Soy católico, y por eso hace ya tiempo que veo con vergüenza las actitudes que exhiben ciertos obispos en cuestiones políticas.
Hace muchos años ya hablé aquí del caso de José María Setién, un nefasto obispo de San Sebastián que se hizo lamentablemente famoso por su favoritismo hacia el separatismo vasco y su actitud mezquina hacia víctimas de ETA. Hace años hablé aquí de otro obispo que dirigió esa misma diócesis, José Ignacio Munilla, un hombre al que estimaba y del que ahora me siento muy decepcionado.
Ayer por la mañana expliqué aquí la manipulación que hizo un canal antisemita sobre unas declaraciones de Benjamín Netanyahu, dando a entender que estaba haciendo un desprecio hacia la figura de Jesucristo. La manipulación consistió en sacar sus palabras de contexto y recortar su declaración de forma burda para que diese la impresión de que el primer ministro de Israel estaba haciendo un desprecio a Cristo. Es un truco muy viejo pero que tristemente sigue teniendo mucho éxito.
En las últimas horas, mi artículo en español denunciando esa manipulación ha recibido más de 1.500 visitas y la versión en inglés ha recibido más de 700. Son unas cifras insignificantes si las comparamos con el tuiteo del canal antisemita @Disclosetv difundiendo ese bulo, que lleva más de 27 millones de visionados. Se demuestra así, una vez más, el éxito de una vieja consigna de la propaganda nazi: "Miente, miente que algo queda". Lo que no me imaginaba yo es a qué clase de persona vería contribuyendo a difundir esa mentira.
Ayer por la noche, cuando bastaba una sencilla búsqueda en Google para comprobar esa manipulación, José Ignacio Munilla, hoy obispo de Orihuela-Alicante, difundió ese bulo con un vídeo aún más recortado y manipulado que el publicado originalmente por el canal antisemita @Disclosetv, cuyo logotipo figura en la esquina superior derecha del vídeo difundido por el obispo. A Munilla no le bastó con propagar ese vídeo manipulado. Además, Munilla habló de la "admiración de Netanyahu por Genghis Khan", algo claramente falso, como puede comprobar cualquiera que vea el vídeo original completo y su contexto.
Munilla publicó ese bulo seis horas después de que Netanyahu lo desmintiese públicamente en un mensaje publicado en el canal de Twitter de la oficina del Primer Ministro de Israel. Cientos de personas hemos contestado al obispo señalando que estaba publicando una manipulación, sin obtener ninguna respuesta. Una actitud impropia de un obispo que, por cierto, lleva años criticando manipulaciones...
Un obispo debería ser más prudente y riguroso a la hora de publicar contenidos en una red social. En el caso de Munilla llueve sobre mojado. Hace ya tiempo que este obispo viene exhibiendo un claro sesgo contra Israel y Estados Unidos. Los ejemplos ya se van acumulando. Después de que Rusia invadiese Ucrania el 24 de febrero de 2022, Munilla no publicó ningún tuiteo condenando esa invasión. En lugar de eso, el mismo día que las tropas rusas cruzaban la frontera ucraniana y empezaban una masacre de civiles que continúa hoy, Munilla publicó una foto de Biden y Putin con este texto: «“Cuando dos elefantes se pelean sufre la hierba” (Proverbio africano)». Lo que había empezado ese día no era una guerra entre Estados Unidos y Rusia, sino una invasión rusa de Ucrania, pero al obispo no pareció importarle ese pequeño matiz.
Desde entonces, Munilla sólo ha publicado tres tuiteos más en estos cuatro años mencionando a Ucrania. Sólo tres, a pesar de las constantes masacres de civiles por parte de los rusos. Uno de ellos fue para criticar la ayuda militar de Estados Unidos a Ucrania para defenderse de la invasión. Es curioso ver que para un obispo el principal problema no es que Rusia haya invadido otro país sin ninguna provocación, sino que EEUU ayude al invadido a defenderse. Casualmente, su último tuiteo mencionando a Ucrania, hace un año, también fue para criticar a Estados Unidos: "EEUU ha estado "jugando" durante tres años con Rusia a la tercera guerra mundial, sirviéndose de Ucrania (injustamente invadida) para desgastar a quien consideraba su enemigo".
Lo que Munilla hacía en ese mensaje es repetir una consigna difundida por conocidos simpatizantes de Rusia. Esto es sorprendente en un obispo. Casualmente, he comprobado que Munilla sólo sigue a 28 cuentas en Twitter. Dos son muy significativas: Tucker Carlson, un periodista americano y conocido difusor de bulos rusos y que ahora también se dedica a promover el antisemitismo; y un conocido militar español en la reserva al que los lectores de este blog recordarán porque se dedicó a descalificar a los que avisaban de la invasión rusa de Ucrania, diciendo que estaban comprados y alquilados y acusándoles de estar "instrumentalizados por servicios de inteligencia para que publiquen al dictado".
Desconozco el grado de influencia que ciertos comentaristas políticos muy sesgados ejercen sobre el citado obispo, pero es fácil comprobarlo. En estos dos últimos años, Munilla ha acusado repetidamente a Israel de "genocidio" hasta cinco veces en Twitter (aquí, aquí, aquí, aquí y cinco). En los casi 14 años que lleva en Twitter, Munilla también ha usado esa palabra dos veces para hablar del genocidio de Ruanda (aquí y aquí).
Es sorprendente comprobar el sesgo del obispo de Orihuela-Alicante a la hora de utilizar esa acusación, porque como se puede ver buscando esa palabra, Munilla nunca ha publicado ningún tuiteo acusando de "genocidio" a Rusia (cuatro años masacrando a civiles ucranianos de forma sistemática, niños incluidos), ni hablando sobre el genocidio comunista (más de 100 millones de muertos, entre ellos los perpetrados por la mayor dictadura del mundo de hoy, que es China), ni llamando genocidio a las masacres de cristianos de Oriente Medio y África por el terrorismo islamista. Es el mismo sesgo que muchas veces podemos ver en partidos, medios y activistas de izquierda.
Ese sesgo también se observa en otra cuestión. A pesar de las masacres cometidas por terroristas y regímenes islamistas en las últimas décadas, muchas de ellas dirigidas contra población cristiana, Munilla sólo ha mencionado al Islam 6 veces en casi 14 años en Twitter. En el mismo tiempo sólo ha hecho 3 menciones a Rusia y otras 3 a China. Sin embargo, en los últimos 12 años, ha mencionado 5 veces a Netanyahu para criticar al primer ministro de Israel. Curiosamente, en todo este tiempo sólo ha dedicado una mención en Twitter al dictador Putin y ni una sola mención al dictador chino Xi Jiping. Es un sesgo ciertamente curioso en un obispo, pero no es algo aislado.
Tras el brutal ataque terrorista de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, la mayor masacre antisemita desde el Holocausto, con cientos de civiles (hombres, mujeres, niños y bebés) torturados y asesinados, Munilla no publicó ningún tuiteo condenando esa atrocidad. Dos días después publicó un tuiteo pidiendo rezar por la paz, pero seis días después del ataque, lanzó un mensaje criticando a la vez a Hamás y al sionismo (que es la defensa del derecho del pueblo judío a tener su propio estado), afirmando: "Hamas ha declarado un "viernes de ira"... El sionismo nos dice que no oremos por la paz, sino por su victoria..." Israel acababa de sufrir el peor atentado terrorista de su historia, un atentado proporcionalmente mayor que el 11-S (teniendo en cuenta la población de Israel), y lo que hizo Munilla es repartir críticas en atacantes y atacados, antes de lanzarse a calumniar al país agredido, acusándole de "genocidio" repetidamente, una acusación falsa que nunca ha dirigido contra Putin.
Desconozco si Setién dejó algún tipo de maldición en el obispado de San Sebastián, que lleva a los obispos que pasan por allí a exhibir sesgos políticos tan escandalosos. En cualquier caso, como católico, os pido que recéis por Munilla, para que Dios le abra los ojos y le haga darse cuenta del daño que hace al asumir un activismo político tan lamentable en la esfera internacional, y que recuerde lo que señala el punto 44 del Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros:
"El sacerdote estará por encima de toda parcialidad política, pues es servidor de la Iglesia: no olvidemos que la Esposa de Cristo, por su universalidad y catolicidad, no puede atarse a las contingencias históricas. No puede tomar parte activa en partidos políticos o en la conducción de asociaciones sindicales, a menos que, según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, así lo requieran la defensa de los derechos de la Iglesia y la promoción del bien común. Las actividades políticas y sindicales son cosas en sí mismas buenas, pero son ajenas al estado clerical, ya que pueden constituir un grave peligro de ruptura de la comunión eclesial".
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Foto: Marek Studzinski.
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Comentarios:
isanchezgil
Hace ya mucho tiempo que la Iglesia española se ha metido en política, y siempre defendiendo un lado concreto de esta actividad. Desde prestar los locales de las parroquias para las reuniones del Partido Comunista, entonces en la clandestinidad (una clandestinidad muy extraña, pues la policía solo detenía a los que el Partido quería que detuvieran), hasta el descarado apoyo a ETA por los curas de las Vascongadas (recordemos los funerales esos si que clandestinos de las víctimas asesinadas).
Al obispo Munilla se le debió pegar algo de su paso por aquella diócesis, y se ve claramente cómo se escora en sus preferencias.
No le hace ningún bien a los católicos.
0:58 | 22/03/26
Otromas
Hombre, tiene que tener contento a la chusma gobernante, que es quien «paga».
Es una vergüenza. Sepulcros blanqueados….
20:06 | 22/03/26
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