Defendió con bravura la Bandera de España en la Batalla del Cabo de San Vicente

Martín Álvarez: el infante de Marina español cuyo valor causó admiración en sus enemigos

Ocurrió un 14 de febrero de 1797, y su hazaña se conserva como uno de los episodios más gloriosos de la larguísima historia militar de España.

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Un carretero extremeño que acabó siendo granadero de la Infantería de Marina

Martín Álvarez Galán nació en Montemolín, un pequeño pueblo de Badajoz, en 1766. Era el único hijo de una familia muy humilde. Pedro, su padre, era carretero, y Benita, su madre, era hija de un soldado que perdió el brazo en el Sitio de Badajoz de 1705. Fueron los relatos de su madre sobre las vivencias de su abuelo los que despertaron la vocación militar de Martín. Tras la muerte de su padre, Martín heredó su oficio de carretero, pero tras el fallecimiento de su madre, el joven extremeño decidió apostar por la otra tradición familiar, la castrense, alistándose en la caballería.

Martín tenía 24 años cuando abandonó Montemolín con rumbo a Sevilla, donde conoció a Lucas, un granadero de la Infantería de Marina, que fue quien le convenció de alistarse en ese cuerpo. El 26 de abril de 1790, Martín entró a formar parte de la 3ª Compañía del 9º Batallón de Marina. Por sus buenas aptitudes, fue seleccionado para la élite de la Infantería de Marina: los granaderos, que siempre iban en la vanguardia abriendo paso a los demás.

La Batalla del Cabo de San Vicente

Cuando tenía 26 años, Martín embarcó en el navío "Gallardo". A bordo de él participó en la campaña de Cerdeña entre 1793 y 1794. A continuación, nuestro joven granadero embarcó en el "San Carlos", partiendo hacia La Habana. El servicio de Martín en los buques de la Armada Española continuó en 1796 en el "Santa Ana" y el "Príncipe de Asturias", dos navíos con 112 cañones cada uno. Finalmente llegó al buque con el que pasaría a la posteridad: el 1 de febrero de 1797 Martín embarcaba en el "San Nicolás de Bari", de 74 cañones.

En octubre de 1796, después de la firma del Tratado de San Ildefonso con Francia, España declaró la guerra a Inglaterra y a Portugal. Apenas dos semanas después de embarcar en su nuevo destino, el "San Nicolás de Bari" llegó a las aguas del Cabo de San Vicente, acompañando otros 23 navíos, 7 fragatas y varios buques más. El 14 de febrero de 1797, la escuadra española fue interceptada por una británica inferior en número. A pesar de ser una lucha desigual, el británico Horatio Nelson logró derrotar a la escuadra española, capturando el "San Nicolás de Bari" y otros cuatro navíos.

El sangriento combate en el que Martín se aferró a la Bandera de España

El "San Nicolás de Bari" fue desarbolado y abordado por el HMS Captain, de 74 cañones y que capitaneaba el propio Nelson. Fue una lucha brutal, en la que el buque fue tomado no sin grandes esfuerzos, ya que lo que quedaba de la tripulación española tomó la determinación de luchar hasta la muerte. Antes de caer en combate, el Brigadier Tomás Geraldino confió a Martín la misión de defender la bandera. Arrinconados hacia el castillo de popa, los infantes de Marina fueron cayendo uno a uno.

Finalmente sólo quedó Martín. Se defendió como un león, sable en mano y aferrándose a la bandera rojigualda todavía izada, pues su arriado habría supuesto enviar al enemigo una señal de rendición. Un sargento de los marines británicos, William Morris, armado con un sable y una pistola y que pretendía arriar la bandera rojigualda, se aproximó a Martín y desoyó la señal de alto del granadero español para que se detuviese. Martín lo atravesó con tal fuerza que lo dejó clavado con su sable a un mamparo. Tras esa acción, incapaz de recuperar su sable, Martín agarró un fusil intentando abatir a culatazos a un oficial y a varios soldados británicos que se abalanzaron contra él. Finalmente, el granadero español fue abatido a tiros por los marines ingleses.

Nelson, conmovido por el valor del granadero español

Cuando llegó el momento de recoger a los muertos, Nelson, que había contemplado la heroica acción de Martín, ordenó envolver su cuerpo con la bandera por la que había derramado su sangre, y dispuso que fuese lanzado al mar con todos los honores. Pero al recogerlo, los británicos descubrieron que Martín aún está vivo. Fue atendido y posteriormente desembarcado junto a los demás prisioneros en Lagos, Portugal.

La brava respuesta de Martín Álvarez ante un general en un consejo de guerra

Una vez de vuelta en España, Martín fue llamado a testificar en el consejo de guerra que se celebró contra los oficiales responsables de aquella humillante derrota. Allí el general Núñez Gaona le preguntó: "¿Se encontraba en el navío 'San Nicolás de Bari' con ocasión de rendirse este barco a los ingleses?" Martín lo negó. Preguntado por el general si acaso no estaba a bordo de aquel navío, Martín respondió afirmativamente. "Entonces, ¿por qué niegas haber estado en el 'San Nicolás de Bari' con ocasión de rendirse a los ingleses?", le preguntó el general, a lo que Martín contestó: "Porque el 'San Nicolás de Bari' no se rindió, sino que fue abordado y tomado a sangre y fuego".

Martín Álvarez fue reconocido por el valor demostrado en aquella batalla, del que incluso dieron testimonio los ingleses en el informe redactado sobre aquellos hechos. Fue ascendido a cabo y poco después a cabo primero. Más adelante, el Rey le concedió una pensión vitalicia de cuatro escudos mensuales. Falleció en 1801, a los 35 años de edad, a consecuencia de un accidente sufrido durante una guardia a bordo del navío "Concepción".

Hoy la Armada Española honra a Martín como uno de sus héroes. En el Museo Naval de Londres se conserva todavía, con sumo respeto, el sable con el que el granadero español defendió a su bandera. En Montemolín, su localidad natal, le dedicaron un monumento, y el pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau le dedicó en 2014 el magnífico cuadro que acompaña estas líneas, titulado "Mi bandera", en el que vemos a Martín en su heroica hazaña en la Batalla del Cabo de San Vicente. El cuadro se conserva en el Tercio de Armada en Cádiz.

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Comentarios:

  1. wladimir

    es cierto…

    este infante de marina es un verdadero heroe…soldados como este, con coraje que el tuvo en combate son muy pocos…

    incluso se gano la admiracion del enemigo que le rindio honores..es algo exepcional….

  2. El Peregrino Gris

    Permítanme salir por la tangente…

    Cada vez que veo un cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau me da esperanzas de que el arte sobre lienzo no ha muerto aún (en el sentido de que aún se pueden hacer cosas originales y bellas). Me encanta.

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