Está engañando a otras mujeres para que cometan el peor error de sus vidas

Así queda una totalitaria declaración de Irene Montero sobre el aborto si quitas las mentiras

La ministra comunista de Igualdad ha hecho una exhibición de mendacidad para anunciar una vuelta de tuerca a la promoción de la cultura de la muerte en España.

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Se inventa un inexistente derecho humano para pisotear la libertad de educación

En una rueda de prensa oficial (ver vídeo), Montero ha calificado la “educación afectivo-sexual” como “derecho humano”, ha afirmado que “está ahora mismo puesta en tela de juicio por la extrema derecha” y ha añadido que debemos abordar su promoción, su garantía y su blindaje frente al cuestionamiento que se está produciendo de esta educación afectivo-sexual”.

Una vez más, sólo se me ocurre decir que la ministra es una mentirosa y tiene la costumbre de retorcer las palabras para blanquear sus ocurrencias totalitarias y presentar sus imposiciones como lo bueno y la resistencia a las mismas como lo malo. Ningún tratado internacional tipifica la “educación afectivo-sexual” como un “derecho humano”. Es una mentira llamarla así.

La DUDH y la Constitución amparan esa libertad que Montero pisotea

Sólo hay que repasar la Declaración Universal de Derechos Humanos para comprobar que no aparece nada de eso. Lo que sí dice su Artículo 26 es: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.” De igual forma, ese falso derecho tampoco figura en la Constitución Española. Lo que sí dice su Artículo 27 es esto: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.”

Se da la circunstancia de que socialistas y comunistas nunca han asumido ese derecho a la libertad de educación. Lo consideran un estorbo para sus proyectos de ingeniería social y para sus planes de imponer sus ideas en los colegios. Y de hecho lo son: ese derecho fue proclamado precisamente para impedir que totalitarios como los que nos gobiernan adoctrinen a los niños, como ya hicieron los nazis y los comunistas en sus dictaduras.

¿La ministra comunista quiere prohibirnos criticar el aborto?

Por otra parte, cuando la ministra propone blindar ese falso derecho ante el cuestionamiento que hace parte de la oposición política, lo que quiere decir es que no sólo va a imponer sus ideas en los colegios violando la libertad de educación, sino que además pretende que nadie pueda cambiar eso ni criticarlo, una pretensión propia de una dictadura, que durante el último siglo ha sido el modelo favorito de Estado de los comunistas como Irene Montero.

Montero ataca el derecho a la objeción de conciencia de los médicos

Por si no bastase con la citada soflama liberticida, Montero ha declarado también lo siguiente (ver vídeo): el derecho de los médicos a la objeción de conciencia no puede estar por encima del derecho a decidir de las mujeres, del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos y, por tanto, pensamos que es necesario regular la objeción de conciencia para garantizar que todas las mujeres pueden practicar interrupciones voluntarias de su embarazo cerca de su casa, en hospitales públicos, eligiendo el método y con todos sus derechos garantizados”.

Así queda su declaración si quitamos las mentiras y los eufemismos

Es una nueva sarta de mentiras. Si Irene Montero fuese más sincera, así habría quedado esa declaración: “el derecho de los médicos a negarse a matar a seres humanos no puede estar por encima de la voluntad de ciertas mujeres de matar a sus hijos por nacer y, por tanto, vamos a liquidar la objeción de conciencia para obligar a los médicos a matar a seres humanos inocentes e indefensos en el vientre materno, permitiendo a la madre en cuestión decidir cuál es el método que prefiere para convertirse en la madre de un niño muerto”.

Abortistas como Irene Montero tienen que recurrir a mentiras y cínicos eufemismos como “interrupción voluntaria del embarazo” (porque saben que la misma palabra “aborto” suena mal) y “decidir sobre sus propios cuerpos” (un niño por nacer no es parte del cuerpo de su madre: matarlo no es como cortarse una uña o quitarse un grano), porque saben que si hablasen del aborto como lo que realmente es quedaría en evidencia la monstruosidad que están defendiendo, que consiste en matar y descuartizar a un ser humano en sus primeros meses de vida, uno de los actos más crueles, cobardes y perversos de todos los que promueve la izquierda. El caso es que Irene Montero ha sido madre varias veces. Ha tenido a sus hijos en el vientre, ha sentido sus movimientos. La ministra sabe que lo que dice es mentira, que al hablar del aborto cosifica y trata de ocultar a niños como sus hijos. Lo que está haciendo es engañar a otras mujeres para que cometan el peor error de sus vidas. ¿Cómo se puede ser tan miserable?

Foto: Ministerio de Igualdad.

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Comentarios (Blog):

  1. Sharovarov

    “Presentar sus imposiciones como lo bueno y la resistencia a las mismas como lo malo”.
    Por supuesto. De hecho, esta misma ministra, hace muy poco, dijo que están en el lado correcto de la Historia. No lo dijo en referencia al tema del aborto, pero supongo que vale para todo lo que digan y hagan. Por el contrario, tanto este blog como todos los que pensamos de forma parecida a lo que se dice en él, estamos en el lado incorrecto/malo de la Historia.

  2. Ginés Ladrón de Guevara

    Para los socialistas existe el derecho a la tortura, el derecho a la mutilación y el derecho al asesinato.

    No hay nada que le guste más a un socialista que un genocidio. Matar gente indefensa les hace sentir poderosos. Si antes han podido vejarles, torturarles y hacerles sufrir, mejor.

  3. Jandro

    Seguirá dándose de bruces contra la Biología (experiencia tiene) y contra la realidad. ¿Va a encarcelar a los que se opongan a hacer un aborto? Lo de que personal sanitario objete, en vez de hacerle recapacitar, ¿le hace huir hacia delante?

    Se ha puesto las orejeras y va a lo suyo totalmente. Representa lo peor de la política. Lamentable.

  4. Clemente Avizores

    Lo de interrupción del embarazo no sólo es un eufemismo, sino una falacia, pues solo se puede interrumpir algo que luego puede volver a continuar. Se puede interrumpir una conversación o una emisión en directo, pero no un embarazo. El idioma alemán lo expresa muy bien, pues abortar no se dice “unterbrechen”, que significa etimologicamente lo mismo que interrumpir, sino “abbrechen”, con el prejijo “ab”, el mismo que está en la palabra aborto, que alude a la idea de cortar algo desde su origen, en este caso la vida de una persona, la cual una vez suprimida, no puede volver a continuar. No se interrumpe, sino que se suprime.

  5. Luna

    Tienes toda la razón, Clemente. No hay forma de conseguir que este hijo perdido se recupere. El mayor dolor que he sufrido yo en toda mi vida fue el nacimiento de una hija muertapor eclampsia grave. Tuvimos después a una niña preciosa y alegre a la que quiero con toda mi alma, pero no es Isabel, la niña que murió.

    No se equivoque nadie: No se puede decir que “más adelante ya lo tendremos”, las personas son absolutamente irrepetibles y la hija muerta siempre está, hace ya 17 años y aún me duele.

  6. Luna

    Para entrar en este constructo de Irene Montero hay que pasar necesariamente por la excusa del “mal menor” como forma de presuponer un derecho para alguien. Pero claro…

    -No es menor al mal que sufre el hijo, a quien mata su madre en lugar de brindarle sus cuidados, amor y sacrificio o darlo a quien lo haga por ella.

    -El “mal menor” sigue siendo un mal y no es un bien. ¿De veras queremos que sea el mal un derecho de la mujer? (o de quién fuera). Nadie absolutamente ha dicho nunca jamás que fuera feliz abortando, que lo pasara muy bien y que las consecuencias del aborto fueran las más deseables en lo médico, psicológico o personal. Y es que el aborto no es nada deseable para nadie. ¡Basta ya de este clamor de “derecho al mal” que guía tantas pretensiones libertarias!.

    -Cuando se puede obtener un “bien mejor” frente a un “mal menor” será de tontos elegir lo segundo. ¿Por qué Irene Montero no habla de ayudas a las mujeres embarazadas que tienen problemas?. Simplemente le interesa callar un compromiso que el Gobierno debe tener por el cuidado de sus ciudadanos.

    Si abandonamos este asidero del “mal menor” nada tiene lógica. Ni desde el “mal todavía peor”, ni desde el “bien”, sea mayor, menor o del tamaño que sea. Fijaos sinó: Mal menor para el médico, que no puede objetar, mal menor para el padre, que no puede educar a sus hijos, mal menor para la madre, que sólo con un mal ejerce un supuesto derecho (que no está orientado al bien).

    Decir que mal mayor para cada uno de ellos no mejora el invento, desde luego. Cambiar “bien menor” por “mal mayor” sería deseable, pero es que no hay bien por ninguna parte en esta propuesta, no se puede hacer. Y si empezamos con la premisa del “bien mayor” -o simplemente, del bien- no pasaremos por ese desfiladero de la ministresa porque no ha lugar. No quiero un Ministerio del mal. Habría duplicidad con el de la agenda 2030 (que ya tiene esas funciones) y nos sobran ya chiringuitos que no podemos pagar.

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