El expansionismo de la China comunista en la región del Pacífico Sur ha llevado a Nueva Zelanda a implementar un importante proceso de rearme.
Hace unos días, la Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda publicó un intenso vídeo mostrando su arsenal, tanto en tierra como en mar y aire. Un arsenal nada desdeñable para un país de 5,32 millones de habitantes, pero en el que faltan algunas capacidades:
En abril de 2025, el gobierno neozelandés presentó un plan para modernizar sus Fuerzas Armadas (denominadas oficialmente Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda, "Te Ope Katua o Aotearoa" en maorí) con un importe de 12.000 millones de dólares neozelandeses (unos 6.350 millones de euros), de los cuales 9.000 millones corresponden a nuevos gastos. El primer ministro, el consevador Christopher Luxon, afirmó: "Las tensiones mundiales están aumentando rápidamente, y Nueva Zelanda ha asumido un papel más relevante en el escenario mundial, pero nuestro gasto actual en defensa es sencillamente demasiado bajo".
Con las nuevas inversiones, el gasto neozelandés en defensa pasará de poco más del uno por ciento del PIB a más del dos por ciento en los próximos ocho años. Además de comprar nuevos sistemas de defensa, como más aviones de patrulla marítima P-8A Poseidon (sobre estas líneas), aviones de transporte C-130J Super Hercules (abajo) y Airbus A321XLR y helicópteros multipropósito MH-60R Seahawk para la Marina, este plan incluye fortalecer la alianza defensiva de Nueva Zelanda con su mayor aliado y principal vecino, Australia, y adquirir una capacidad de combate con mayor letalidad y efecto disuasorio. Unos retos que no van a ser fáciles.
La Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda lleva soportando 25 años de recortes. Confiado en la protección facilitada por Australia, el país ha descuidado sus recursos militares, algo que se observa en su poder aéreo. En 2001 el gobierno laborista de Helen Clark dejó a la Real Fuerza Aérea Neozelandesa (RNZAF) sin capacidades de combate aéreo, dando de baja sus últimos aviones de ataque A-4 Skyhawk y sus aviones de entrenamiento Aermacchi MB-339 y cancelando el plan del gobierno conservador de Jenny Shipley en 1998 para alquilar 28 cazas F-16 A/B a Estados Unidos. Desde entonces la RNZAF se ha centrado en la patrulla marítima y en tareas de apoyo a la Marina y al Ejército.
Nueva Zelanda ha podido permitirse este lujo porque está muy lejos de las grandes potencias. El mero hecho de desplazar fuerzas hasta ese remoto país sería un gran problema para cualquier nación hostil, pero la Marina de la China comunista llega cada vez más lejos y ya posee un portaaviones CATOBAR (al estilo de los operados por la Marina de EEUU), el "Fujian", con una eslora de 321,5 metros. La Marina Real de Nueva Zelanda sólo tiene ocho buques principales y de ellos sólo dos son fragatas, la HMNZS Te Kaha (sobre estas líneas) y la HMNZS Te Mana, ambas de la clase Anzac (Australia tiene siete fragatas de este tipo). En octubre de 2025 la Marina Real de Nueva Zelanda mostró su interés por las fragatas furtivas japonesas de la clase Mogami, pero de momento aún no se ha confirmado su adquisición.
Finalmente, el Ejército Neozelandés está renovando su flota de vehículos, un proceso en el que España tiene un papel importante, a pesar de estar en las antípodas. En noviembre de 2024 se anunció la compra de 60 vehículos VAMTAC por Nueva Zelanda, concretamente 40 camiones ligeros VAMTAC CK3 (sobre estas líneas) y 20 VAMTAC ST-5 (abajo). Se trata de un modelo fabricado en España por la empresa gallega UROVESA. Además, recientemente Nueva Zelanda adquirió 43 vehículos blindados Bushmaster NZ 5.5, que sirven para reforzar las capacidades de sus 73 vehículos de combate de infantería NZLAV, una versión adaptada del LAV III.
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Fotos: NZ Defence Force.
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