Ocurrió en 2019: ahora vende su nuevo crecepelo de 'reventar' a la derecha

El día que a Pablo Iglesias se le cayeron las 'agallas' en el ascensor del Congreso

Eng Dom 19·10·2025 · 6:52 1

Desde hace muchos años, los movimientos de extrema izquierda están compuestos por dos clases de personas claramente diferenciadas.

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Los ilusos

La clase más abundante está formada por ilusos que se tragan cuentos ideológicos que venden recetas fáciles para resolver problemas difíciles. ¿Quieres igualdad? Pues acabamos con las clases sociales y ya está. Será facilísimo. Después resulta que no tienes ni igualdad ni libertad, y que el sitio del zar ha sido ocupado por tipos aún peores, como Rusia pudo comprobar cuando Lenin y sus bolcheviques subieron al poder mediante un golpe de Estado, liquidando la recién nacida democracia rusa, y asesinaron a más de un millón de personas en seis años, reprimiendo con una violencia las huelgas laborales y las protestas de los más descontentos, a menudo tomando como rehenes a sus familias.

Los charlatanes

La segunda clase de la extrema izquierda está formada por charlatanes sin escrúpulos, vendedores de crecepelos ideológicos que se aprovechan de la credulidad ajena para hacer negocio. Porque sí, el comunismo resultó ser un gran negocio para la élite comunista. Tipos mediocres se hicieron inmensamente ricos a costa de hundir en la miseria a su pueblo. Los ejemplos vienen repitiéndose hasta nuestros días: Hugo Chávez robó miles de millones a los venezolanos mientras conducía a su país a unas cotas de miseria nunca vistas allí. Algo parecido ocurrió con otros charlatanes como Fidel Castro y Nicolás Maduro. Pero todos ellos parecen unos mendigos al lado de Stalin, el europeo más rico de la historia por detrás de César Augusto.

El caso de Pablo Iglesias Turrión

Es imposible no acordarse de esos charlatanes escuchando hablar a un tipo como Pablo Iglesias Turrión. Ayer, en un acto de su partido comunista, Podemos, ese tipo llamó a "reventar a la derecha española" y añadió: "Pero para eso hay que tener agallas". Leyendo esto, parece estar a dos telediarios de empezar a recetar tiros en la nuca. Eso sí, por si algún idiota se ha creído esa arenga que parece salida de una sobredosis de testosterona, hay que advertir que no será él quien se manche las manos: en todo caso enviará a su mayordomo a hacer el trabajo, o tal vez a algún lelo dispuesto a "reventar" derechistas porque le molesta que haya personas llevando la contraria a la izquierda.

De un piso en Vallecas a un chalet de lujo en Galapagar

En septiembre de 2015, Pablo Iglesias mostró a Telecinco su modesto piso de 60 metros en Vallecas. Fue una operación de propaganda que captó a muchos ilusos.. Tres meses después, en las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, Podemos logró 69 diputados y 9 senadores y Pablo Iglesias aterrizó en el Congreso, percibiendo un suelo de 69.515,18 euros al año. El negocio había sido redondo, y los resultados estaban a punto de conocerse. Tras pasarse años despotricando contra "la casta", en 2018 Iglesias y su pareja, la también diputada de Podemos Irene Montero, se mudaron a un lujoso chalet en Galapagar. Fue uno de los motivos por los que Podemos empezó a desinflarse: en abril de 2019 logró 33 escaños en el Congreso y sin ningún senador, y unos meses más tarde redujo se quedó con 26 escaños en el Congreso.

A pesar de ello, el PSOE y Podemos llegaron a un acuerdo para gobernar juntos en enero de 2020. Pablo Iglesias se convirtió en vicepresidente del gobierno y su pareja, Irene Montero, fue nombrada ministra de Igualdad, dando pie a muchos mal pensados a que no estaba ahí por sus méritos precisamente. Así, Iglesias, que en 2012 se ponía cachondo viendo a extremistas de izquierda pateando a policías, pasó a tener escolta policial incluso una vez abandonó el gobierno. Su monserga sobre "la casta" se había esfumado hace tiempo, pues ya no engañaba a nadie. Ahora, con ya sólo cuatro diputados, Podemos intenta llamar la atención con declaraciones extremistas y actitudes violentas. Más crecepelo para los ilusos que aún pican con eso.

Un encuentro con Santiago Abascal en un ascensor

Hay que señalar que Pablo Iglesias fanfarronea ahora con que va a "reventar" a la derecha (en todo caso, conseguirá calentar la cabeza a algún joven con pocas luces que acabará en prisión mientras Iglesias ve la tele o se rasca la barriga en su chalet). El caso es que hace seis años tuvo esa oportunidad pero le faltaron esas "agallas" de las que ahora presume, en un intento de provocar a otros para hacer lo que él no tuvo los bemoles de hacer cuando las circunstancias se lo permitían.

Ese momento le llegó en mayo de 2019, cuando el fundador de Podemos ya llevaba tres años como diputado y los chutes de adrenalina ideológica de su carrera electoral habían dado paso al suave sonido de sus zapatos pisando las moquetas del Parlamento. Un día Iglesias se topó con Santiago Abascal, presidente de Vox, y con otros miembros de este partido en el ascensor del Congreso. El diputado derechista iba con muletas tras sufrir un accidente. Era una buena ocasión para exhibir esa falta de escrúpulos que el agitador comunista recetaba ayer, pero en vez de eso Iglesias se mostró muy afable y recomendó a Abascal un fisioterapeuta:

Las facturas que sean a nombre de Pablo Iglesias

Esa anécdota del ascensor es la que retrata al fundador de Podemos. El charlatán se ha pasado años predicando la violencia, diciendo que el miedo iba a cambiar de bando y amenazando a la derecha con su ira revolucionaria de aprendiz de Lenin. Pero llegado el momento las "agallas" se le cayeron, rebotando en el suelo del ascensor del Congreso. Ya habrá otros idiotas que, a diferencia de él, se crean sus palabras y estén dispuestos a agredir a otros para que la izquierda no tenga que escuchar esa melodía insoportable que forman las opiniones distintas. Por supuesto, llegado ese día, habrá que pasarle a Iglesias las facturas, económicas y penales, de lo que otros hayan reventado siguiendo sus consejos, porque tan culpable es el que comete el delito como el que instiga a cometerlo.

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Imagen: @ionebelarra.

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Comentarios:

  1. AlbertoAG

    Una prueba más de que los rojos son cobardes por naturaleza.

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