Los sumos sacerdotes del izquierdismo están viviendo un momento de angustia en España: décadas de adoctrinamiento se van al garete.
En el casi medio siglo de democracia que llevamos, la izquierda ha hecho colosales esfuerzos por liquidar el pluralismo político en España, un pluralismo que es una de las esencias de la democracia, pero que a la izquierda le estorba porque para socialistas y comunistas, todos los que no somos de izquierdas somos "ultraderechistas". Esta etiqueta se ha ido extendiendo a cada vez más objetivos con el fin, cada vez menos disimulado, de demonizar a todos aquellos que sostienen alguna opinión, gusto o tendencia que no agrada a la izquierda.
Esta ofensiva contra el pluralismo político e ideológico ha sido tan descarada que al final la izquierda ha conseguido el resultado justamente contrario al que buscaba. Cada vez hay más jóvenes de derechas y jóvenes católicos en España. Era un resultado previsible.
La izquierda ha pasado muchos años diciéndole a los jóvenes lo que deben pensar y que ser de derechas está mal, al mismo tiempo que la izquierda apoyaba abiertamente a dictaduras, se aliaba con quienes no condenan el terrorismo de ETA y se sumía en escándalos de corrupción, además de crear un caos en las infraestructuras que se saldó con un gran apagón nacional hace un año (con varios muertos pero sin ninguna dimisión) y con un accidente ferroviario con 46 muertos (nuevamente sin dimisiones). Al final, la izquierda ha demostrado a los jóvenes lo que realmente es: un fraude político e ideológico.
El caso es que ayer un medio izquierdista muy próximo al gobierno de Pedro Sánchez, Eldiario.es, publicaba este titular: "El discurso 'ultra' cala en los jóvenes: son más tradicionales, religiosos y reacios a la igualdad". Es decir, que adoptar un estilo de vida más tradicional y ser religioso también es "ultra". Lo de la igualdad tiene su gracia: la izquierda ha liquidado la igualdad ante la ley en España en aras de la ideología de género y ahora se lamenta de que los jóvenes hayan perdido la fe en ese concepto pateado por los socialistas.
Lo más divertido es que el medio que llama "ultras" a los jóvenes españoles por ser religiosos es el mismo que el pasado viernes señalaba a historiadores utilizando a un autor que ensalzó el comunismo con mensajes que decían "Slava Stalin" (Gloria a Stalin, en ruso) y "Gloria eterna a Fidel y Raúl Castro". Por lo visto, ahora ser "ultra" es rezar un Ave María pero no ensalzar a un dictador comunista que asesinó a millones de personas. Al final, la izquierda está perdiendo a los jóvenes españoles por una mera cuestión de salud moral y mental: cada vez menos jóvenes están dispuestos a dejarse guiar por unos tarados mentales que ensalzan a criminales como Stalin y Fidel Castro, por unos canallas que se han aliado con los herederos de ETA y por unos corruptos que han pasado los últimos años robando a los españoles a manos llenas. Eso es, en realidad, lo que pone rabiosa a la izquierda.
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Imagen: Meta.ai.
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Comentarios:
AlbertoAG
Consolidar el retorno a la Tradición es la única manera de que la izquierda no pueda tocar el poder nunca más.
7:58 | 30/04/26
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