gallegos sabemos bien lo triste que es verse en una tierra extraña a mucha distancia de tu Patria. Pero creo que usted se confunde de contexto al hacer esa afirmación.

En primer lugar, de lo que hablamos aquí es de menores de edad. Para más señas, hablamos de niños que fueron engañados creyendo que podrían ver a Cristiano Ronaldo o a Messi en Ceuta, y no de una afluencia de inmigrantes o de refugiados al uso. De hecho, las autoridades de Ceuta han recibido más de 4.000 llamadas de padres marroquíes que están buscando a esos niños. Lo que tienen que hacer nuestras autoridades es devolver a esos niños con sus padres, y no postergar su regreso a casa repartiéndolos por toda España. Esto es un colosal despropósito que sólo sirve para agravar los efectos de ese engaño.

Por otra parte, parece que usted desconoce las condiciones en las que muchos gallegos emigraron de su tierra. Yo soy pariente de algunos de esos que se marcharon lejos a trabajar, concretamente al otro lado del Océano Atlántico. Mis parientes emigraron de forma legal, sin asaltar la frontera de otro país ni entrar ilegalmente en él. Hasta que se tuvieron que volver a su tierra -algunos huyendo del chavismo-, mis parientes llevaron una vida honrada, enriqueciendo con su trabajo al país que les acogía, sin dedicarse a la delincuencia y sin provocar desórdenes públicos y hechos delictivos como los que se vienen registrando Ceuta en los últimos días desde ese asalto a la frontera.

Además de todo ello, mis parientes emigraron a países con los que compartían valores culturales, países en los que su integración fue mucho más fácil de lo que lo hubiese sido en una cultura extraña. Mis parientes no se vieron sumidos en ningún gueto, y convivieron con los habitantes del país que les acogió, sin provocarles problemas por falta de integración.

Obviamente, el caso de mis parientes no es único. La forma en que ellos emigraron fue la dominante en la práctica totalidad de los gallegos que tuvieron que irse lejos a buscar trabajo. Hay que decir que en España hay hoy en día muchos inmigrantes que entraron legalmente, que han sabido integrarse, que llevan una vida honrada y que respetan a quienes les acogieron. Esas personas me merecen el mayor de los respetos, especialmente los que forman o han formado parte de nuestras Fuerzas Armadas, ya que con su trabajo enriquecen a España. Es una satisfacción brindar hospitalidad a gente así.

No puedo decir lo mismo de los que vienen ilegalmente a nuestro país, de los que aspiran a colarse aquí con la ilusión de recibir prestaciones sociales que les permitan llevar una vida ociosa a costa de los demás, de los que se dedican a actividades delictivas, y también de los menores que escapan de sus centros de acogida y se dedican a hacer cosas nada propias de niños, algunas de ellas fuera de la ley. No podemos prometer acogida a quienes llegan a España y permanecen en ella en estas condiciones, porque entonces les estamos incentivando a venir de forma ilegal y a hacer las cosas que algunos están haciendo, para desgracia de los vecinos -tanto españoles como inmigrantes legales- que les tienen que aguantar. Con quien viene a tu casa saltando por la ventana y rompiéndolo todo no puedes ser hospitalario, señor Feijóo.

Añado más: la obligación de nuestras autoridades es defender nuestras fronteras de quienes pretender entrar ilegalmente en España como lo han hecho miles de marroquíes y subsaharianos esta semana en Ceuta y Melilla. Para algo pagamos impuestos tanto los españoles como los inmigrantes legales: para que ustedes no permitan que nuestro país se convierta en la tierra prometida de los maleantes. Galicia es una tierra hospitalaria, sí, pero aquí no dejamos entrar a cualquiera en nuestros hogares, ni damos la bienvenida a quienes vienen de malos modos a ellos. Somos hospitalarios, no idiotas.

Así que, señor Feijóo, haga un favor a esos niños, a Galicia y a toda España, y pida al gobierno que los devuelva con sus familias, que es donde tienen que estar. Bastante tenemos ya en nuestra tierra con las colas del hambre que estamos viendo desde el año pasado, como para además acoger a quienes llegan a nuestro país de semejante forma.

Foto: Xunta de Galicia.

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Comentarios:

  1. Yomismo

    Agentes marroquíes “contemplan” cómo los Pagapensiones rompen los candados para entrar en Melilla

    https://www.youtube.com/watch?v=iAVsCxTgzBc

  2. Luis Carlos

    Esos niños no sólo fueron engañados, sino que además sino si llegan a desaparecer sin dejar rastro, podemos temer lo peor de lo peor, y quiero decir algo tan terrible que ni siquiera un guionista se atrevería a contar algo así en una película de terror.

  3. Alejandro

    Vergüenza.
    Este era el amigo de Marcial Dorado y ahora ni lo conoce.
    Los menores son hijos de unos padres y tienen que estar con su familia, en Marruecos.
    Totalmente de acuerdo con Elintir.
    Y no olvidemos que el control de las fronteras españolas le corresponde a España, no a Marruecos.
    Cuando un gobierno, no es capaz de defender las fronteras, desastre total.

  4. Julio Tuñón

    Además, por esta regla de tres, todos los menores de todos los países del mundo pueden venir a España así como así, como son menores no los podemos expulsar, pues nada, aqui estamos para recoger al mundo entero, y sia hay que pagar 30 o más millones a los gobiernos pués también, que lo sepa Feijóo.

  5. pacococo

    El presidente de Galicia no es un malvado ni un inútil, es una desgracia y las desgracias se sobrellevan con mejor o peor fortuna. A ver si los gallegos, la próxima vez, votan a alguien sensato.

    Son tan inútiles, que por llevarse la pasta que cuesta un mena, recurren al secuestro, sin pensarlo, claro, su inteligencia no da para tanto.

  6. Sonia

    La ley de dependencia, si tal, que la paguen las familias de los dependientes, que para eso no hay dinero. Así como para asfaltar calles. Qué vergüenza de presidente, vendido a Soros siguiendo pasito a pasito la agenda 2030. Y nos creíamos que cuando se fue Pablo Iglesias se acabaría toda esta barbarie y vemos que vamos tomando el relevo.

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