Algunos, especialmente desde la izquierda, se están quejando estos días de los intentos de politizar el accidente ferroviario de Adamuz.
Lo novedoso de esto es que la izquierda que politizó a lo bestia el accidente del Prestige en 2002, el accidente del Yak-42 en 2003, los atentados del 11 de marzo de 2004, el accidente de Metrovalencia en 2006, las inundaciones de Valencia en 2024 y tantos otros hechos ahora diga que no hay que politizar un accidente ferroviario simplemente porque puede afectar a un gobierno de izquierdas.
Hay una cosa que está muy clara: cuando hay un grave accidente como éste, lo lógico es preguntarse si se pueden deducir responsabilidades políticas, especialmente en un momento en el que estamos sufriendo un claro deterioro de nuestras infraestructuras ferroviarias. De hecho, en España el número de accidentes ferroviarios y descarrilamientos ha aumentado considerablemente desde 2018, precisamente el año de la llegada al poder de Pedro Sánchez.
Por supuesto, los ciudadanos debemos ser exigentes y críticos con nuestros políticos, gobierne quien gobierne. Desde este blog lo apliqué en un caso que me tocó muy de cerca, ya que se produjo en mi región y precisamente el día que yo estaba en la misma ciudad: el accidente ferroviario de Angrois, en Santiago de Compostela, en 2013, sobre el que he venido informando durante años, cuando otros ya habían perdido el interés del asunto. Ciudadanos normales y corrientes que no se dedicaban a la política tuvieron que hacerse oír en la esfera pública para pedir Justicia. Si esto es politizar, bendita sea la politización.
Como recordaréis, en 2023 ya expuse aquí los trucos que se usaron para tapar la responsabilidad del PSOE y del PP en ese accidente (pues esto es un sitio web independiente y que no recibe subvenciones de nadie). El 20 de junio de ese año transcribí aquí las quejas de la plataforma de víctimas de ese accidente contra el PSOE, el PP y Podemos. Creo que es un buen resumen de lo ocurrido con posterioridad al accidente:
"En 2016, la UE concluyó en su informe que el gobierno no cumplió con la obligación de investigar por la falta de independencia y por no analizar las causas que afectan a Fomento, Renfe y Adif.
Dice muy poco de nuestras instituciones que aún no se haya puesto en marcha esa investigación. No lo han hecho ni los gobiernos del PP, ni del PSOE, ni el de éste último en coalición con Podemos pese al apoyo inicial y el posterior silencio.
Decía uno de los primeros periodistas en narrar la tragedia que en "Angrois todo era público: el tren, la vía y hasta el conductor. Todo público, salvo las responsabilidades políticas."
El Sr. Blanco publicitó que la nueva línea de alta velocidad contaba con los sistemas de seguridad que hubieran evitado la tragedia. Cambió el proyecto original por las prisas, suprimiendo el sistema de seguridad en el tramo más peligroso. Y se jactaba de haber adelantado los plazos.
La Sra. Ana Pastor prometió en sede parlamentaria, una investigación independiente y colaboración con la justicia. Varios autos señalaron la falta de colaboración de Fomento, Renfe y Adif. Presionó a la UE para ocultar el informe que desmontaba la verdad oficial: Que se hizo una investigación independiente, que el maquinista era el único responsable y que el accidente no era de Alta Velocidad. Durante su mandato se desconectó el sistema de seguridad ERTMS porque generaba retrasos y se obvió un aviso por escrito de un jefe de maquinistas advirtiendo del peligro".
Una vez leída esa declaración de las víctimas, me gustaría indicar tres hechos escandalosos para que nos demos cuenta de lo que ocurrió simplemente porque muchos perdieron el interés en aquel accidente:
Es triste tener que decir esto en 2026, pero el accidente de Adamuz será también investigado por la CIAF, que todavía depende del Ministerio de Transportes (es decir, por el gobierno de coalición del PSOE y de Sumar), de modo que su informe tampoco será independiente y podrá estar sujero a presiones políticas.
Así mismo, el gobierno que tenemos hoy en España está encabezado por el mismo partido, el PSOE, que gobernaba cuando la línea de alta velocidad de Angrois fue inaugurada por el entonces Ministro de Fomento, el socialista José Blanco, justo antes de abandonar su cargo para apuntarse el mérito, sin que esa línea estuviese cubierta con las medidas que habrían evitado la tragedia de Angrois.
Teniendo en cuenta esto, creo que hay que politizar el accidente de Adamuz para que sus víctimas no pasen por lo mismo que las víctimas del accidente de Angrois: un calvario con actores políticos de varios partidos, más interesados en sus intereses partidistas que en hacer Justicia. Lo que también creo es que esa politización deben hacerla ciudadanos, medios y asociaciones dispuestos a que caiga todo el que tenga que caer, ya sea de este gobierno o de los que vengan, sea cual sea su partido, si se repite lo que ya vivimos con el accidente de Angrois.
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Foto: Elentir.
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Comentarios:
Lunaa
Politizar este asunto no es más que reconocer su propia naturaleza, politizarbno va más allá de lo que estén haciendo el Gobierno o los medios de comunicación afectos al régimen, pero también se puede hacer en forma honesta cuando es desinteresada. Sólo puede intentar reprimirlo el culpable y el dictador, no la persona de vocación, de servicio y bien.
Este asunto es político desde el momento en que entraña una evidente malversación que tiene tres vertientes indebidas: el abuso de impuestos, la entrega de capitales españoles para obras ferroviarias en el extranjero ( mimetizadas en forma de prestamos que jamás nos serán devueltos) y el nulo mantenimiento de un equipo que en algunas ocasiones ni siquiera se ha dotado.
Políticos son los agentes de un ministerio creado expresamente para los transportes, a cuyo cargo Óscar Puente está mintiendo como mal político para descargar culpas más que evidentes por negligencias que el personal ferroviario venía denunciado, que no va a reconocer y que podemos asegurar las consecuencias de ocultación y nuevas dejaciones futuras tras los actos presentes.
Ya es política la administración y providencia del bien común, siendo los ferrocarriles y sus vías parte de él. Cómo es político el designio que se haga de trazados y horarios ferroviarios según demanda o intereses, la aplicación de subvenciones de la CE o adjudicación del erario público a las necesidades cotidianas.
Se nos está diciendo por tanto que descarrilemos el asunto y lo llevemos a la fábula que luego hemos de creer, o bien que creamos directamente la fábula que ellos nos presentan de que todo se sabrá con exactitud dentro de un tiempo, como el famoso apagón o tantas otras cosas del sanchismo; eso ya no sé si es política o una pesadilla.
Y siguiendo en la naturaleza de las cosas, no sólo está politizado sino que ha de permanecer en derecho. Porque derecho tenemos a exigir responsabilidades, derecho pleno a que se tomen todas las medidas oportunas para que no ocurran tres descarrilamientos en menos de una semana, y a que el hecho de viajar no sea un acto temerario que puede tener funestas consecuencias que van mucho más allá de lo presumible por tanto como más acá se adentran en lo perfectamente evitable con los medios técnicos que gozamos en la actualidad.
Daos cuenta de que no digo de llevarlo a derecho, sino de mantenerlo en él, pues aún cuando contra nuestros derechos nos arrebaten seguimos teniéndolos. El derecho a la vida es indesistible e inalienable. Conocer la verdad de los hechos y evitar su alteración expresa es también un derecho, y evitar que se repitan desastres que jamás debieran haber ocurrido, y gozar de una administración merecida. O no ser defraudados continuamente sin otro motivo que el pillaje y el bandolerismo. Atender a todo esto es -como contrapartida del quehacer politico- un deber de primera magnitud en nuestros gobernantes, es la esencia misma de la dedicación que se habría de suponer que un día les confiamos. Pero no fue así, no hubo por nuestra parte una entrega sino que fue arrebatado por la suya, así vemos que gobiernan de forma doblemente indebida: por maniobras de conspiración tras no haber obtenido los votos necesarios los dos partidos que en sociedad perpetran la presidencia, y por los actos impropios de los que otros menos propios todavía devienen en secuencia criminal.
Porque es criminal que una administración que distrae fondos propios de nuestros tributos y ajenos de subvenciones provoque accidentes mortales. Incurre plenamente en el tipo de homicidio. Sin ser yo quien pueda sentenciarlo añado que en modo doloso, porque en dolo se encuentra quien defrauda la atribuciones de equipación para su propio beneficio a desdén de las consecuencias más que previsibles que deriven en forma directa de su actitud.
Y tras ponerlo en derecho hemos de situarlo también en contexto, que es el de una complicidad con Gobiernos extranjeros tristemente conocidos por la lamentable degradación a que han llevado a sus naciones respectivas, por la entrega de estas ententes a la represión de derechos y libertades, al ataque incluso a terceros países que están pareciendo injustos actos de invasión o terrorismo. No podemos dejar de ver que tampoco ayudan a otras naciones en donde se ejecuta a sangre fría a cristianos, procurando incluso que no tengamos noticia de esto. Contexto que se da en incumplimiento de la Constitución cuando sigue el gobierno sin ninguna probabilidad de llevar iniciativa de cualquier tipo en consenso, que no tiene otro medio de imposición que el decreto-ley llevado fuera de su entorno justo, que Irene escrito cómo no puede mantenerse en una nueva prórroga de los Presupuestos Generales del Estado y que no puede servir con unos tan atrasados a las necesidades actuales. Y de una corrupción que a estas alturas pueden mantener pero ya no esconder.
Y a honestidad llamo también al accidente -puesto que no se encuentra en ella y debe hacerlo- para que sea reconocida la verdad ( que también invoco – y dimitan los culpables de todo esto en lugar de intentar acallar la verdad, el derecho, la responsabilidad y las muertes causadas. Dicen que por respeto a estas víctimas debemos callar quienes no lo hacen, achacan las causas al supuesto cambio climático o a un jefe de estado que convirtieron en depositario de toda culpa actual, culpable incluso de las cosas que con él no sucedía, de los males que evitó, pero sé que no he de callar cuando debo decir que estas perdidas se podrían haber evitado. Tampoco callaré cuando yo puedo ser el siguiente viajero herido o muerto.
No quiero bun » funeral de estado» pagano y falso, una ficción de hipócritas culpables que se burlan de las consecuencias de sus actos mientras ocultan otra peores y maquinan nuevos atentados contra nuestra dignidad . Rezo por los fallecidos y por los heridos, por sus familiares y por que vuelva la normalidad a sus vidas, como en la normalidad queremos estar de nuevo todos los españoles. Porque esta es otra, yo quiero rezar, no hacer el panoli disimulando que no me han dejado hacerlo.
8:39 | 22/01/26
Lunaa
Fe de erratas
Perdonad que omita algunas que son molestas por fallos de tecleo, esas ya se ven.
Donde digo » derecho pleno a que se tomen todas las medidas oportunas para que no ocurran tres descarrilamientos en menos de una semana» debiera decir » cuatro descarrilamientos en menos de una semana» pero reconozco que en el momento de escribir el comentario he olvidado el tranvía que en las islas Canarias se salió de madre. El arroyo de los hechos es tan caudaloso que cuesta llevar la cuenta.
8:47 | 22/01/26
Victor
Al final lo de siempre, el mejor amigo del hombre es el «chivo expiatorio»:
https://www.eldebate.com/espana/galicia/20260123/tragedia-angrois-absuelven-exdirector-seguridad-adif-confirman-pena-maquinista-alvia_377462.html
19:13 | 23/01/26
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